Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Posverdad Real
Leonardo Girondella Mora
24 agosto 2017
Sección: EDUCACION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La posverdad, su significado, definición y comprensión fueron el tema de una conversación cuyos puntos centrales resumo en lo que sigue.

— Es necesario aceptar a la idea de la posverdad, por la que la verdad no existe o bien tiene una importancia secundaria frente a la subjetividad personal.

— ¿Podría usted explicar eso de otra manera? Es que quiero comprender mejor lo que ha dicho usted —comenté.

— Pues que gracias a la posverdad podemos ahora estar en la posición por la que el apelar a los sentimientos emocionales tiene un lugar prioritario ante la realidad y los hechos. La verdad, por tanto, deja de tener importancia e incluso puede ser que no exista.

— ¿Significa eso que usted dice que es verdad que la verdad ya no importa o que no existe? Lo encuentro contradictorio —dije.

— No le entiendo. Lo que he dicho es que hemos progresado y estamos en una etapa histórica en la que la verdad y los hechos ocupan un lugar inferior al que tienen nuestros sentimientos. Es el triunfo de la subjetividad sobre la objetividad.

— ¿No es acaso algo objetivo decir que «la subjetividad ha triunfado sobre la objetividad»? Lo encuentro también contradictorio —dije.

— Sigo sin entender lo que usted dice. Insisto al afirmar que en el tiempo de la posverdad que vivimos ha contribuido a hacernos comprender la importancia de la emoción subjetiva y del sentirnos seguros y bien ante la verdad que es colocada en un lugar secundario o inexistente.

— Usted dice que la verdad no tiene importancia, es decir, al mismo tiempo afirma que es verdad que la verdad no tiene importancia, que la tienen las emociones. Entonces usted sigue creyendo en la verdad en primer lugar —dije.

— No creo que usted haya comprendido. Gracias a la posverdad, la realidad es llevada a un plano secundario por medio de lo que se llama «hechos alternativos» que permiten a las personas satisfacer sus necesidades de seguridad personal y evitar ser heridas en sus sentimientos.

— Ahora me parece entender. Lo que usted ha dicho en palabras elegantes es que gracias a la posverdad cada uno se inventa su propia ficción que le permita evitar chocar contra la realidad que niega lo que la persona cree. Muy ingenioso —dije.

— Me parece que usted se está burlando.

— No, y le pido perdón si le he causado esa impresión, pero no puedo dejar de concluir que si a alguien no le gusta la verdad entonces inventa su propia ficción sin la molestia de enfrentarla. Un poco como un avestruz —dije.

— Usted no me toma en serio. Estoy diciendo cosas que importan y que merecen ser respetadas. Me siento atacado por sus palabras y está lastimando mi subjetividad. Usted no es incluyente.

— Perdón de nuevo, pero pensé que podíamos conversar sobre el tema y eso necesita hacer preguntas y ofrecer argumentos en pro y en contra.

— Lo que le digo es que gracias a la idea de la posverdad, las personas sensibles podemos contextualizar a las situaciones que vivimos de manera que nuestros sentimientos y emociones sean protegidas al colocar a los hechos en un lugar secundario.

— Pero entonces, si todos hacemos eso, nunca podremos intercambiar opiniones y defenderlas usando evidencias que estarán en contra de algunas de esas opiniones —dije.

— La prioridad de la posverdad es el bienestar de la persona, su felicidad, proporcionándole protección ante la realidad y los hechos que puedan dañarla. Este es el valor de la posverdad y no puede ser ignorado.

— ¿Ignorar a la verdad para no lastimar sentimientos? Entonces debo decirle a un alumno que tiene grandes conocimientos de Química cuando en realidad es un ignorante. Eso es decirle una mentira —dije.

— Más bien sería ofrecer hechos alternativos que no lesionan a los sentimientos del alumno. Usted debe verlo así.

— Debo concluir que eso de «hechos alternativos» son mentiras, ocultamiento de la realidad que impedirá a la otra persona a saber la verdad —dije.

— No, no me ha entendido.

— Será mejor terminar porque no quiero lesionar sus sentimientos ofreciendo argumentos que pueden estar en su contra —dije.

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Vista esquemáticamente, la posverdad contiene (1) una exaltación de los sentimientos y las emociones, es decir, de la subjetividad; (2) un desprecio de los hechos, la realidad, la verdad y la objetividad; (3) con el propósito de lograr un estado de ánimo plácido y reposado protegido de la posibilidad de contrariedades.

Es como una burbuja intelectual dentro de la que la persona no corre riesgos de encontrar cara a cara a la verdad que la contradiga y se sienta así feliz.

El uso de la posverdad es común en política cuando el gobernante crea su propia realidad ficticia y son protegidos de la verdad objetiva por sus allegados y sus propios mecanismos mentales, los que crean esos «hechos alternativos».

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