Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prejuicios: Precisiones
Eduardo García Gaspar
3 agosto 2017
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


¿Qué es prejuicio? Tan usada es la palabra y tan abusada que merece una definición más precisa. Quizá no llegue a ser tan terrible como la pintan.

Para empezar, la definición generalmente aceptada, estándar y no muy precisa:

«El prejuicio es la acción y efecto de prejuzgar (juzgar las cosas sin tener cabal conocimiento o antes del tiempo oportuno). Un prejuicio, por lo tanto, es una opinión previa acerca de algo que se conoce poco o mal». definicion.de

Muy similar a esta otra:

«Un prejuicio es una opinión, por lo general de índole negativa, que nos hemos formado sobre algo o alguien de manera anticipada y sin el debido conocimiento». significados.com

La connotación de la palabra ‘prejuicio’ es claramente negativa:

«Pero, eso sí, antes que nada debemos tener en cuenta que existen diferentes tipos de prejuicios, siendo los más comunes prejuicios sexistas, racistas, etnocentristas y egocéntricas». naturpsico.net

Para todo propósito práctico, los prejuicios se perciben en generalizaciones injustificadas, como «Todos los hombres son machistas», «Todas las rubias son tontas», o «Todos los blancos son del Ku Klux Klan». O también acusaciones simples y amplias, como «todos los ricos son ladrones», «todos los pobres son buenos» y «la clase media solo consume».

Con lo anterior es ya posible distinguir los elementos del prejuicio, para lograr una definición más precisa que las anteriores.

1. La opinión, es decir, la expresión de una idea que es un juicio acerca de algo; una creencia acerca de la realidad expresada como una verdad. Por ejemplo, «México es un país que rechaza a los extranjeros», o «los pobres han aumentado en el mundo», o «todos los italianos cantan ópera y los argentinos tango».

Por costumbre, sin embargo, los prejuicios suelen enfocarse en expresiones de aplicación general como «todos los estadounidenses se drogan», o «los latinoamericanos son perezosos», o «los cristianos son fundamentalistas».

2. La carencia de un conocimiento o razonamiento lo suficientemente sólido como para cimentar robustamente la opinión. Es decir, la persona que expresa la opinión no sabe del del tema tanto como se esperaría para que su opinión fuera razonable y firme.

3. La expresión veloz e inmediata del juicio emitido; una rapidez notoria con que la persona expresa esa opinión que carece de un sustento fuerte.

La clave del entendimiento correcto de ‘prejuicio’ se encuentra en los primeros dos elementos y el error cometido al reunirlos. Una equivocación considerable y poco notada que explico.

La persona cualquiera afirma que «beber en exceso es malo» y lo hace con rapidez pero sin fundamento. No sabe, ni puede explicar razonablemente la razón de justifica su opinión. Sin embargo, no por eso su opinión deja de ser verdad o al menos razonable.

Es decir, la realidad de que la persona no posea el conocimiento necesario para emitir una opinión se toma como condición suficiente para calificar en automático a esa opinión como un ‘prejuicio’.

Ese es el error, pues hay una posibilidad que sea una opinión verdadera o al menos atinada y que la persona no tiene capacidad de sustentar. Aunque también podría ser una opinión errónea.

Mi punto: no todas las opiniones veloces y generales emitidas sin fundamento son prejuicios en su sentido. Si alguien dice que «robar es malo» y no puede explicar sus razones, ella está supuestamente expresando un prejuicio, pero uno que resulta ser razonable y otros podrían sustentar mejor que ella.

Es decir, suponer que todos los prejuicios son necesariamente malos y falsos es en sí mismo un prejuicio veloz y sin justificación.

¿Por qué poner atención en los prejuicios resaltando que no todos son reprobables?

Por una razón poco atendida: la cultura de un país, sus tradiciones y formas de pensar, tienen en buena parte la apariencia de prejuicios. Opiniones y creencias que resumen la sabiduría de generaciones anteriores, producto de experiencias históricas.

Son esos prejuicios una especie de breves resúmenes de normas que guían a la gente por caminos que han probado ser buenos, sin necesidad de tener conocimientos especializados que permitan a todos dar una explicación completa de su razón. Y sí, puede haber algunas ideas malas, pero es erróneo suponer que todas los son.

Piense usted en la opinión que afirma que para vivir bien se necesita sacrificio personal, trabajo, ahorro y aceptar responsabilidades personales. Si se toma al ciudadano común, difícilmente justificará eso de manera razonable; solo sabe por intuición que así son las cosas. Eso es lo que he heredado en su cultura producto de la experiencia de generaciones anteriores.

Es por estas razones que debe temerse a otro prejuicio, este sí negativo, que juzga que toda creencia que pretenda conservar la sabiduría de generaciones anteriores debe ser echada por la borda y sustituida con su opuesto.

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