Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Proteccionismo: Miopía Amorosa
Leonardo Girondella Mora
14 febrero 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


En un sistema económico mercantilista, la principal y más visible política económica es la conocida como proteccionista —una que supone que lo mejor para el país es evitar las importaciones de bienes extranjeros.

La definición de proteccionismo es clara:

«Doctrina económica que concede sentido económico a las fronteras políticas de los Estados nacionales y se muestra partidaria de proteger las producciones nacionales de la competencia extranjera por medio de derechos de aduana y demás restricciones a las importaciones». economia48.com

Las razones usadas para la implantación del proteccionismo son varias:

«1. La protección de industrias consideradas estratégicas para el interés público. […] 2. El desarrollo de industrias emergentes […] 3. El fomento de la industrialización y la creación de empleo. Si un país decide desarrollar su propia industria nacional con el objetivo de generar empleo, puede llegar a sustituir productos extranjeros por nacionales. De esta forma, se intentaría también incrementar la renta nacional mediante los beneficios empresariales y los salarios de los trabajadores. 4. La recaudación de dinero[…]» elblogsalmon.com

El argumento central, en mi opinión, en la actualidad, es el tercero en la lista anterior: el abrigo de la industria nacional para la creación y protección de empleos nacionales —bajo el supuesto de que eso es bueno para el país y puede lograrse sin consecuencias colaterales indeseables.

En la actualidad, bajo un régimen de comercio libre, las empresas de una nación pueden decidir entre abrir plantas en su propio país o en otro, dependiendo de la rentabilidad calculada para cada opción.

En la superficie, esto crea la alta visibilidad de una situación percibida: los empleos que crea la inversión de una empresa en otro país son empleos que ella podría haber creado en su propio país —lo que facilita la opinión inmediata de que prohibiendo bienes importados esos empleos se crearían en el país de origen de la inversión.

Quiero llamar la atención acerca del punto central que contiene esa visión: se concentra en los empleos y nada más que en ellos, sin ninguna otra consideración. Esto puede ser entendido como miopía —cuando los objetos cercanos se ven claramente, pero no así los objetos lejanos, que se ven borrosos, o no se ven.

En este caso, la miopía económica hace posible ver vivamente al empleo y nada más que el empleo, al que se ve como algo que se pierde por causa de las importaciones —pues eso que se importa podría ser producido dentro del país y se crearían empleos o se evitaría que se fueran al extranjero.

Enfatizo esto de nuevo por ser un problema frecuente en el análisis económico realizado superficialmente —y que puede ser entendido en otro sentido como el enamoramiento de un problema y que lleva a solo ver al sujeto del amor declarado. El empleo, en este caso.

El problema es el irrebatible: la economía es un proceso muy complejo, con gran cantidad de variables, dinámico y lleno de consecuencias colaterales imprevistas —donde el empleo es solamente una de esas variables y complejísima en sí misma.

En palabras llanas: poner atención única y exclusiva en el empleo y tomar decisiones que solo consideren su efecto en una variable llevará a desaciertos evidentes y seguros —por el error de no considerar al «todo económico».

Un error, por ejemplo, de esa visión miope de enamorado: creer que se pierden empleos por solamente inversiones de plantas en el extranjero, desecha que esos empleos también pueden perderse por otras razones —como la automatización, o la caída en la demanda de los bienes producidos.

Y, por último, cito a H. Hazlitt (1894-1993):

«[…] rehúsa reconocer que las clásicas políticas mercantilistas —la principal de las cuales es protección— lastima incluso (y con mayor frecuencia, especialmente) a la nación que las implanta por sí sola. Porque esa nación fuerza a sus propios consumidores a pagar más por los productos que desean, que lo que de otra manera tendrían que pagar, o bien, los priva de todos esos productos. La protección crea industrias nacionales que son menos eficientes que las industrias extranjeras correspondientes, con el costo de dañar a industrias nacionales que son más eficientes que las correspondientes industrias extranjeras». The Failure of the New Economics.

Si se viese con mayor amplitud a la economía, entonces se percibiría, entre otras cosas, a los consumidores y el efecto que en ellos tendrían precios mayores de los productos fabricados nacionalmente por causa del proteccionismo —un estropicio muy apreciable aunque no tomado en consideración por el miope enamorado.

Más incluso: las empresas nacionales eficientes y productivas también serían dañadas, por ejemplo, con proveedores nacionales más caros y de menor calidad —por no mencionar la canalización de recursos públicos para sostener a las empresas nacionales menor eficientes que las extranjeras.

Addendum

En 2011 escribí ¿Qué es Proteccionismo? e invito a leerlo.

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