Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Multiculturalismo: Precisiones
Eduardo García Gaspar
13 marzo 2017
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es una de las ideas siempre presentes de nuestros tiempos. Se le exalta sin condición, sin límite. Es vista como una virtud incuestionable. ¿Lo es?

No necesariamente. Es algo que bien merece una segunda opinión, examinando el concepto de multiculturalismo (MC) en sus partes, su definición y en las obligaciones que pretende imponer a las personas.

Primero, el MC es una idea cultural que nace en una cultura, la Occidental. No es original de otras culturas. Es decir, no viene de una petición del inmigrante en el país al que se ha trasladado, sino que es creado por al país que recibe a ese extranjero.

Segundo, en su interpretación original, es una derivación natural de la cultura Occidental, la que promueve respeto a la persona y, sobre todo, sus libertades. Es un llamado al respeto de la libertad del inmigrante con una cultura diferente a la existente en el país que lo recibe.

Es una derivación lógica de la cultura Occidental muy basada en la tolerancia que se necesita tener donde sea que existan libertades. Las libertades religiosas y de expresión, por ejemplo, requieren tolerancia de las creencias diferentes entre, por ejemplo, católicos y protestantes.

Esa misma tolerancia resulta natural cuando se extiende a otras religiones, como por ejemplo, al emigrado islámico. A este se le extiende la misma tolerancia que se le otorga a, por ejemplo, los ateos. Es una petición lógica de aceptación social tolerante.

Tercero, esa aceptación social tolerante presupone que se da en dos direcciones. Las personas del país al que llega el inmigrante le otorgan esa aceptación social presuponiendo que el inmigrante hace lo mismo con las personas del país al que llega. Este inmigrante les otorga también esa aceptación social tolerante.

Esto es vital. No puede tenerse real tolerancia cuando se practica en una sola dirección. Si la gente del país al que llega el inmigrante le da un tratamiento de aceptación tolerante, el inmigrante tiene la obligación de hacer recíproca la misma aceptación. Sin esa bidireccionalidad el MC no puede realmente existir.

Cuarto, el MC sin bidireccionalidad es una distorsión de la idea lógica y natural de la libertad Occidental y se ha convertido en algo distinto a tolerancia y respeto a las libertades.

Se ha transformado en una forma de pensamiento sustentada en el relativismo cultural: no hay diferencias entre culturas; son todas ellas iguales en valor y calidad. Aunque claramente esto puede ser demostrado como falso, ese es el punto de partida del MC en su versión común, por lo que no sorprende que en su implantación se cometan errores.

Si no hay diferencias entre las culturas y todas ellas son igualmente buenas, entonces se solicita que ninguna de ellas sea juzgada. Cualquier opinión acerca de cualquier cultura se considera indebida y potencialmente culpable de racismo y discriminación. El MC se ha convertido en una obligación moral de ausencia de juicios y opiniones culturales.

Quinto, habiendo perdido su bidireccionalidad y convertido en una obligación de ausencia de juicios u opiniones culturales, se ha transformado en una crítica a la cultura del país que recibe al inmigrante: cualquier crítica que se le haga es una debilidad propia, pero la crítica del inmigrante a la cultura que lo recibe es una muestra de diversidad cultural positiva.

Esto es paradójico. Si el inmigrante decide ir a un cierto país es porque lo considera superior al suyo y una vez que llega allí se encuentra con algo extraño: la gente de ese país tiene la obligación de creer que la cultura del inmigrante es superior.

En su estado actual, el MC impone la obligación de pensar que la cultura propia del país es inferior a la cultura del inmigrante. Una contradicción significativa al recordar que todo comenzó con creer que todas las culturas valen lo mismo.

Sexto, el MC ha derivado también en una obsesión para mantener estáticas otras culturas, anulando la posibilidad de desarrollo y progreso. Las peticiones de conservar lenguas minoritarias, dando educación en esa lengua a los niños, reduce sus posibilidades de integración al resto de la sociedad (una desventaja de origen).

Lo que he querido hacer es llamar la atención sobre el significado del MC. Originalmente es un simple llamado a la tolerancia ante la libertad del resto como una obligación que tiene dos direcciones, que presupone la superioridad de la cultura que ha creado esa libertad y esa obligación de respeto.

Su mutación, sin embargo, ha convertido al MC es una exigencia para no pensar en las cosas buenas y malas de cada cultura lo que da al inmigrante o a la minoría cultural, en la práctica, una superioridad indebida que hace perder la identidad cultural de la sociedad libre.

Es una mutación que ha convertido a la tolerancia mutua que permite una convivencia pacífica en una serie de reclamos de aceptación social e inclusión obligatoria que ha creado conflictos culturales y violencia. Exactamente lo opuesto de lo que intenta hacer.

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