Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prostitución, Libertad y Moral
Eduardo García Gaspar
26 enero 2017
Sección: ETICA, LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
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La idea es común. Crea ella una moral simple. Una moral sustentada en un principio o criterio sencillo: cualquier decisión libre es aceptable mientras no lastime a terceros.

Una persona lo explicó de esta manera:

«La prostitución es un acuerdo espontáneo y libre entre personas, y sin que exista daño a otro tercero, por eso mismo la prostitución es algo que concuerda con las normas morales de libertad, y debiera serlo también por las normas legales que no deben meterse en los acuerdos libres de las personas».

La idea es más compleja de lo que aparenta y tratar de examinarla bien vale una segunda opinión.

Comencemos por eso de que un acuerdo sin coacción entre dos personas, sin que haya terceros dañados, es algo moralmente válido que las leyes debieran respetar. En realidad no, porque lo que las personas acuerden con libertad puede ser dañino para ellas, moralmente reprobable.

Si dos acuerdan matarse uno a otro, o drogarse mutuamente, el que su decisión sea libre no es justificación de ser moralmente positivo. La prostitución, por ejemplo, en caso de ser una decisión libre de ambas partes, no puede ser calificada como acorde con normas morales.

Podría argumentarse muy razonablemente que la prostitución, como el consumo de drogas, siendo una decisión libre, no debe ser obstaculizada por las leyes. Eso suele expresarse diciendo que lo que sucede en las recámaras privadas no es asunto de gobierno.

También, podría argumentarse que cuando los gobiernos prohiben acciones como el consumo de drogas, producen efectos colaterales no intencionales que empeoran la situación; por ejemplo, creando mafias que aprovechan el precio mayor que la prohibición produce en las drogas.

De regreso al tema, el asunto es si el hecho de que dos o más personas tomen una decisión libre entre ellas, sin dañar a terceros, es suficiente como para considerar que ese acto es moralmente justificable.

¿Es moralmente positivo que una persona cualquiera decida alquilar su cuerpo para satisfacer deseos sexuales de clientes, sin que entre ellos se use la fuerza? No lo creo. La prostitución no es de tal naturaleza que pueda ser considerada moralmente positiva. Cuando mucho podrá ser vista como un mal necesario e irremediable.

O, como suele exponerlo un amigo, piénsese en una relación sado-masoquista, totalmente libre entre varias personas que forman una comuna de ese tipo. Todos son miembros voluntarios y pueden salir de la comuna cuando quieran. ¿Es eso algo loable que merece aprobación moral?

La más simple intuición nos dice que no. Quizá sea tolerado, pero el considerarlo éticamente justificable sería demasiado atrevido. Es decir, el que un hecho sea realizado en total libertad por parte de una o más personas que no dañan directamente a terceros, sino solo a ellas, no es una justificación moral en sí misma.

Podría ser que eso justificara que la ley no prohibiera esas acciones, pero hasta allí. La moral, mucho me temo, debe ser satisfecha con algo adicional a la libertad. La moral necesita a la libertad para existir, pero no solo a ella. También necesita una idea de la naturaleza humana.

Dígame usted cuál cree que sea esa naturaleza y de allí podrán derivarse reglas morales. Si, por ejemplo, se cree que el ser humano es una imago Dei, creado como un ser inmortal destinado a la vida eterna, de esa idea se podrán generar reglas morales (como el amarse unos a otros).

Si se piensa de otro modo, por ejemplo, creyendo que nada espiritual hay en la persona humana y que con nuestra muerte desaparecemos, de allí se derivarán otras reglas morales, seguramente distintas a las anteriores.

Toda mi intención ha sido mostrar que un acto, el que sea, realizado en libertad por una persona o por varias, no es un acto que en sí mismo pueda considerarse moralmente digno de aprobación. Quizá pueda ser un acto que la ley no deba prohibir expresamente, pero eso es todo.

Un acto realizado en libertad es una acción que sí cae bajo la esfera moral y podrá ser moral, inmoral, o irrelevante, dependiendo del código moral que se use y eso es precisamente la clave de la moralidad.

Cuanto mejor se piense del ser humano, cuanta más dignidad se le asigne, cuanto más valor se le dé, más exigente serán los principios y normas morales.

Este, creo, es un gran tema de nuestros tiempos, las diferentes visiones que se tienen de la naturaleza humana. Es lo que está en el fondo, por ejemplo, de las discusiones acerca del aborto y la homosexualidad.

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