Decidir voto: una guía 

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¿Por quién votar? ¿Cómo decidir el voto personal en una elección? La siguiente es una guía de sugerencias de mero sentido común para decidir por quién votar.

1. Volverse frío y calculador. Abandonar todo sentimentalismo y emoción. Los candidatos suelen ser expertos en despertar emociones y sentimientos que impiden pensar a las personas. Esto es más difícil de lo que se piensa.

2. Volverse escéptico e incrédulo. Creer la mitad de lo que dicen los candidatos, como máximo. Los candidatos, todos, exageran, distorsionan, sesgan e incluso mienten sin excepción. Y son expertos en volver aceptables a las más desorbitadas propuestas.

Los dos primeros puntos de la guía para decidir el voto personal persiguen una meta difícil: convertir al ciudadano en un ser pensante, escéptico y racional que no pueda ser atrapado en las redes de los candidatos y convertido en un fan desequilibrado (lo que no es infrecuente).

La guía para decidir  el voto personal sigue con estas sugerencias.

3. Aceptar como realidad que los candidatos son simples seres humanos como el resto y, en muchas ocasiones, peores que el resto de la gente. Por eso es que es inverosímil que afirmen tener vocación de servicio social. No la tienen, ninguno la tiene.

4. Aceptar como realidad que los candidatos persiguen su propio beneficio antes que el ajeno, como lo hace el resto de la gente. No es que sean malos y deshonestos todos, pero sí es que buscarán desarrollar su carrera gubernamental antes que ver por el bienestar general.

5. Aceptar como realidad que los candidatos viven en una burbuja que los aísla del mundo real. Están rodeados de personas que son una especie de acólitos fieles y se rodean de personas que los aplauden y vitorean. Esto les hace creerse salvadores nacionales.

6. Aceptar la realidad de que los candidatos están en un estado mental de alta tensión que les mueve a estar dispuestos a hacer lo que sea que se necesite para ganar la elección. Sí, todo lo necesario.

Estos últimos cuatro principios de la guía para decidir el voto personal persiguen que el ciudadano vea a los candidatos con realismo y evitar que sean vistos como seres angelicales, sin defectos, en los que puede confiarse sin necesidad de controles y rendición de cuentas.

La guía para decidir el voto personal sigue con estas otras sugerencias. Las destinadas a desechar malos candidatos.

8. Retire de su lista de opciones viables al candidato que más sustente sus ideas en la intervención gubernamental. Cuando más gobierno pida un candidato, más caro será su gobierno, más impuestos cobrará, más corrupción tendrá y menos éxito logrará.

9. Retire de su lista de opciones viables al candidato más soñador y utópico, al que se vea a sí mismo como visionario y redentor. No quiero decir al que haga promesas de campaña, pues todos las hacen, sino al que consistentemente es un romántico iluso con promesas ingenuas de una sociedad perfecta.

10. Retire de su lista de opciones al candidato que se tome demasiado en serio, ese que se vea a sí mismo como emancipador nacional y liberador del mal sin el que el país irá al abismo. Ese que por todos lados entienda a la realidad como dividida en (a) los buenos que están a su favor y (b) los malvados que están en su contra. Delirio de persecución.

11. Retire de su lista a ese que muestre indicios ser sordo a opiniones opuestas a las suyas, a ese que piense ser quien más sabe de todo en todo. El que siente que los demás son ignorantes y el único sabio es él.

12. Retire de su lista al candidato cuyo punto central y casi único sea la crítica del gobierno actual. Ese que haya construido su posición casi exclusivamente en la censura de la situación actual sin propuestas realistas para el futuro. Destruir lo existente es demasiado atrevido.

13. Retire de su lista a quien muestre indicios de ambicionar el poder para imponer sus ideas por encima de la ley y la división de poderes. Ese que adore al estado de bienestar pero odie al estado de derecho.

Usando estos últimos principios, deshágase de uno de los candidatos. Entre los que quedan, repita el ejercicio y deshágase de otro. Así hasta terminar con uno o dos que muy seguramente no serán mucho de su agrado, pero serán las opciones menos malas.

Esta guía para decidir el voto personal parte de un punto de vista escéptico basado en la idea de que ninguna persona tiene la preparación ni el conocimiento para gobernar a otros y que un gobierno es aceptable solamente en un estado de derecho republicano y democrático con respeto a la ley.

Y una cosa más…

Toda la guía en realidad puede resumirse en un simple consejo: sea prudente no ingenuo; sea juicioso no insensato; sea cauteloso no descuidado. Y no se convierta, por favor, en un fan incondicional de candidato alguno. Ese es el mayor error que puede cometer un ciudadano.

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