Competencia y libertad

La competencia puede ser comprendida personalmente en la frase de F. Bastiat (1801-1850): «Competencia es meramente la ausencia de opresión».

Usualmente el término ‘competencia’ en su acepción económica acarrea connotaciones negativas —como bien se ilustra:

«Uno de los mayores ataques que se suele hacer al sistema económico capitalista es que se basa en relaciones de competencia. La excesiva competencia lleva incluso a deshumanizar las relaciones que establecemos con nuestros congéneres, el ansia por ganar, por conseguir el puesto de trabajo o por conseguir clientes reina en todas las facetas donde el mercado aparece». queaprendemoshoy.com

Sin embargo, examinado más de cerca, el término ‘competencia’ tiene significados mucho más profundos y sutiles —lejos de la tosca comprensión usual.

Es posible encontrar un más perspicaz entendimiento de la competencia cuando se parte de la idea de la libertad —es decir, creer que las personas son libres por naturaleza y tienen libertades como la de expresión. Quien no crea en esta libertad humana no comprenderá lo que sigue.

Si una persona cualquiera es libre, se entenderá primero que el resto de las personas lo son igualmente —y eso significa actuar sin obstáculos de acuerdo con decisiones propias; una ausencia de estorbos e impedimentos para que la persona escoja, elija y seleccione.

Esta es la libertad negativa definida como «Libertad relativa a la no intervención en las acciones y omisiones de una persona por parte de otras personas». Negativa porque considera perniciosos a los impedimentos de la libertad (no porque sea mala, como he visto que llega a entenderse).

Esto puede verse desde otro ángulo muy prometedor: libertad es preferir ser uno quien selecciona y decide —rechazando la idea de que sea otro quien decida y escoja en su lugar.

«Deseo escoger por sí mismo, no que otro escoja por mí, o a pesar mío —eso es todo» F. Bastiat (1801-1850).

Esto puede entenderse como un respeto mutuo de autonomía de decisiones. Si la persona A no debe tomar las decisiones que son de la persona B, pero lo hace, eso significaría que la persona B podría tomar las decisiones que son de la persona A.

Con una advertencia adicional, la de la garantía de que las decisiones que otro toma sustituyendo las mías sean mejores que las que yo hubiera tomado —y, peor aún, si los resultados de las decisiones que otro tomó a mi nombre fueron malas, yo no seré responsable de ellos.

De aquí, el lector puede concluir que la libertad se acepta como parte de la naturaleza humana y que ella consiste en la posibilidad de decidir y actuar por uno mismo —sin que nadie más sustituya a la persona.

Aceptando esto no hay otra alternativa posible que reconocer que la competencia es una consecuencia inevitable de la libertad —quitar a la competencia significaría retirar la libertad de decidir individualmente.

El lector puede ahora examinar sus decisiones libres y entender que ellas significan competencia —como vender automóviles, en competencia con otros que hace lo mismo; comprar un libro, en competencia con otros compradores; obtener un trabajo, en competencia con otros candidatos.

La competencia electoral es una consecuencia de la libertad para decidir dar el voto personal —y no aceptar que sea otro el que decida por mí. Si se anula la competencia democrática, se anula a la libertad política —si se cancela a la competencia económica se anula a la libertad económica.

La conclusión es incontestable: en regímenes de libertad personal la competencia es una consecuencia inevitable —como cuando la libertad de expresión produce una serie de ideas que compiten entre sí para explicar algún fenómeno, o convencer de votar o no por un candidato.

Finalmente, mi intención ha sido penetrar en el mayor detalle del significado de competencia —y persuadir razonablemente de que ella es una consecuencia necesaria de la libertad: solamente sin libertad se dejará de tener competencia.

Es usual que la competencia sea entendida superficialmente como «rivalidad, lucha, disputa, pugna, duelo, reto, enfrentamiento, riña» y similares —y lo puede ser en realidad dependiendo del modo en el que ella se realice, cuando se viola el principio central de la libertad, que es el de igual libertad para todos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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