¿Quién debe planear la economía?

«Organizar el desarrollo» y «planear el crecimiento» son reclamos acostumbrados de la reflexión de muchos que androjocon buenas intenciones parten de un supuesto muy sujeto a discusión.

Quienes solicitan que el desarrollo sea organizado de acuerdo con la estructura de un plan central suponen que ese desarrollo puede ser planeado y que él siga los trazos del plan creado.

Una definición más concreta será de utilidad ante de continuar:

«El Crecimiento económico es entendido como la evolución positiva de los estándares de vida de un territorio, habitualmente países, medidos en términos de la capacidad productiva de su economía y de su renta dentro de un periodo de tiempo concreto. La definición más estricta de crecimiento económico que se produce un aumento en términos de renta o de los bienes y servicios que la economía de un territorio produce en un tiempo determinado generalmente medido en años». economipedia.com

¿Puede planearse el crecimiento? La respuesta es totalmente afirmativa —sería imposible tener desarrollo y crecimiento con ausencia de planeación.

La pregunta anterior es, sin embargo, totalmente inservible —pero es la que normalmente se hace recibiendo la respuesta obvia: claramente el crecimiento de una sociedad necesita planeación y previsión.

Plantear esa pregunta conduce a un error fatal —el de creer que si el crecimiento es planeado eso significa que puede tenerse un plan central de crecimiento que facilite el desarrollo futuro.

La pregunta que debe plantearse no es si el crecimiento puede o no planearse, sino la de quién puede planear con mejores resultados el crecimiento y el desarrollo económico.

¿Quién debe planear el crecimiento, los gobiernos o los particulares? Esta es la pregunta realmente útil y que lleva a respuestas provechosas —pero mejor aún, conduce a otra pregunta que es central.

¿Cómo se produce el crecimiento, el progreso? Creo que habrá muy poca duda de que se produce por medio de las acciones individuales de incontables personas que actúan e interactúan con ideas, intercambios, acuerdos e iniciativas que dan como resultado final progreso y crecimiento —eso que se asocia con avance, adelanto y mejora.

¿Quién produce el crecimiento y el avance? Las respuestas dadas son dos: (1) las iniciativas personales cada una con su propio plan; y (2) el gobierno con una plan central. Entre esas dos opciones, es clara la que resulta correcta.

Es la propia naturaleza del crecimiento lo que hace que él pueda lograrse solo por medio de la suma de las decisiones, ideas, proyectos, acuerdos e iniciativas de personas actuando en libertad igual para todos —un proceso que no puede re-crearse centralmente en un gobierno y su oficina de planeación económica.

La propia naturaleza del crecimiento es lo que lo hace impredecible en sus resultados detallados y concretos —porque la suma de todas las interacciones e iniciativas individuales y conjuntas no puede pronosticarse; mucho menos reproducirse en una oficina central nacional.

El corolario de lo anterior es (1) el crecimiento sí puede planearse, (2) esa planeación es realizada por cada personas y sus decisiones, y (3) no puede duplicarse ese proceso de planeación personal de manera centralizada.

Es posible y deseable replantear la pregunta usual de si es posible planear el crecimiento a otra que sea útil, preguntando quién debe planear la economía produciendo crecimiento real —y la respuesta es la persona individual, cada una de ellas planeando sus propias decisiones.

En México existe un ejemplo de planeación central económica para el crecimiento y que ha propuesto construcción de refinerías de petróleo, sembrar árboles para evitar importaciones, fijar precios agrícolas, aumentar salarios burocráticos, construir trenes de alta velocidad y demás —todas iniciativas que suponen que las decisiones para el crecimiento pueden ser diseñadas centralmente.

Mi punto central es que la naturaleza misma del crecimiento indica que no puede lograrse por medio de la planeación central —porque el crecimiento es producido por las acciones personales de incontables personas, no por las iniciativas de expertos económicos ni acciones políticas de gobernantes.

Finalmente, cuando los gobernantes sustituyen a la planeación económica personal con la planeación económica gubernamental producen situaciones de suspensión de crecimiento —es decir, el desarrollo será frenado por causa de la ausencia de la creatividad e imaginación de las personas planeando su propia economía.

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