Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Origen: Ingenuidad Política
Eduardo García Gaspar
21 septiembre 2017
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Es una tendencia latente, imposible de anular. En el mejor de los casos puede ser contenida parcialmente, haciendo lento su crecimiento.

Es la propensión al totalitarismo y que es parte inevitable de toda propuesta política de intervención estatal.

El poder político sobre la sociedad es una fuerza que se alimenta a sí misma y produce la desaparición gradual de libertades hasta el punto en el que ya no solo no hay libertades sino que desaparece el pensamiento personal.

Todo nace en una idea simple e ingenua: no hay problema económico, político, cultural que no pueda ser solucionado a través de una acción de gobierno. Con una peculiaridad notable, muchos de esos problemas han sido causados por las acciones mismas del gobierno interventor.

Por ejemplo, no es infrecuente que la autoridad recurra a la imposición de controles de precios para tratar de solucionar el problema de inflación, siendo que fue la autoridad misma la que produjo inflación al elevar la oferta monetaria para solucionar un problema de ingresos bajos.

El proceso de la intervención creciente del gobierno se nutre a sí mismo en un ciclo que va del problema a solucionar por una acción gubernamental a la implantación de una solución que crea efectos colaterales que son problemas que buscan solucionarse con nuevas acciones las que a su vez producen nuevos problemas imprevistos que generan nuevas acciones de gobierno…

La situación en Venezuela es un caso claro de este tipo. Vea usted a Hugo Chávez en 1998 apareciendo como una persona inofensiva.

Su ideología se sostenía en esa premisa anterior, no hay problema económico, político, cultural que no pueda ser solucionado a través de una acción de gobierno. Y eso hizo exactamente, lo que alimentó el ciclo creciente de intervención en una espiral que empeoraba la situación cada vez más.

Con cada agravamiento se intensifica la intervención estatal. Cada deterioro progresivo es querido solucionar con más acciones gubernamentales. Cada intervención, cada acción es una acumulación de poder en el gobierno y una pérdida de libertades de la gente. Hasta que estalla el problema general, una crisis de consideración que daña a todos en proporciones gigantescas.

El punto de origen de ese proceso que lleva a una crisis es una buena intención. Tan buena y admirable que muy pocos se atreven a cuestionarla. Por ejemplo:

«Nuestra propuesta consiste en establecer un Estado de Bienestar, igualitario y fraterno, para garantizar que los pobres, los débiles y los olvidados encuentren protección ante incertidumbres económicas, desigualdades sociales, desventajas y otras calamidades, donde todos podamos vivir sin angustias ni temores. El Estado de Bienestar igualitario y fraterno tendrá como ideal la protección de las personas a lo largo de su vida, desde la cuna hasta la tumba, haciendo realidad el derecho a la alimentación, al trabajo, la salud, la educación y la cultura, la vivienda y la seguridad social». A. M. López Obrador

No muy diferente a, por ejemplo, las promesas de Lenín Moreno en Ecuador.

Lo que bien vale una segunda opinión es el apuntar que esas promesas con tan admirables intenciones están sustentadas en una hipótesis cuestionable: no hay problema económico, político, cultural que no pueda ser solucionado a través de una acción de gobierno.

El problema político ha sido solucionado, entonces, suponiendo que todo lo que hace falta es dar al gobernante todo el poder que necesite para implantar sus propuestas, las que sean. Y darle esa exención de límites de poder porque sus intenciones son admirables.

Es difícil imaginar una locura mayor que esa en los terrenos políticos. Todos conocemos sus resultados y, sin embargo, es en extremo llamativo que a pesar del caudal de evidencias siga dándose aprobación a esa idea de que no hay problema económico, político, cultural que no pueda ser solucionado a través de una acción de gobierno.

Hay palabras que sirven para describir el problema de origen: simpleza, credulidad, candor, ingenuidad, inocencia, infantilismo, candor, ingenuidad. O, como dice un amigo, usando palabras más crudas: «Toda propuesta idiota de un gobierno necesita a otros idiotas que la aprueben y aplaudan y salgan a la calle a amenazar a los que se oponen».

Ese problema de ingenuidad, como prefiero llamarle, es el origen del establecimiento de gobiernos que inician ciclos de pérdidas crecientes de libertades que dan resultados negativos crecientes en cada etapa hasta producir crisis sustanciales.

Piense usted en el simplismo tan inocente que tiene que cree que no hay problema económico, político, cultural que no pueda ser solucionado a través de una acción de gobierno. Y concluye que su país mejorará permitiendo que Chávez, Maduro, Moreno, Noriega, Morales, López Obrador, o quien sea implante sin limitación sus propias ideas personales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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