Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Asunto de Complejidad
Leonardo Girondella Mora
8 junio 2017
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Es imposible negar la complejidad del funcionamiento de la economía —un cúmulo enorme de procesos embrollados con decisiones múltiples complicadas basadas en información difusa y parcial que crea colaboraciones laberínticas con resultados impredecibles y que es perturbado continuamente por iniciativas inesperadas.

El tratar de resolver el problema económico —de usar recursos limitados para satisfacer necesidades ilimitadas— lleva a la creación sin diseño previo de ese cúmulo de procesos complejos con resultados impredecibles, pero explicables a posteriori.

La economía, imposible de diseñar, es un enorme conjunto de procesos de decisión de intercambios de bienes alimentados por el objetivo de mejoras personales que son solamente posibles si se contribuye a la mejora de otros.

Su esencia es esencialmente espontánea, descentralizada y voluntaria —co-creada por las iniciativas de millones que actúan con libertad tratando de alcanzar sus metas individuales bajo un conjunto de reglas simples basadas en el respeto a la propiedad personal, la especialización y el cumplimiento de contratos expresos o implícitos.

Así es la economía que se crea bajo un régimen de libertades personales y un estado de derecho.

La pregunta obvia que sigue es si esa economía libre es posible de ser mejorada y, si lo es, por medio de qué medidas y acciones.

Claramente, el funcionamiento de esa economía libre no es perfecto, tiene fallas —lo que plantea la posibilidad legítima de intentar corregirlas. Corregirlas sin alterar los claros buenos resultados que la economía libre produce y que no son menores.

La alternativa de solución propuesta consistentemente es la cancelación del cúmulo de procesos complejos y su sustitución con un sistema diseñado ex profeso —centralmente por un gobierno y sus expertos.

¿Es posible esa sustitución de un diseño complejo espontáneo con un diseño centralmente realizado? La respuesta es negativa —el diseño ex profeso de un proceso de tal complejidad es imposible y en caso de que se intentara, produciría un resultado malo, incompleto, torpe y estacionario.

Las razones son varias:

• El sistema diseñado centralmente en un gobierno necesita recopilar toda la información que se encuentra dispersa en millones de personas, cada una con información incompleta y difusa.

Recopilar esa información y almacenarla en un sistema informático es imposible de hacer en tiempo real —porque ese conocimiento cambia cada instante.

• El sistema diseñado centralmente está obligado a conocer el detalle pormenorizado de la situación específica de cada persona, sus deseos y circunstancias en cada momento —actualizado en tiempo real.

Una necesidad imposible de cumplir y que también coloca al diseño gubernamental de la economía en situación de desventaja informativa.

• El diseño centralizado de la economía necesita de un modelo de comportamiento que relacionara los millones de variables en juego que interrelacionan decisiones e iniciativas produciendo resultados que a su vez alteran relaciones de esas variables.

Esto es un simulador de comportamiento humano capaz de predecir conductas específicas individuales en cada instante —dando cabida, además, a variables no previstas.

• Finalmente, el diseño centralizado del funcionamiento de la economía tendría que lograr reproducir iniciativas personales de mejora —es decir, reproducir las acciones emprendedoras de cada persona.

Esto equivale a un modelo que proponga innovaciones y cambios producto de la imaginación personal —invenciones, novedades e ideas creadas por las personas. Otra tarea imposible.

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Las razones anteriores son suficientes para concluir que es imposible diseñar ex profeso a los procesos económicos creados espontáneamente.

Cuando eso se intentase, el resultado sería una economía estacionaria y sin innovaciones; una economía sustentada en información incompleta y atrasada; y una economía ajena a la satisfacción de necesidades personales.

Dados los problemas insolubles mencionados, la única posible solución al diseño de un sistema económico creado centralmente es eso precisamente: un sistema económico modelado según la capacidad, el conocimiento y las preferencias de los gobernantes —no según la voluntad de las personas.

¿Sería ese diseño forzado mejor que el espontáneo? La respuesta es negativa dado todo lo anterior, siendo la razón central la complejidad del funcionamiento de los procesos económicos.

Aún así, puede argumentarse que el diseño espontáneo de una economía libre está sujeto a mejoras y a corrección de sus fallas. No hay mucha duda al respecto y puede intentarse bajo los principios siguientes:

• Elevar la calidad y aplicación de las reglas que permiten la mayor contribución humana posible, como la calidad y bajo numero de leyes que respeten los derechos de propiedad y castiguen el incumplimiento de contratos; un sistema judicial bueno, rápido y barato.

• Facilitar las acciones de apertura y cierre de empresas; facilidad de inversión y comercio interno e internacional.

• Gobiernos eficientes, honestos y de bajo costo, con finanzas públicas sanas y una mentalidad amigable a la iniciativa de inversión y a los mercados abiertos.

Todo eso ayudará, sin que se dejen de tener fallas, las que debe reconocerse, son inevitables, pero que pueden ser tratadas bajo un principio precautorio: mantener al mínimo la intervención económica que sustituya a la iniciativa libre.

Esto no es más que el principio de subsidiariedad y que coloca a la intervención gubernamental como último recurso —lo que puede sorprender a muchos católicos al darse cuenta de que ese principio es una defensa de la economía libre.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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