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Socialismo Por Default
Leonardo Girondella Mora
5 octubre 2017
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Son los objetivos del socialismo, quizá, los mejores atributos que tiene esa ideología —todo un triunfo el haberse apropiado de objetivos loables y que todos admiran.

El socialismo se ha convertido en un sinónimo de calificativos con connotaciones portentosas que nadie estaría dispuesto a poner en duda.

Ayuda a los pobres, combate a la miseria, igualdad social, seguridad para todos, justicia social, subsidios al consumo, ayudas familiares, educación gratuita, pensiones universales —más una estrecha asociación con virtudes: compasión, caridad, solidaridad, altruismo.

A este nivel, el de los objetivos, metas y connotaciones, se ha planteado la opción socialista ante la alternativa de exactamente lo contrario, el capitalismo.

«Continuar construyendo el Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”, para nuestro pueblo». N. Maduro

El capitalismo ha sido colocado en la posición opuesta: insensible, injusto, egoísta, creador de pobreza, concentrador de riqueza, despreocupado social, salvaje —una percepción totalmente contraria a los admirables objetivos socialistas.

Este es un terreno de percepciones, imágenes e impresiones que simplifica la decisión de selección entre las dos opciones de régimen económico: claramente es preferible el socialismo en este nivel.

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Hay, sin embargo, otro nivel que es necesario examinar para comprender al socialismo —entendiéndolo más allá de sus objetivos percibidos y de su imagen altruista.

Es el nivel de los «cómos» —las estrategias y políticas que implementa para alcanzar sus objetivos y honrar su imagen caritativa.

«En este sentido, el socialismo significa la abolición de la propiedad privada, de la propiedad privada de los medios de producción y la creación de un sistema de “economía planeada” en la que el emprendedor que trabaja por su beneficio es reemplazado por un cuerpo central de planeación». F. A. Hayek, The Road to Serfdom

En las versiones menos pesadas de socialismo, la propiedad privada de los medios de producción es acotada con impuestos, planes y regulaciones que limitan libertades; las propiedades personales son también restringidas con impuestos y regulaciones; y la planeación económica toma la forma de un gobierno protector de beneficencia general que redistribuye propiedades.

Estas estrategias centrales del socialismo, con variantes de intensidad, forman el meollo de las acciones de un gobierno de esa índole y a ellas se han asociado las imágenes positivas de los objetivos socialistas.

Qué el gobierno, por ejemplo, grave las herencias fuertemente, llega a ser percibido como justo y altruista; que el gobierno otorgue ingresos mínimos universales, igual; que aumente los impuestos a las grandes empresas se considera deseable y correcto.

Es decir, el socialismo se percibe como una ideología con nobles objetivos que realiza por medio de acciones justas y adecuadas. Ha desarrollado una imagen general que llega a extremos de santidad ejemplar.

A eso ayuda siempre la otra parte de la moneda —la existencia del enemigo mortal que debe combatirse, el capitalismo:

«El desempleo, la explotación, la carencia de recursos para el acceso a la vivienda, la educación, la sanidad, el transporte, el ascenso galopante del coste de los productos de primera necesidad, las rebajas salariales, el empleo precario, los aumentos de la jornada laboral, la represión… son problemas que se han vuelto crónicos para la clase obrera, los demás trabajadores y, en algunos casos, las restantes capas populares en la sociedad actual dominada por el capitalismo monopolista». trabajodemocrático.es

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El efecto neto de todo lo anterior es un fenómeno digno de mención: un sistema de juicio automático que dicta juicios veloces y veredictos económicos inmediatos: el capitalismo debe combatirse y el socialismo debe implantarse. Todo ha sido así dicho y no hay apelación.

Llego entonces a mi punto central, la existencia de una cultura o educación socialista por default —un juicio predeterminado, veloz y automático que emite un juicio instantáneo favorable al socialismo y sin que medie reflexión ni examen.

Esta es una realidad lamentable que tiene como efecto la preservación de ideas socialistas bajo diferentes modalidades y etiquetas —sin que sus fallas ni fracasos sirvan para considerar otras posibilidades.

Se producen así situaciones que debían sorprender, como el de la oposición venezolana al régimen de Maduro y que es también calificada de socialista.

Es posible concluir que en el aspecto económico, el panorama político está limitado a una opción prefijada culturalmente —una monocromía política artificial que rechaza opciones mejores y que es extraordinariamente difícil de reparar.

Nota del Editor

Lo que apunta Girondella recuerda de inmediato a las tres leyes de la política de Robert Conquest. La segunda ley establece que toda organización que no es expresamente de derecha tarde o temprano se vuelve de izquierda.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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