Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Nada o Mucho Gobierno
Eduardo García Gaspar
29 agosto 2017
Sección: GOBIERNO, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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La libertad necesita leyes. Sería difícil argumentar lo opuesto. Esas leyes tienen su razón de ser en la defensa de la persona, sus bienes y sus intereses. Es la razón de ser de las leyes.

Pero también, la razón de ser de los gobiernos. Suficientes leyes y suficiente gobierno, como para que las personas sean iguales en su libertad. Esto nos manda a algo que puede ser mejor comprendido desde su extremos.

Un escenario de sociedad sin leyes, sin gobierno. Podría alegarse que siendo racionales las personas podrían llegar a acuerdos de no agresión entre ellas y vivir muy bien. Sin embargo, siendo realistas, deberá preverse la existencia de posibles abusos de los más fuertes y la necesidad de protección contra ellos, es decir, gobierno y leyes.

Otro escenario de sociedad con exceso de leyes y de gobierno. Aquí la libertad ha sido ahogada por esos excesos. Demasiadas leyes y demasiado gobierno ya no protegen a la persona, sus bienes y sus intereses, sino que la ponen al servicio del gobierno, cuando debería ser al revés.

¿La situación ideal? El mínimo de leyes y de gobierno que estén al servicio de las personas y la defensa de sus libertades y propiedades. Por debajo de eso, las personas están en riesgo de ser víctimas de los más fuertes y, también, por encima de eso, las personas también están en peligro de ser víctimas de los más fuertes (el gobierno).

Si muchos critican a quienes proponen sociedades sin gobierno por presentar el riesgo del abuso de los más fuertes sin mecanismo para protegerlos, pocos han puesto atención en que el abuso de los más fuertes se presenta también en sociedades con demasiadas leyes y demasiado gobierno.

Otro caso del punto medio razonable y que muestra un punto en contra de la tendencia actual de gobiernos demasiado grandes y exceso de leyes. No son conceptos nuevos, aunque hayan sido olvidados.

Por ejemplo, Diego de Saavedra Fajardo (1584-1648) expuso fuertes argumentos en contra del exceso de leyes en su libro Empresas o Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas.

O bien, tome usted la realidad del exceso de leyes en la Unión Europea, emitiendo en promedio entre siete diez regulaciones diarias. Llega el punto en el que no se sabe con exactitud cuántas leyes se tienen.

El punto es claro, tanto daña la ausencia de leyes y gobiernos como su exceso. Sin gobiernos ni leyes se está en peligro del abuso del más fuerte, lo mismo que sucede con el exceso de leyes y gobiernos. En ambos casos, la persona pierde sus libertades y queda en manos del capricho del más fuerte.

El Índice de Libertad Económica ayuda a entender esto dando algunas indicaciones. En los últimos lugares, donde están países como Corea del Norte, Venezuela, Cuba, República del Congo, Eritrea, Guinea Ecuatorial y otros, incluyendo a Ecuador, Haití y Bolivia, deberemos encontrar casos muy claros de gobiernos de tamaño excedido y de gobiernos fallidos que no imponen un estado de derecho.

Me parece que lo que he dicho es razonable y puede ser sustentado con argumentos sólidos: los excesos de gobierno y de leyes atentan contra la libertad de las personas, contra sus bienes y sus intereses. Claramente debe cuidarse no tener esos excesos.

A pesar de lo anterior, se tienen esos excesos y no solo eso, ellos son parte de las creencias ideológicas y las plataformas electorales de muchos partidos, la mayoría de ellos. Quieren y proponen gobiernos excedidos y leyes numerosas a pesar de que sa sabe que eso significa la pérdida de libertad.

Curioso fenómeno que puede ser explicado, en buena parte creo, pensando en que la libertad no forma parte destacada de los valores defendidos por los partidos políticos ni por los ciudadanos en general. Estos últimos parecen haber preferido someterse a la voluntad del poder del gobierno en una especie de esclavitud voluntaria a cambio de promesas de medios de vida proveídos por los gobiernos.

Piense usted en un caso actual. Uno de los candidatos a la presidencia en México, el año que viene, promete un gobierno que cuida del ciudadano desde que nace hasta que muere; y es un hombre que tiene popularidad. Obviamente sus seguidores han preferido dejar de ser libres a cambio de esa promesa de cuidado gubernamental.

Quien se oponga a la existencia de una sociedad anárquica porque en ella corre el peligro de convertirse en esclavo de los más fuertes, con la misma lógica debe oponerse a los gobiernos demasiado grandes los que también lo convertirán en su esclavo. Los extremos se tocan, tienen el mismo problema.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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