Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Opinión, Menos Saber
Eduardo García Gaspar
2 marzo 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las Tres Leyes de la Política, es el nombre con el que se las conoce. Fueron escritas por Robert Conquest.

Son las siguientes:

1. Todos son conservadores acerca de lo que conocen.

2. Cualquier organización que no es explícitamente de derecha tarde o temprano se vuelve de izquierda.

3. La manera más simple de explicar la conducta de cualquier organización burocrática es presuponer que está controlada por una camarilla de sus enemigos.

Es irresistible entrar en comentarios acerca de ellas.

Por ejemplo, en el artículo citado, se comenta que son ejemplos de la segunda ley la Iglesia de Inglaterra y Amnistía Internacional. Por mi parte, eso me hizo pensar en los partidos políticos en México: sin ninguno específicamente asociado por declaración propia con la derecha, se han movido a la izquierda. No hay partidos liberales en este país.

La tercera ley me resulta un tanto difícil de entender como está expuesta. pero ha sido ofrecida una explicación aceptable. Cuando la organización se burocratiza se comporta de manera diferente a la que le dio su razón de ser; tenderá a la autoconservación y su expansión, incluso yendo en contra de su objetivo.

Las universidades que ignoran su objetivo educativo para convertirse en centros de preservación y difusión ideológica son una instancia de eso. Esto recuerda a otra ley sobre el mismo tema:

«En cualquier organización burocrática habrá dos tipos de personas: las que trabajan para promover las metas reales de la organización y las que trabajan para la propia organización. Ejemplos en la educación serían los profesores que trabajan y sacrifican para enseñar a niños, contra el representante del sindicato que trabaja para proteger a cualquier profesor incluyendo a los más incompetentes. La Ley de Hierro establece que en todos los casos, el segundo tipo de persona siempre tendrá el control de la organización, y siempre escribirá las reglas bajo las que la organización funciona». porphyrogenitus.blogspot.mx

En cuanto a la primera, la de ser conservador acerca de lo que se conoce bien, aunque no es exacta como tampoco lo son las otras, tiene una conclusión llamativa: será revolucionario y atrevido aquel que poco conoce del tema. Suena prometedor examinar esto, quizá hasta merezca una segunda opinión.

Vayamos paso por paso.

«Todos son conservadores acerca de lo que conocen», dice la ley. Cuanto más conozca la persona acerca de un tema actuará con mayor prudencia. Esto tiene sentido como principio general. Supongo que todos lo hemos visto en los casos de los médicos especialistas al diagnosticar usando análisis y exámenes antes de emitir opiniones.

Lo he visto repetidamente en el caso de economistas que se mueven con cautela antes de emitir una opinión. Son situaciones en las que el silencio es inicio e indicio de cuidado y caución. Las cosas no son tan simples como aparentan. Es un síntoma de sabiduría.

De eso no puede concluirse lógicamente que quien no conoce del tema se comportará de manera contraria, imprudentemente. Cabe la posibilidad de que sea también juicioso y se abstenga de decir y de actuar. Sin embargo, la experiencia indica que es frecuente la situación en la que se vuelve progresista quien poco o nada conoce del tema.

Esto permite proponer un corolario de la primera ley: muchos serán imprudentes y progresistas en el monto en el que menos sepan de lo que hablan. Como una función continua que predice que las posturas adoptadas por las personas serán menos cautas y menos moderadas en la proporción en la que desconozcan el tema tratado.

Este corolario afirma que tiene un carácter general y admite excepciones, pero crea una advertencia: cuando se escuche una opinión extrema, de escasa reserva y poco equilibrio, esa opinión deberá considerarse con cuidado, pues resulta probable que haya sido emitida por alguien sin preparación para hacerlo.

El fenómeno puede observarse muy visiblemente en las zonas políticas y económicas. Bastaría con escuchar opiniones del ciudadano común, pero lo más asombroso es que también puede verse en los mismos gobernantes.

Un ejemplo reciente

«El presidente Donald Tump [sic] sopesa fijar un impuesto del 20% a las importaciones mexicanas y eventualmente de otros países con los que EEUU mantiene un déficit comercial para así financiar la construcción de su prometido muro fronterizo, lo que hace temer una posible guerra comercial con el país vecino». laopinion.com

La idea cumple con el requisito del corolario: es incauta e imprudente, lo que abre la posibilidad de que quien la expresa no tenga preparación sobre el tema. Una posibilidad que se vuelve certeza dado el contenido de la propuesta.

Y, no, no es el único caso. México, por ejemplo, está lleno de eso mismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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