Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Opinión Pública Ilustrada
Eduardo García Gaspar
12 junio 2017
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La revolución informativa creará una opinión pública inteligente y formada.

La mayor educación proveerá a la democracia con ciudadanos informados y votos razonados.

El abandono de dogmas y supersticiones producirá una sociedad ilustrada y mejor.

Bueno, esa era la teoría y no era tan mala. Después de todo, resulta lógico pensar que actuarán mejor ciudadanos con alta escolaridad que ciudadanos con escolaridad reducida. Ciudadanos informados que ciudadanos ignorantes.

La predicción es obvia: todos viviremos mejor gracias a la mejor escolaridad; la sociedad progresará. El pronóstico tiene sentido y resultó cierto al menos en una parte, el de los adelantos científicos y tecnológicos que producen consecuencias tangibles de menor pobreza y estándares crecientes de vida.

Pero en otros puntos no se tuvo el éxito esperado. Varios han señalado eso, entre ellos C. Lasch en su obra The Revolt of the Elites and the Betrayal of Democracy.

Dice él que «no es ningún secreto que el público conoce menos de los asuntos públicos de lo que solía conocer». El punto es vital porque el régimen republicano, el sistema democrático, necesitan una opinión pública razonable e informada, si quieren sobrevivir.

«El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el ciudadano promedio». Winston W. Churchill (1874-1965)

Lasch menciona evidencias para probar su afirmación en los EEUU. Una buena mayoría creen que Israel es un estado árabe, por ejemplo; no conocen medianamente a su constitución. Usted puede encontrar ejemplos en otros países.

«[…] únicamente tres de cada diez entrevistados (32%) saben que México se independizó de España, mientras que la mitad (51%) desconoce de qué país nos independizamos. Un 13% considera erróneamente que la emancipación fue de Estados Unidos y 3% mencionó un país diferente». parametría.com.mx

Tenemos entonces un problema que merece una segunda opinión. Vamos parte por parte.

Primero, hay datos que indican que la educación dada, sin importar quién haya sido responsable, no ha sido precisamente exitosa. ¿Cómo explicar el adelanto científico y tecnológico especializado? Con lo obvio: una minoría que es responsable de ello.

¿Y el progreso material, la reducción de la pobreza y al aumento de estándares de vida? Con lo obvio: el talento en libertad de millones con iniciativas. Correcto, pero ¿y la opinión pública? Esa que se suponía debía ser ilustrada e inteligente debido a la mejor educación.

Esta es precisamente la que no parece haberse producido, lo que es un problema para el régimen republicano y el sistema democrático. Después de todo, el vivir en regímenes de libertad, en sociedades abiertas, necesita una opinión pública que sepa argumentar, debatir y dialogar, que tenga conocimientos. Condiciones necesarias para la supervivencia de la libertad humana. Todo eso que hace al ciudadano un ser que es capaz de intuir su pérdida de libertad ante autoridades políticas.

Lasch lo explica con una idea: la democracia no es en realidad la forma mejor de gobierno pero sí la que más educa a las personas. Las fuerza a debatir y eso necesita saber construir sus opiniones, razonarlas, sustentarlas; aceptar que ellas sean evaluadas por otros.

Esa educación democrática y republicana necesita una opinión pública elocuente y clara, capaz de razonar con solidez. Pero, si acaso eso no se tiene en niveles razonables, la solución de problemas y conflictos se conduce por otros medios.

Esos otros medios de resolución de conflictos, problemas y adopción de políticas de gobierno son causados por una situación doble: la opinión pública general no es lo ilustrada que necesitaría ser, pero del lado del gobernante tampoco parece haber la opinión ilustrada que necesitarían la democracia y la república.

El populismo es un método para capitalizar a la opinión pública desilustrada.

Por consecuencia, en la arena pública, lo que debería ser una zona de debates razonables, se convierte en un campo de batalla irracional de presiones, incluso violentas, como las acciones del SNTE en México, un hecho no aislado en el mundo.

Esto es la arena de la discusión pública se convierte en una zona de luchas entre minorías que persiguen el poder y su botín, ante lo que la mayoría de ciudadanos se limita a ser testigo de tal escenario y quejarse criticando a todo gobernante sin participar realmente.

El papel político del ciudadano común, entonces, se confina a ser testigo de pugnas y abusos políticos, ante los que se circunscribe a lamentarse como víctima. Una posición que le hace propenso a estar abierto a candidatos descabellados.

En fin, me imagino que la teoría sigue siendo válida, pero en la realidad la educación lograda no ha sido precisamente exitosa y eso, mucho me temo, lleva a la pérdida de libertades.

Post Scriptum

Un buen ejemplo de esa opinión pública desilustrada es el rechazo de López Obrador a responder preguntas de conocimiento general de alumnos de escuelas primarias.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

ContraPeso.info en Twitter

Recuerde, estamos ya en Twitter @GinLogic. Síganos por la defensa de la libertad, la razón y la verdad.