Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pobreza Redefinida
Eduardo García Gaspar
11 enero 2017
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La definición de pobreza debe ser modificada. Tiene que serlo porque es errónea en su base misma.

En las diversas definiciones ortodoxas, ella es vista como la situación en la que se encuentra una persona caracterizada por falta de ingresos o propiedades personales, sea una medida relativa o no.

Eso es precisamente lo que está equivocado, drásticamente equivocado.

Hace unos años, en 2008, en esta página se propuso una definición correcta:

«[…] una situación considerada indeseable y posible de remediar que sufre una o más personas y que consiste en una muy baja o nula posibilidad de satisfacer necesidades básicas con medios generados por la misma persona» Pobreza: Una Definición Causal

La diferencia entre las definiciones acostumbradas y la propuesta es lo que quiero apuntar.

Según las definiciones comúnmente usadas, la pobreza consiste en no tener ingresos o propiedades que permitan un nivel de vida aceptable según algún criterio predeterminado de comparación (y que varía de acuerdo con cada definición específica).

La nueva definición sostiene que es pobre la persona que por sí misma no tiene la capacidad de generar ingresos propios que le permitan tener un nivel de vida aceptable.

La distinción debe ser ya obvia. Para unos, la pobreza consiste en no tener ingresos o propiedades. Para otros consiste en no ser capaz de generar por sí mismo los medios para vivir. Es una diferencia radical.

Quienes parten del supuesto de que la pobreza consiste en un genérico «no tener», que son la inmensa mayoría, las soluciones de la pobreza son las obvias: transferencias de recursos para que los pobres «tengan» y dejen de serlo.

Pero esos pobres a quienes se han dado cosas para que «tengan» sigue siendo pobre según la nueva definición: podrán «tener» pero si no son aún capaces de generar recursos por sí mismos para mejorar su situación, deben seguir siendo considerados pobres.

Si acaso un gobierno, en sus planes de combate a la pobreza subsidia agua, regala casas, dona medicinas, obsequia ropa, distribuye alimentos y hace otras cosas de esa misma naturaleza, debe comprenderse que no es eso nada más que un paliativo temporal que de mantenerse indefinidamente incentiva a la pobreza. No solo no la remedia, sino que la estimula.

Aunque los resultados de los planes muestren disminuciones de índices de pobreza, ellos son falsos porque miden solamente «tener» y lo que los pobres tienen les ha sido obsequiado; no lo han generado ellos. Siguen siendo pobres porque son dependientes de ayuda gubernamental.

Esa es la diferencia con la nueva definición: deja de ser pobre quien es ya capaz de generar autonomía propia, suficiencia personal, independencia individual. Eso no lo logra quien depende de las ayudas gubernamentales, al contrario, su condición de pobre recibe un estímulo para conservarse y mantenerse.

Nada de lo anterior significa el abandono de la obligación de ayudar a quienes más lo necesitan, pero sí es un aviso serio de hacerlo con prudencia y razón. Se trata de ayudar a los pobres a salir de su condición logrando que sean independientes y autónomos; que se valgan por sí mismos y se vean como seres capaces de realizaciones.

Lo anterior es un ataque directo y sólido en contra de los planes usuales de combate gubernamental a la pobreza, cuando ellos se sustentan en la idea de «dar para que tengan», lo que causará la continuación de eso que pretenden combatir. Quienes aprendan a vivir así, serán los pobres profesionales de carrera que funcionan con ese modus vivendi.

Seamos un poco más amplios en nuestras miras. Entender a la pobreza como un fenómeno meramente material de «no tener» lleva al error de las soluciones basadas en «dar para que tengan». Olvidan que las personas no somos materiales solamente. Tenemos necesidades espirituales, facetas no físicas, como las de ser autónomos e independientes, de valernos por nosotros mismos, de realizar nuestros planes.

De allí que las políticas económicas de redistribución de riqueza por medio de los gobiernos sean algo terriblemente miope. No remedian la pobreza, la incentivan. Reducen a la persona a un simple recipiente de bienes materiales sin valor ni potencial.

Post Scriptum

En ContraPeso.info: Pobreza hay una buena cantidad de columnas que tratan el tema.

Es parte del panorama acostumbrado el escuchar propuestas de ayuda a los pobres que parten de la idea de «dar para que tengan». Se escuchan entre socialistas, idealistas, gobernantes, estudiantes y clérigos de distintas religiones y eso es algo que llama la atención porque no hay propuesta más primitiva que esa.

La ayuda inmediata y gratuita de ayuda a los necesitados solo puede ser justificada por situación transitoria urgente y momentánea, jamás como una política sostenida de largo plazo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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