Amnistía al criminal

Frente a situaciones de inseguridad grave, especialmente de homicidios en grandes números, algunos gobiernos han optado por estrategias de solución no usuales —las de negociación, amnistía, indulto y similares.

La manera usual de enfrentar a  actos criminales es la aplicación de la ley: captura, comprobación, juicio y condena —como un método disuasivo que impone un costo severo a los actos criminales.

En México, por ejemplo, el presidente electo propuso desde su campaña electoral una promesa no usual, la de condonación de actos criminales —lo que le valió comentarios como este:

«[…] es difícil conciliar la promesa de López Obrador de presidir un gobierno honesto con su propuesta de condonar actos pasados de corrupción, pese a que se ha comprometido a concluir todas las investigaciones en curso que, en esta materia, se encuentran abiertas contra diversos funcionarios públicos». huffingtonpost.com.mx

El acudir a remedios no tradicionales, como el perdón, sucede en situaciones de naturaleza excepcional —como fuerzas guerrilleras en Colombia, o asesinatos numerosos en México. La excepcionalidad de la situación llama a la excepcionalidad de las soluciones.

La cuestión en su fondo es si un número muy elevado de asesinatos, por ejemplo, puede ser reducido significativamente por medio del perdón —aunque sea condicionado— de los pocos criminales culpables de la mayoría de ellos.

El camino del indulto o de la negociación es un incentivo al criminal que ve en eso el perdón de toda culpa pasada y el aumento de su fuerza frente al estado de derecho. Más aún, como ya ha sido comentado:

«No está claro, por ejemplo, qué motivación tendrían los narcotraficantes para abandonar una industria ilícita con valor de $40 mil millones de dólares –misma que sostiene alrededor de 500,000 empleos en México–, a cambio del eventual perdón que les otorguen las autoridades». huffingtonpost.com.mx

Con una faceta poco expuesta antes: el camino del indulto es el de menor costo y eso le representa a cualquier gobierno un alivio financiero considerable —dándole más recursos para sus programas asistenciales, los que suelen aumentar su popularidad.

El camino ortodoxo del combate frontal al crimen extendido y frecuente, como el de los narcotraficantes, requiere no solo sustancialmente más recursos, sino sistemas policiacos y de inteligencia con los que no se cuenta, ni se dispone del personal para operarlos.

Necesita, además, un sistema judicial protegido —seguramente separado de los jueces y oficinas existentes.

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Tratar este tema es vital porque en un ambiente de inseguridad generalizada y criminalidad extendida, la actividad económica se contrae y ello crea miseria —de lo que existen casos reales.

Una condonación o amnistía al delincuente frecuente que ha hecho del crimen una forma de vida, tiene efectos previsibles —como el fortalecimiento de esos criminales, el debilitamiento de la policía y la pérdida de confianza de la población en las autoridades.

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