Comedia política

La política es como un teatro de humor involuntario.

Un teatro extraordinariamente caro, donde los actores principales se toman muy en serio y tienen líneas aplicables a una comedia de errores que cree ser seria y sobria.

Algunas evidencias que demuestran lo que he dicho.

1. La costumbre de oír sin escuchar, de decir que se quiere diálogo y no hacer caso al otro.

Usted puede presentar las más contundentes pruebas de su error a un político, especialmente en elecciones, que lo más probable es que él no modifique un ápice su propia opinión y se mantenga en su error.

3. La tendencia a verse como víctima de oscuras maquinaciones en su contra por parte de conspiraciones que quieren detener su ascenso al poder.

Es la costumbre de explicar a las críticas como complots en contra del más honesto y sabio con que cuenta el país.

3. La costumbre de verse a sí mismo como un misionero en medio de infieles a quienes se debe convertir en fieles suyos.

Ya no se es un político como cualquier otro, sino un apóstol de una nueva serie de creencias que no están sujetas a discusión.

4. El hábito de erigirse en muestra de pureza moral única un medio de un medio ambiente en el que todos los demás son impuros.

Es esa terquedad descomunal de verse a sí mismo como un ser humano perfecto, la excepción entre todos los demás. Nunca jamás el político aceptará haberse visto involucrado en nada sospechoso.

5. Una práctica constante de proponerse a sí mismo como la solución universal a todo problema existente en la sociedad. Nada existe que no pueda él solucionar con éxito garantizado.

Es similar a la aparición de un semidiós capaz de obrar milagros económicos, políticos, educativos, culturales y demás. Nada es imposible para él.

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Ahora dígame usted si alguien en un teatro actúa de esa manera no sería visto como alguien cómico, involuntariamente cómico que llega hasta lo incomprensible:

 

Lo que en un teatro nos haría reír, lo tomamos muy en serio cuando el escenario es político. Y, claro, esto se debe a que esos personajes de comedia involuntaria pueden llegar al poder y tratar de realizar sus locuras en la realidad.

Y una cosa más…

Es llamativo que alguien que sí fue un cómico intencional haya hablado de la comedia política;

«La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos en todas partes, diagnosticarlos incorrectamente y aplica los remedios equivocados». Groucho Marx

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