Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Berlín como evidencia
Eduardo García Gaspar
30 enero 2018
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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La historia es la de una evidencia gigantesca. Tan grande que no se ve con claridad.

¿Quiere usted tener evidencia acerca de los resultados reales del socialismo en comparación con el capitalismo?

Vaya a Berlín, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, cuando la ciudad fue dividida en cuatro sectores bajo el dominio de Francia, el Reino Unido, EEUU y la URSS.

Resulta llamativo que Walter Ulbricht, el gran responsable de crear y aplicar esas políticas declarara que gracias a ellas Alemania Oriental superaría a la Occidental en la producción de alimentos y bienes de consumo.

Esa era la predicción socialista. Y por ella se hubiera esperado que las personas en las zonas no socialistas hubieran emigrado del área occidental al área soviética, no solo en Berlín, sino en el resto de la Alemania dividida. Las cosas, mucho me temo, salieron exactamente al revés. La gente se movió en el sentido opuesto al que esperaban los soviéticos.

Algunos datos al respecto. El peor año de emigración fue 1953 con unas 400,000 personas huyendo a Occidente. Durante los tres años siguientes el total fue casi un millón. En proporción a su población, Alemania Oriental, perdió a una sexta parte de su población durante los primeros doce años de existencia.

Pero, ¿quiénes emigraban? El 20% de los doctores lo hicieron entre 1945 y 1961; emigraban enfermeras, profesores, ingenieros, trabajadores calificados. Los siete días previos a la construcción del muro hubo casi 10,000 emigrados a Occidente, más o menos lo mismo que el muy mal año de 1953.

¿De dónde huían las personas? El régimen soviético mantenía a un policía secreto por cada 320 alemanes bajo su autoridad. Una cifra mucho mayor que la nazi, de un policía secreto por cada 3,500 habitantes.

Y fue así que, en un operativo secreto, durante un fin de semana que tomó a todos por sorpresa se ordenó la construcción del muro que duraría del 13 de agosto de 1961 al 9 de noviembre de 1989. 10,316 días con un propósito muy curioso.

Usualmente las murallas se construyen para protegerse de enemigos invasores, pero esta se construyó para evitar que la gente misma saliera y despoblara a un sistema de gobierno.

El caso de las dos Alemanias y del muro de Berlín, me ha parecido siempre, una de esas situaciones que son tan claras que pasan desapercibidas. Usted puede meterse en las más complicadas discusiones teóricas acerca de la superioridad del socialismo y del liberalismo, o en las más simplistas opiniones subjetivas de eso mismo, que de poco o nada servirá.

Los socialistas seguirán teniendo fe en sus ideas, igual que los liberales. Y, aunque creo que los argumentos liberales son evidencias abrumadoras que demuestran su superioridad, tampoco eso servirá para cambiar la opinión del socialista. El ejemplo de las dos Alemanias, sin embargo, contiene evidencia que al menos mueve el terreno en el que está parado el socialismo.

Pocos casos tan claros para probar la superioridad del liberalismo sobre el socialismo. No con argumentos teóricos, no con opiniones de aficionados, sino con los datos reales de cientos de miles de emigrados: personas que decidieron abandonar un lugar e ir a otro. Eso significa reprobar al sitio abandonado y preferir al otro, con una evidencia tangible.

Ahora la pregunta que es obligada. Si la evidencia que demuestra la superioridad del liberalismo, es decir, la preferencia real de la persona que emigra, ¿cómo explicar que, por ejemplo, el Socialismo del Siglo 21 haya recibido votos en una elección, o que en nuestros días subsista, por ejemplo, un partido político así:

«Partido político de las FARC tendrá base marxista-leninista y apuntará a “la clase trabajadora”». es.panampost.com

Piense usted en que en Alemania Oriental se aplicaron esos principios marxista-leninistas y no fueron precisamente exitosos. Las cifras de emigración son indudables. La construcción misma del muro en Berlín es una admisión del fracaso propio.

Puede concluirse que el caso del Muro de Berlín es una evidencia sólida y accesible a todos que muestra que los mejores sistemas económicos son los que ofrecen libertades personales dentro de un estado de derecho. Y que los peores son los que hacen lo contrario, anular libertades personales dentro de un estado inestable de derecho.

El porqué la esencia de las políticas estatistas que mostraron un espectacular fracaso en Alemania después de la guerra se mantienen vivas y son incluso populares en tantas partes, tiene que ser uno de los mayores misterios de nuestros tiempos.

Post Scriptum

Los datos fueron tomados del libro de F. Taylor, The Berlin Wall.

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