Corporativismo: personajes 

Se le dice corporativismo, o también, capitalismo de amigos. Su efecto neto es frenar las posibilidades de prosperidad, limitar las posibilidades de aumento de ingresos de las personas. En pocas palabras, crea pobreza. 

Una estrecha relación entre poderes. Entre empresarios y gobierno buscando ambos satisfacer intereses propios, sin importar los ajenos. Un riesgo siempre presente y que crece conforme aumenta el tamaño del gobierno.

Para entender qué es exactamente, retrocedamos a finales del siglo 19 y lo que escribió un director de una compañía de ferrocarriles.

«En el verano de 1877, John A. Wright, director del Ferrocarril de Pensilvania, escribió en el World Railway que el gobierno federal debe “proteger” a los ferrocarriles de los especuladores que compiten implacablemente por la competencia “feroz” en las tarifas ferroviarias. El gobierno federal no solo debería controlar las inversiones ferroviarias y las concesiones, sino también las tarifas de fletes y pasajeros, para aplicarse “bajo pena de juicio criminal”». Rothbard, Murray. The Progressive Era (p. 69). Ludwig von Mises Institute. Mi traducción. 

La idea sigue vigente en nuestros días. Tome usted a cualquier gobierno que expande su tamaño y verá usted que se elevan las probabilidades de que eso suceda. Algo que debe considerarse dadas la expansión del gobierno mexicano con la nueva administración.

Tiene a dos personajes claves.

1. Uno o más empresarios, o asociaciones empresariales. Tienen posiciones buenas en el mercado, pero enfrentan competencia y eso reduce sus beneficios. ¿Cómo impedir esa reducción, o mejor aún, cómo aumentar las ganancias?

Tienen ellos dos vías. Van por  el camino de ofrecer mejores productos y servicios; o bien, por la vía de deshacerse de la competencia de alguna manera. Y la mejor manera de quitarse de encima a la competencia es traerse como socio al gobierno.

Es eso de limitar a la competencia, «controlar las inversiones ferroviarias y las concesiones» y también a «tarifas de fletes y pasajeros», incluso con castigos legales para quienes no obedezcan las órdenes estatales.

2. El gobierno, los gobernantes, que reciben esa petición como chicos hambrientos. Nada hay más deseable para el político que acumular más poder y si se lo piden las empresas mismas, eso añade un atractivo especial.

No es que se expropien las empresas, sino que ellas se hacen dependientes de las acciones de gobierno. Antes, su supervivencia habría dependido de las preferencias de sus clientes, ahora depende del congraciarse con la autoridad. Y actúan entonces como empresas de gobierno. Una simbiosis de mutuo provecho.

Hay, sin embargo, un tercer personaje que suele pasar desapercibido:

3. Los clientes, esos millones que se beneficiaban de la competencia con productos mejores y baratos, pero que ahora solo tienen acceso a bienes caros, peores y sin innovaciones. 

Este es el error de fondo, haber ignorado que el cliente es la razón última de la producción. Los beneficios de ese corporativismo son de empresas y de gobierno solamente, no de los millones de consumidores. ¡Uy!

¿Otro personaje? Sí, existe otro que también pasa desapercibido:

4. El empresario o emprendedor con nuevas ideas, innovaciones, adelantos, tecnologías, al que se le impide entrar al mercado por la presión que las empresas protegidas ponen en la autoridad. El caso obvio y grande es el de Uber.

La lección es la obvia. Los gobiernos crecen por inercia esencial a la expansión de funciones y eso aumenta cuando grupos empresariales o sindicales piden su intervención para evitar «competencia feroz que desestabiliza a la economía y amenaza al empleo», como les gusta argumentar.

Y una cosa más…

Me resulta asombroso que los defensores de las libertades económicas suelan ser acusados de defensores de los empresarios. Una acusación estándar que resulta falsa. Los mercados libres ponen a los empresarios en circunstancias severas de competencia que a pocos agradan.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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