Activistas, activismos

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Hablemos de movimientos activistas. No deja de ser curioso. Llamativo por ser parte poco notada del paisaje político normal de nuestros días.

Se toma como algo dado, pero poniendo atención en ello se encuentra algo peculiar.

Es eso que puede ser llamado movimientos activistas. Conjuntos de personas agrupadas alrededor de alguna idea específica que constituye su agenda común y lazo de unión. Y que llegan a ser y usar a celebridades.

Movimientos sociales que suelen ser entendidos como activismos.

«Los activistas son personas que pueden identificar la necesidad de un cambio y que dedican su tiempo a hacer algo al respecto. Lo que los impulsa es su pasión y una visión de un futuro mejor. Si te interesa marcar una diferencia en torno a una causa que te importe, podrás hacerlo averiguando sobre ella, buscando maneras de involucrarte y desarrollando una profesión en un campo relacionado». es.wikihow.com

El proceso es sencillo. La inquietud humana identifica una causa, decidiendo entre varias posibles; con pasión y la idea de mejorar, comienza la acción de apoyo a tal causa. La conducta se vuelve un activismo de personas unidas por la causa misma: la promueven, la estudian, e incluso se especializan en ella.

Es una actividad especializada dedicada a la inconformidad:

«La palabra activismo […] se utiliza para hacer referencia al acto mediante el cual un grupo de personas protesta en contra o a favor de algo. […] hablamos siempre de formas organizadas de protesta o reclamo […]». Definicion ABC

Creo que la idea es clara movimientos sociales activistas: protesta organizada que busca implantar o evitar algo, una cosa concreta en un tema específico: maíz transgénico, derechos homosexuales, igualdad económica, libertad de presos, reducción de precios, derechos humanos, transparencia, trata de personas… (el menú es enorme).

Por supuesto, muchas de esas causas son en extremo admirables y, aunque existan algunas que son cuestionables, en todas ellas debe reconocerse que las intenciones de esos movimientos activistas son buenas. Buenas en el sentido que suponen que persiguen una mejor sociedad.

Pero las buenas intenciones, mucho me temo, justifican muy poco. Cierto que proveen una excusa formidable, pero no dan solidez a la causa seleccionada. Algo que suele pasar desapercibido.

«Sus intenciones son las de un país mejor», me dijo una persona refiriéndose a la conducta de una persona que involucrada en la causa de hacer que el gobierno declarara como derecho constitucional el acceso al agua. No dudo de la intención positiva, pero no es suficiente.

La selección de una causa concreta y la dedicación exclusiva a ella por medio del activismo que presiona a una acción legal, tiene sus desventajas.

Produce, entre otras cosas, una pronunciada miopía. Impide ver el total de las cosas, obstaculiza la consideración más amplia de la sociedad. No deja ver efectos colaterales. Puede ser incluso una obsesión particular con un determinado objeto.No es un defecto pequeño y se une a otra situación seria.

En los movimientos activistas suele abandonarse al uso de la razón volviéndose posiciones mentales que poco admiten negociación y abandonan la construcción de argumentos y evidencias de defensa. En ellos, la causa se convierte en un artículo de fe, lo que provoca ese terrible defecto de dejar de escuchar a la opinión de otros.

El activismo suele convertirse en acciones especializadas de presión gubernamental y que contienen en demasiadas ocasiones dosis de violencia hacia otros que no piensan igual. La marcha callejera con mantas con leyendas simples es un clímax activista.

Es la conversión del activismo en una fuerza de intimidación. La buena causa seleccionada por el activista lo justifica todo, al parecer. Un problema, el de la causa justificada y razonable se mezcla con el de la causa alocada e insensata.

Yendo quizá a su fondo, el activismo y los movimientos sociales, se han contagiado de esa mentalidad que abandonando a la razón adoptan a la voluntad del poder como la vía que logrará esa supuesta sociedad mejor que buscan.

Y una cosa más…

El problema es que esa voluntad de poder ha creado a los peores regímenes que conocemos.

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