Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mente y Anticonceptivos
Eduardo García Gaspar
13 junio 2017
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


Tiene su significado, su modo de pensar. Algo que está abajo y le sirve de cimiento.

Quienes proponen y apoyan métodos anticonceptivos lo hacen porque piensan de algún modo.

Un caso concreto, el de la píldora del día después o de la pastilla de la mañana siguiente. Y, algunas veces, repartida sin que el usuario la pague, sino distribuida con costo cubierto por el resto de las personas.

«El anticonceptivo oral de emergencia (AOE) o píldora del día siguiente será entregada de forma gratuita en los centros de salud públicos del país. La distribución del anticonceptivo fue aprobada mediante una medida cautelar emitida por el Primer Juzgado Constitucional de Lima». gestion.pe

Lo interesante realmente no es el suceso en sí mismo, sino lo que puede intuirse que está detrás del apoyo al uso de esa pastilla hasta el extremo de entenderse como un derecho constitucional.

Esa mentalidad en apoyo a los métodos que evitan el embarazo tiene, primero, un elemento de reducción de costos o riesgos. Algo similar a lo que tendría un jugador que en un casino le permite apostar guardando las ganancias y anulando sus pérdidas: jugará sin riegos que tenga que sufrir. Y, por tanto, jugará más que de la otra forma.

Esos métodos permiten la diversión sexual reduciendo significativamente sus costos conocidos de embarazo. Por tanto, es posible predecir que esta reducción de costos elevará la cantidad de actos sexuales, dentro y fuera del matrimonio.

Es un efecto lógico de los principios de oferta y demanda: cuando el precio se reduce importantemente la demanda del producto se eleva. Y si la demanda es elástica, la demanda aumentará desproporcionalmente. No hay duda, me parece, que esto es lo que ha sucedido.

Hay otro elemento en esa mentalidad, uno que es más filosófico. En ella, la idea de tener hijos deja de ser un gran suceso en la vida para convertirse en un hecho neutro e incluso indeseable. La idea de la «explosión demográfica» colabora notablemente a esto.

La situación gira hasta ir en sentido inverso: se entiende como un deber el limitar el número de hijos; tenerlos es incluso una irresponsabilidad. Entonces, la actividad sexual entendida como diversión recibe un apoyo moral: evitar descendencia es un deber social, incluso moral.

Hasta aquí, la mentalidad que apoya a los métodos anticonceptivos está basada en dos ideas subyacentes poderosas; (1) la actividad sexual convertida en un campo de juegos placenteros con muy escasos riesgos de descendencia; como boletos casi gratuitos al área de juegos genitales; y (2) el entendimiento que los hijos no son tan bienvenidos como antes lo eran en buena parte porque el planeta ya tiene demasiada gente.

Vamos un paso más hacia adentro de esa mentalidad. Otro elemento de ella es su íntima conexión con la idea existencialista genérica de que la vida humana no tiene sentido, ni propósito. Si esto se acepta, es perfectamente lógico que se acepte también que no tiene sentido traer más personas al mundo.

Si se termina la vida humana o no, eso da lo mismo y carece de toda importancia. Lo mejor que puede hacerse es vivir buscando el gozo inmediato mientras se vive; y los métodos anticonceptivos lo facilitan.

Esto es un cambio significativo de la mentalidad anterior, por la que se entendía que la existencia tiene sentido y existen virtudes deseables, como el control de las pasiones, la frugalidad, la caridad, el honor, la honestidad y demás. En esta mentalidad, el control personal de los instintos sexuales era alabado.

Más, finalmente, un elemento que complica todo, el relativismo.

Cuando se renuncia a la verdad y se entiende que cualquier demanda moral es un intento de imposición de poder, se hacen imposibles las discusiones y argumentaciones. En este ambiente, la única posibilidad de solución a problemas morales es el poder gubernamental y la influencia que sobre él tengan los grupos de presión.

Lo que he querido mostrar es que detrás de las acciones existen ideas que las alimentan y que muchas veces son imperceptibles. Usé el caso de los métodos anticonceptivos para examinar las ideas que alientan su promoción.

Post Scriptum

No puedo resistir la tentación de mencionar la idea que leí en una columna periodística hace tiempo. Se decía en ella que los métodos de control natal querían ser prohibidos por la Iglesia Católica, la que así intentaba imponer su control en todo el mundo dejando sin libertad a las personas.

Me parece obvio que el asunto no es un duelo de poderes en el que ellos se disputan el dominio del mundo para imponer sus ideas. Hasta donde he entendido el asunto, esa iglesia ofrece argumentos y razones, cosa que sus opositores hacen con mucha menor frecuencia.

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