Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Salud y Razón Fría
Leonardo Girondella Mora
7 junio 2017
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, SALUD, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Negarse a aceptar realidades lleva a errores de pensamiento, pues sin aceptar lo existente y real no podrán construirse razonamientos correctos.

Utilizo un ejemplo, el de las causas de fallecimiento por enfermedad

«Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer provoca cerca de 8 millones de muertes al año, lo que la convierte en la principal causa de muerte a nivel mundial. Incluso se espera que de aquí al 2035 cerca de 15 millones de fallecimientos por año estarán relacionados con los tumores». eleconomista.com.mx

«El 14 por ciento de los adultos en México tiene diabetes. Esta es la principal causa de muerte en el país. Se estima que podrían ser 80,000 muertes por año. Algo que no se aprecia correctamente, es que muchas de estas muertes, además de ser prematuras, son precedidas por un periodo largo de discapacidad severa y costosa». insp.mx

La «principal causa de muerte» es una frase de existencia perenne y contenido variable —siempre existirá pero su especificidad variará.

Si se supone que se encontrara el remedio absoluto al cáncer y nadie lo padeciera, otra enfermedad reemplazaría al cáncer como principal causa de muerte —tal vez la diabetes, y si esta desapareciera, otra enfermedad sería nombrada la causa número uno de fallecimientos.

De esto podrá concluirse que el colocar el esfuerzo de encontrar curas para alguna enfermedad porque ella es la causa número uno de muerte, termina por ser una mala defensa de tal esfuerzo —cuyo resultado final será colocar a otra enfermedad en ese destacado lugar.

Más aún, la última cita muestra un aspecto poco considerado —el de que algunas enfermedades, como la diabetes, «son precedidas por un periodo largo de discapacidad severa y costosa». Esto es un efecto colateral que debe ser hecho explícito.

Un ejemplo: presuponiendo la cura de ciertas enfermedades consideradas mortales hace ya tiempo, como la viruela, considerada erradicada en 1980 —sin duda un logro notable y que tiene un resultado colateral—, la gente salvada estará sujeta ahora a otras enfermedades mortales y quizá más costosas de atender.

La idea ha sido extendida —parcialmente como broma— a proponer que los jubilados sean conminados a fumar de manera que fallezcan en menos tiempo y así se logre un ahorro en los fondos de jubilación —que no fueron calculados para vidas tan prolongadas, ni para enfermedades tan caras.

El panorama general es posible de inferir: los datos de esperanza de vida (Banco Mundial) muestran para el mundo un crecimiento de 52 años en 1960 a 71 en 2014.

Sin duda es un dato positivo. Las personas viven más pero eso tiene un efecto colateral, padecerán enfermedades propias de esa mayor edad y que podrán ser más concretas con el actual conocimiento médico que antes, cuando un cáncer quizá se diagnosticaba como «edad avanzada».

Medio en broma, J. Heath en Filthy Lucre: Economics for People Who Hate Capitalism, dice sentirse tentado a acusar a los cinturones de seguridad de causar cáncer: salvando vidas en accidentes de automóviles causan una mayor expectativa de vida en la que el cáncer es más probable y también otras enfermedades.

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Creo haber mostrado un panorama que no es posible negar y que debe ser aceptado dentro de razonamientos, opiniones y propuestas acerca del tema.

Aclaro con énfasis que no propongo de forma alguna que se deje de cuidar la salud de las personas, ni que se permitan métodos de eutanasia —ni nada de esa naturaleza— para ahorrar en gastos médicos o en fondos de pensiones.

Lo que hace la razón fría es añadir elementos de la realidad, lo que en este caso significa, primero, reconocer esa realidad e incorporarla en lo que sea que se realice para curar enfermedades y prolongar la esperanza de vida —que son dos propósitos loables pero que deben inscribirse dentro de esa realidad.

Termino con un ejemplo específico de una medida concreta en el campo de la obesidad, pero que podría ser proyectada a otros casos.

Cuando las personas sufren las consecuencias de sus acciones y pagan sus costos, ellas tendrán un incentivo para evitar actos irresponsables. Si acaso una persona no cubriera los gastos médicos que su obesidad produce y los puede trasladar a otros por medio de atención médica pública, ello presentaría un incentivo para no cuidarse.

Lo mismo puede decirse para un fumador, el que encontrará un incentivo para dejar su hábito sabiendo que enfrentará personalmente los costos de las enfermedades que ello produzca.

¿Cruel y falto de caridad? Puede ser, pero de lo mismo podrá acusarse a quien sabiendo que su atención médica será gratuita para él, continúa fumando o comiendo irresponsablemente.

Addendum

Insisto: no recomiendo implícita ni explícitamente ninguna medida que tenga como propósito desatender enfermedades para ahorrar gastos médicos y gastos relacionados —pero sí enfatizo la necesidad de considerar a la realidad en este terreno para que la caridad sea realizada con mayor efecto.

Los humanos son seres dignos y valiosos en sí mismos, cuya vida es igualmente digna y valiosa. Vida que debe ser protegida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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