Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Soluciones abstractas
Eduardo García Gaspar
7 noviembre 2017
Sección: POLITICA
Catalogado en: ,


La frase tiene cierta fama. «Amo a la humanidad, es a la gente a la que odio». No importa su origen en realidad.

Describe una cierta actitud muy de nuestros tiempos. La que narra Fyodor Dostoyevsky en uno de sus libros:

«Cuanto más amo a la humanidad en general, menos amo al hombre en particular. […] Me vuelvo hostil a la gente en el momento en el que se me acerca. pero siempre me ha sucedido que cuanto más odio a los hombres individualmente más amo a la humanidad».

Quizá sea una especie de amor obcecado por la abstracción y un rencor testarudo a la concreción. Usted lo encuentra entre quienes, por ejemplo, suponen que la criminalidad (abstracta) tiene como remedio a la educación o al empleo (abstractos).

Es algo que bien vale una segunda opinión. Piense usted en una visión que ama las abstracciones y su lenguaje lo demuestra. habla de ‘sociedad’, de ‘pobreza’, de ‘criminalidad’, de ‘empleo’. Los problemas y las soluciones se comprenden y proponen en un plano abstracto, ideal e impreciso.

Por ejemplo, en ese nivel elevado, si se habla de «delincuencia juvenil», eso se concibe como una generalidad que merece atención y ser combatida con otra generalidad como

«[…] La creación de parques y recintos de distracción como multicanchas también ayudan a que los jóvenes distraigan su atención en otras acciones más productivas. La realización de talleres, musicales, artísticos y deportivos, son ideales para que en forma grupal, los jóvenes puedan desarrollar sus habilidades». mercuriocalama.cl

No es que sean totalmente inútiles esas ideas, sino que sean abstractas y únicas en ese sentido idealista generalizado. El contraste ayudará a entender mejor a esa visión abstracta e idealista.

Para quienes no tienen esa mentalidad de abstracción social, la delincuencia juvenil es un problema concreto, que se vuelve real en la conducta de cada delincuente y es un problema concreto de ese delincuente. Bajo está visión es imposible suponer que el causante de la criminalidad abstracta es la sociedad abstracta.

O, piense usted en la pobreza general y abstracta que busca ser solucionada con medidas generales abstractas como programas sociales. La entrega de dinero a madres solteras, así en general, es un ejemplo de esa mentalidad de la abstracción: un remedio general aplicado sin restricción a un grupo general colectivizado.

Este amor por lo abstracto, general y colectivo ayuda a entender al progresismo y su inclinación fuerte al crecimiento gubernamental como gran solucionador de problemas generales con programas generales sin molestarse con los detalles reales (a pesar de presumir de ser pragmático).

No sorprende que ese reino de la abstracción social tenga un buen campo de florecimiento en los círculos académicos que pueden darse el lujo de sobrevivir en la torre de marfil y donde con facilidad pueden construirse las grandes concepciones teóricas, sin gran necesidad de añadir a la realidad.

Vuelvo a la criminalidad como ejemplo ilustrativo. Esta visión de abstracción social concibe un problema abstracto de criminales abstractos cuya conducta general trata de explicar con generalidades como desempleo, pobreza, o falta de estudios universitarios, e incluso la violencia en los medios.

Y así es que propone soluciones generales como universidades sin requisitos de admisión, o empleo pagado por el gobierno. La otra posibilidad es entender no a la criminalidad abstracta, sino al criminal concreto, cada caso por separado y como una conducta individual específica.

O bien, el caso de la guerra muestra también la obsesión con la abstracción de la idea general de evitar conflictos abstractos con medidas abstractas: mejorar la comunicación entre las naciones en conflicto, evitar las palabras y discursos de tono beligerante, limitar la producción de armamentos, reducir los sentimientos de patriotismo y nacionalismo, dar a los intelectuales un papel protagónico e intentar la negociación con los enemigos (como lo explicó T. Sowell en A Conflict of Visions).

El problema de esta abstracción testaruda es su idealismo casi irremediable y muy propicio a las propuestas electorales de un optimismo descomunal que presupone que un gran gasto gubernamental en ciertos programas sociales generales creará una sociedad ideal. Es la fijación con el cambio de estructuras sociales, haciendo caso omiso de la naturaleza humana.

Pero hay otro problema, la alta probabilidad de que ese intento de buscar a la sociedad ideal implantando las medidas abstractas de esa mentalidad, produzca lo opuesto. Exactamente opuesto.

«Tengo la seguridad de que en el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano superior al de Estados Unidos y del de Rusia». Fidel Castro 16 de febrero de 1959.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Facebook
Extras