Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Locura y Estupidez
Eduardo García Gaspar
13 septiembre 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Es un asunto de cercanía. De cuál sea la distancia que nos separa del problema.

Cuanto más cerca en tiempo y en lugar, mayor será la percepción del tamaño del problema.

Hace poco, una persona mencionó que estamos viviendo la peor crisis que jamás ha enfrentado el mundo. Habló de terrorismo, guerras, fanatismo, gobernantes de baja calidad; problemas en Europa, en África, en todas partes.

Su larga lista confirmó su idea: estos son los peores tiempos que jamás ha vivido la humanidad en toda su historia.

«Nuestra generación vive graves problemas y atraviesa por enormes crisis, como todas las generaciones anteriores». [casi cito a ¿J.L. Borges?].

Generaciones anteriores, en tiempos anteriores, sin duda pasaron por problemas. Suponer que los tiempos pasados fueron sin excepción mejores, es una hipótesis aventurada e insostenible. Un breve repaso a la historia bastará para confirmarlo.

Y, sin embargo, no es infrecuente encontrarse con esa percepción de estar viviendo ahora los peores tiempos de toda la historia. Una evidencia presentada consistentemente es el totalitarismo: los regímenes de Mao, Stalin, Hitler, Por Pot; más la dinastía de Corea del Norte y otros dictadores.

Solo los tres primeros tienen en su cuenta la matanza de unos 130 millones de personas, más otros distinguidos acompañantes en la lista de asesinos masivos. La escala continua aún en estos tiempos: más de 22 millones de abortos en los primeros seis meses de este año; casi 1,500 millones desde 1980.

Esas escalas de matanzas no se sufrieron antes, aunque la medida comparativa apropiada tendría que ser la proporcional al tamaño de la población. Quedémonos con una idea sencilla: estos tiempos nuestros no están exentos de problemas, de problemas realmente serios y graves; y esa situación ha sido la que ha caracterizado en general a todos los tiempos anteriores.

Sea lo que sea, en esa discusión, hay algo aquí que merece una segunda opinión: eso que produce a los «malos tiempos», las cosas que producen crisis severas, problemas graves, todo lo que genera esa reacción de estar viviendo en tiempos convulsos y realmente malos.

Me parece obvio que una de esas cosas que crean a los malos tiempos es la desconfianza general: una percepción universal de incertidumbre y que produce un medio ambiente de inquietud e inseguridad generalizada.

Una situación relacionada con temor y sobresalto que tienden a crecer al no poder esperar un futuro razonablemente predecible. No es que los riesgos desaparezcan por completo, sino que se perciben a tal nivel que crean percepciones de mayor probabilidad de sucesos indeseables. Es, en resumen, un incremento de la desconfianza en el futuro.

¿Qué puede producir esa desconfianza masiva en el futuro? Creo que una causa es la existencia de regímenes agresivos impredecibles: gobiernos con extremo poder interno, al estilo totalitario, y agresivos en lo exterior, como Rusia en estos momentos. pero también organizaciones violentas actuando en diversas partes, como las organizaciones terroristas y los gobiernos que las patrocinan.

A lo que añado la baja calidad de gobiernos y gobernantes que han acumulado poder y responsabilidades en tal cantidad que requieren retirar recursos de labores productivas y dedicarlas a financiar actividades ineficientes y improductivas. Las crisis de finanzas públicas del estado de bienestar son una instancia de esto, como antes lo fueron los costos de guerras.

Es un problema político de locura y estupidez, bien tratado en la obra de B. Tuchman, que se agrava con el abandono de la razón: las más insensatas y atolondradas promesas políticas pueden ser, y con frecuencia son recibidas por un electorado que las cree posibles, como sucedió en Venezuela con Hugo Chávez.

Quizá el núcleo de los malos tiempos radique en la locura y la estupidez, en la insensatez y el abandono de la razón, cuando todas estas cosas llegan al poder y lo concentran de tal manera que se produce esa sensación de intranquilidad y desconfianza en el futuro.

Algo como la tesis de R. Scruton en uno de sus libros: los desastres de la historia han sido el efecto de un optimismo infundado y de errores de razonamiento. Locura y estupidez en el poder.

Si eso es cierto, entonces el problema político real puede definirse como el evitar que la locura y la estupidez lleguen al poder; y que si llegan, tengan el poder acotado y una duración corta. La idea de K. Popper.

¿No es acaso la locura y la estupidez en el poder lo que más desconfianza e incertidumbre causa?

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