Comerciar es humano

El comercio es un estado natural de la humanidad —un acto espontáneo que está dentro de la naturaleza humana, como dijo A. Smith.

Es una constante en la historia de todas partes y en todo momento

«Gran parte de la comida en las mesas atenienses [de la antigüedad] llegó desde las ricas tierras de Ucrania y Crimea, al otro lado del Mar Negro y a través de los estrechos del Bósforo y el Helesponto». Madden, Thomas F.. Istanbul: City of Majesty at the Crossroads of the World (p. 17). Penguin Publishing Group. Kindle Edition.

O bien:

«Las principales familias de comerciantes de Tlatelolco recibieron con beneplácito la noticia de una futura expedición que, una vez más, buscaría intercambiar cientos de productos con los lejanos pueblos que vivían en el este, a las orillas del mar». mexicodesconocido.com.mx

Eso que se repite en todas partes ahora se llama globalización comercial y existen quienes se oponen a ella —es decir, son opositores de uno de los rasgos más constantes de la conducta humana.

Y tiene una manifestación que es eso que quiero resaltar en este comentario —la real naturaleza de los tratados de libre comercio y que es algo lleno de soberbia gubernamental: un permiso que los gobiernos graciosamente conceden a sus ciudadanos para comerciar.

En un mundo armónico, como diría Bastiat, que fuese congruente con la naturaleza humana, los tratados de libre comercio saldrían sobrando —todos podrían comerciar con todos como los griegos comiendo lo producido en Crimea y los comerciantes de Tlatelolco con curiosidad esperando qué podían comerciar con tierras lejanas.

Pero en un mundo agobiado por gobiernos que se adjudican mayores poderes a los necesarios, se termina aceptando que los tratados de libre comercio son lo mejor que puede acontecer —una mala forma de aceptar que esa tendencia a comerciar es algo intrínsecamente humano.

Mi conclusión: los tratados de libre comercio son en realidad un símbolo de opresión gubernamental —permisos y limitaciones de algo que debería ser aceptado como una libertad inalienable de la humanidad.

Es una postura indebida y soberbia que un gobierno otorgue y niegue permisos de comerciar entre seres humanos solo por el hecho de que viven en diferentes países. Los tratados de libre comercio son realmente un permiso gubernamental de libertad económica —un absurdo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

 


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