Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tipos de Intervencionismo
Leonardo Girondella Mora
23 marzo 2017
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El intervencionismo gubernamental es un régimen político en el que el gobierno dirige a la economía —interviene en ella—, sin ser propietario de los medios de producción.

En el régimen de intervencionismo económico, el gobierno otorga incentivos selectos, aplica impuestos diferenciados, promueve ciertos sectores, afecta precios, fija salarios, regula mercados —y en general influye en las decisiones de negocios y económicas de manera marcada.

Este régimen admite gradaciones de intensidad que van desde un ligero intervencionismo hasta uno profundo —dependiendo de la magnitud de las regulaciones que emita y su detalle.

Este es el tipo de intervencionismo que más y mejor se conoce y se sustenta en una mentalidad que hace pensar que «es fundamental la intervención pública para reactivar a la economía y generar empleo» —y realiza acciones como el mayor gasto en obra pública, subsidios agrícolas, sustitución de importaciones, manejo de tasas de interés, créditos blandos seleccionados y similares.

Es común encontrar en ese intervencionismo económico medidas como precios de garantía agrícola, autosuficiencias de recursos, seguros subsidiados, protección laboral exagerada, ampliación de empresas estatales, construcción de vivienda estatal, mega-proyectos estatales, servicios médicos subsidiados o gratuitos y otras acciones similares.

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Del intervencionismo económico puede, con gran facilidad, deslizarse por la pendiente que arriba a otras situaciones intervencionistas y que no son ya económicas —sino de otro tipo.

El intervencionismo económico es alimentado por la idea de que el gobierno tiene la responsabilidad del bienestar de sus ciudadanos y la realiza dirigiendo a la economía con ese propósito en ese campo —pero no se detiene allí.

Rebasa el terreno de la economía y se adentra en otros, creando así otro tipo de intervencionismo, el intervencionismo moral —donde ya no solo se trata de implantar políticas económicas estatizantes, sino de aplicar acciones gubernamentales a la salud, a las opiniones y a la felicidad del ciudadano.

Este intervencionismo moral hace que el gobierno sea responsable del bienestar personal del ciudadano —con mecanismos que desplazan a las decisiones de las personas, las que son tomadas por los gobernantes, quienes deciden su educación, sus ahorros, su dieta, su vivienda, incluso su educación y su moral.

Esto es el establecimiento de «un Estado de Bienestar, igualitario y fraterno [que proteja de] incertidumbres económicas, desigualdades sociales, desventajas y otras calamidades, en donde todos podamos vivir sis angustias ni temores».

Si con el intervencionismo económico el gobierno acumula poder económico al poder político ya detentado, el intervencionismo moral le permite agregar el poder moral —la determinación de lo que es bueno y malo para la persona.

O como se ha propuesto recientemente, tener un gobierno para «auspiciar una nueva corriente de pensamiento para promover un paradigma moral del amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y al país».

Se trata de una responsabilidad estatal agregada cuya «meta última […] es lograr el amor y hacer el bien porque en ello radica la verdadera felicidad» —esto es igual a tener la mayor centralización de poder posible en el gobierno, incluyendo el poder para decidir lo moral.

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Lo que he intentado hacer es apuntar que la tendencia de los gobiernos a crecer y expandir sus funciones y responsabilidades pasa por la etapa del intervencionismo económico y llega hasta la última frontera del poder en el interior de la persona —su misma libertad de actuar moralmente.

Addendum

El plan general de gobierno de A. M. López Obrador, contenido en su otra 2018 La Salida es un buen ejemplo real de los dos tipos de intervencionismo que he mencionado. De allí he tomado los entrecomillados.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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