Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Qué es el Alma?
Eduardo García Gaspar
8 junio 2017
Sección: CIENCIA, RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son temas irresistibles. Son esos que echan a andar a las neuronas y producen ideas. Una de esas ideas es la del alma, ¿Qué es el alma?

Imagino que esto puede comenzar tratando, primero, una parte obvia de todos nosotros. Esa parte que llamamos física, nuestro cuerpo, Claramente tenemos un elemento corpóreo.

Es fácil reconocerlo, pues necesitamos respirar, comer, beber, abrigarnos y demás. Más aún, padecemos enfermedades pero también gozamos de salud. Es una parte biológica y tangible.

Y no solamente eso. Esta parte física la compartimos con otros, como los animales y las plantas. Hasta los minerales. Podemos tocarnos y tocarlos, vernos y verlos. Cierto, hay diferencias físicas grandes, como las que tenemos con respecto a las plantas. Y no tan grandes, como las que tenemos con los animales, como el parecido anatómico con los cerdos, la enorme similitud de ADN con los chimpancés.

Pero hay algo más. Debe haberlo. Me refiero a una diferencia realmente única entre el resto de los animales y los humanos. ¿Pruebas?

Un amigo suele decir que la construcción de la catedral de León en España, las pinturas de Caravaggio y El Quijote, son pruebas incontestables de la diferencia entre los humanos y el resto de los animales.

Yo añadiría otras tres evidencias: La Flauta Mágica de Mozart, las novelas de H. Poirot (Agatha Christie) y Aristóteles. Nunca, jamás, en ninguna especie animal se ha tenido nada parecido a eso. ¿Podría un castor dibujar un plano de un dique estilo románico?

La conclusión es la razonable. Hay algo más allá del cuerpo en las personas. Nuestro cuerpo seguramente evolucionó partiendo de organismos inferiores. Durante millones de años fue transformándose hasta llegar al estado actual. Esto es perfectamente posible.

Muy bien, pero entonces de dónde salió eso que hace posible que nos riamos con las películas de los hermanos Marx. Por más que le explique a un chimpancé la gracia que tienen sus diálogos, no podrá reír con ellos. ¿Distinguirá un bonobo entre una telenovela y una obra de Shakespeare?

Mi punto, hasta aquí es simple. Primero, tenemos similitudes llamativas con los animales, muy cercanas con algunos de ellos. Esto es perfectamente aceptable, incluyendo la idea de la evolución animal.

Pero, segundo, hay diferencias sustanciales entre los humanos y el resto de los animales. Diferencias que no pueden ser explicadas por dimensiones físicas, ni corporales. Si el DNA fuera la explicación central, los chimpancés conducirían coches o nosotros andaríamos desnudos por los bosques.

Esta otra dimensión es lo que llama la atención. La explicación de nuestra diferencia con el resto de las especies. Eso que nos hace autores de enormes estupideces al mismo tiempo que capaces de realizar maravillas. Eso que por lado nos da a Deepak Chopra y por otro a Sócrates.

Hablo de la explicación espiritual, de lo intangible. De eso que hace posible que tengamos ideas de justicia e igualdad, de valor y honor, de vicios y virtudes. ¿El alma? Seguramente, con una conclusión razonable: algo sucedió en algún momento de la evolución de nuestros cuerpos.

Algo fue añadido a nosotros que nos hizo capaces de tener ideas y de razonar. Eso que produjo el Requiem de Mozart y los conciertos para piano de Rachmaninoff, pero que también produjo calamidades imposibles en las otras especies. El añadido que produjo lo espiritual e intangible, y que no fue producto de la evolución corporal.

Es lo que produce la diferencia entre los siempre iguales nidos de los pájaros y lo que hace a una persona comprar un sillón rococó para su sala.

Entonces, hasta este punto, la conclusión es razonable: adicional a la naturaleza física, corporal y biológica de todos nosotros, hay otro elemento que tenemos y que explica las notables diferencias entre humanos y animales. Este elemento que en algún momento fue añadido a nuestra naturaleza es, quizá, eso que llamamos alma. Nuestra dimensión espiritual e intangible.

¿De dónde salió ese añadido? Como comenta F. J. Sheen, hay dos posibilidades acerca de esa naturaleza humana: (1) se creó desde abajo por medios naturales, o (2) se creó desde arriba por medios sobrenaturales.

Si se nos añadió desde abajo, entonces nuestra conducta debía ser similar a la del resto de los animales, pero ya que no lo es, la mejor explicación es que debe haberse añadido desde arriba. Sí, desde lo divino. Eso que dice que fuimos creados a semejanza de Dios.

¿Hay otra explicación posible? Usemos la razón para encontrarla. No te temamos al uso de la razón.

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