Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Peligros nacionales
Eduardo García Gaspar
15 noviembre 2017
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


El conferencista esgrimió un punto central. Afirmó que la elección de un presidente es menos riesgosa de lo que se piensa.

¿Por qué? Por las estructuras legales que existen, especialmente la separación de poderes. Los presidentes, dijo, tienen menos poder del que se piensa. Es cierto, al menos en países con instituciones que poseen legisladores y jueces independientes y autonomía del banco central.

Enfatizó el conferencista que, por esta razón, un candidato como López Obrador, en México, no es un peligro para el país (como se ha dicho repetidamente).

Eso escuché no hace mucho y me parece que es algo que merece una segunda opinión. No tanto para el caso particular de ese candidato en México, sino algo más general. Examinar ese argumento será valioso, pienso.

Primero, efectivamente, sí, dentro de un sistema político con separación del poder, un presidente tiene acotada su libertad de acción. No puede, por ejemplo, emitir leyes, ni crear dinero, según su entero capricho.

La conclusión general, derivada de esto, es la natural: un país con instituciones que separen a los poderes, está menos sujeta a los vaivenes del capricho de la voluntad del presidente en turno. No es que sea una garantía absoluta, pero es razonable.

Y, sin embargo, me parece, no puede concluirse que no hay riesgos en las elecciones presidenciales; menos aún, que da lo mismo cualquiera que sea el candidato elegido porque está él sujeto a instituciones que limitan su poder.

Esos riesgos existen y no pueden ser ignorados, como pretendía el conferencista. Incluso, tales riesgos pueden aumentar o disminuir dependiendo de la naturaleza de cada candidato (sí, incluso a pesar de tener un poder limitado por leyes).

Esos riesgos variarán dependiendo de dos tipos de razones, (1) sus ideas económicas, políticas y sociales, y (2) su persona, es decir, experiencia, conocimiento, estilo y demás. Esto forma un perfil para cada candidato. Un perfil de mayor o menor riesgo.

Por ejemplo, si el candidato tiene una plataforma electoral que propone medidas económicas de baja calidad, ese riesgo electoral aumentará. Me refiero a propuestas de poco fundamento, equivocadas, irreales, populistas y similares, en comparación con propuestas razonables, sólidas y fundamentadas.

O, en cuanto a su personalidad, un candidato irascible, poco dispuesto a dialogar, que haya exhibido un historial de escaso respeto a las leyes, presentará un riesgo superior a quienes no tengan esos antecedentes.

Ahora, seamos concretos. Según el conferencista, no debíamos percibir riesgo alguno en la elección o no de, por ejemplo, D. Trump. Nos daría lo mismo si fuera elegido o no porque, después de todo, en su país las instituciones son fuertes y limitan su poder. Es cierto, pero solo en parte, como la realidad ha probado.

Obviamente, la experiencia nos dice que esa «expectativa de no riesgo» es absolutamente irreal. Los presidentes tienen poder y no es pequeño incluso a pesar de estar limitado legalmente. Llevar la política internacional, dictar políticas de inmigración y poder salir de tratados de libre comercio, no es precisamente tener poco poder.

No sé cuantas personas de las que escucharon al conferencista entendieron que estaban en presencia de una tesis que es peligrosa: afirma ella algo que es verdad, pero olvida que esa verdad no puede ser una conclusión ampliada a otros campos.

Es verdad que legalmente, en un sistema de división del poder, los presidentes no tienen facultades ilimitadas. Pero esa realidad legal no puede ser proyectada a todas las demás zonas. no de índole legal, de la aplicación del poder.

En otras palabras, todo presidente representa un riesgo y ese riesgo puede variar notablemente, desde un riesgo razonable hasta un peligro inminente. No importa que la elección se tenga dentro de esa estructura de división del poder, aunque esta disminuya los riesgos.

¿Es López Obrador un peligro nacional? Según el conferencista, no. Pero esa respuesta es demasiado aventurada y parcial. Todo candidato, sin excepción, es un riesgo que no debe dejar de examinarse, más allá de lo legal (lo que nos dejaría inactivos y sin criterios para decidir votos).

En mi opinión, como ya dijo alguien, resumiendo mejor que yo mi propio sentir,

«López Obrador tiene el plan económico equivocado, las ideas políticas políticas erróneas, su percepción de la realidad es de los años 60, no puede expresarse con claridad y su personalidad es inadecuada para gobernar. Fuera de esos detalles es un buen candidato».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras

AVISO

Dejaremos de publicar desde el lunes 18 de diciembre y reanudaremos la publicación a partir del martes 2 de enero. ¡Feliz Navidad!