Derechos alucinantes

Han sido añadidos nuevos derechos humanos que se consideran adelanto y progreso —derechos positivos, económicos, sociales, de segunda y tercera generación. Como si fueran versiones actualizadas de una app.

Son reclamos añadidos a una lista previa y no breve, de demandas de beneficios que se presupone las personas merecen para tener una vida mejor —pero sin que exista una especificación clara de «quién está bajo la obligación de proveer esos beneficios ni por medio de qué proceso serán proveídos», como escribió F. Hayek (1899-1992).

Se reclama, como un ejemplo, el derecho a estudiar, porque es «justo», según afirma esa nota —pero una vez ordenado y legislado ese derecho queda por resolver a quién obliga y cómo se implanta.

Las respuestas, implícitas siempre, son (1) los gobiernos y (2) con servicios provistos por los gobiernos y financiados con recursos privados —es decir, los nuevos derechos son una justificación para el aumento del tamaño y costo de los gobiernos. Ese es un efecto colateral irrefutable.

Y significa que esos nuevos derechos son, en verdad, una obligación que recae en personas particulares, muchas de ellas, a quienes el gobierno retira recursos para, por ejemplo, dar educación, casas, subsidios a madres solteras, espectáculos gratuitos, agua sin costo, anticonceptivos, condones y abortos, etc.

El asunto crucial es examinar si es justo que un cierto número de personas financie la educación de los hijos de otro número de personas por medio del retiro forzado de recursos que posteriormente el gobierno administra como propiedad estatal.

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La vida de cualquier persona está rodeada y afectada por una serie de circunstancias que son imposibles de controlar e incluso de predecir —son situaciones que alteran para bien y para mal la vida personal, sin que sobre ellas se tenga dominio.

En medio de esas circunstancias, cada persona actúa de acuerdo con sus medios y sus intenciones, usando sus talentos, para mejorar su vida —actuando personalmente, en familia u otros grupos.

Es una situación en la que no tiene cabida la demanda beneficios personales a otros —donde no puede ser justo que una persona cualquiera use la fuerza estatal para confiscar recursos de otras personas para su propio beneficio, el que sea. Es parte de la justicia, en una sociedad libre, que las personas, sus propiedades e intereses sean protegidos del abuso de poder de los gobiernos.

En otras palabras, los «nuevos derechos» están sustentados en actos injustos de confiscación de recursos privados que elevan el poder gubernamental —a unos amenaza con confiscar sus bienes y a otros vuelve dependientes de sus favores. El único ganador con la creación de nuevos derechos es el gobernante.

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Las aseveraciones anteriores suelen ser motivo de enfado entre quienes tienen motivos caritativos magníficos para ayudar a mejorar la existencia de quienes no tienen el estándar de vida que ellos juzgan que merecen —una reacción comprensible en la superficie.

Esas personas, sin embargo, cometen un error —el de suponer que el problema de un bajo estándar de vida puede ser resuelto por medio de decretos y manifiestos que establezcan derechos.

Suponen que, por ejemplo, el derecho a la educación incluido en una Constitución resuelve el problema de baja educación —o que el derecho al trabajo es la solución a tasas altas de desempleo.

Establecer legalmente la obligatoriedad de recibir ciertos beneficios no crea los medios para producirlos y recibirlos. La única forma de hacerlo es vía la confiscación de recursos privados que aumentan el poder estatal y violan derechos de otros —produciendo desperdicio de recursos que de otra manera serían mejor aprovechados para aumentar la riqueza total.

«Hablar de derechos donde el tema es únicamente de meras aspiraciones que nada más un sistema voluntario puede satisfacer, no solo desvía la atención de lo que son los determinantes efectivos de la riqueza que deseamos para todos, sino que también rebaja la palabra ‘derechos’, cuyo significado estricto es muy importante de preservar si queremos vivir en una sociedad libre». The Essence of Hayek.

Buscar la mejora de la vida de quienes tienen estándares de vida reducidos por medio de la promulgación de nuevos derechos es un error de consideración porque no pone atención en la producción de los medios para mejorar la vida de otros —y, mucho peor, otorga poderes extraordinarios de confiscación de propiedades personales al gobierno, reduciendo el uso que esas propiedades tendrían para crear los medios que mejorarían la vida de todos.

Post Scriptum

Es un problema de idealismo al que me refiero esencialmente —la ilusa idea de que por medio de alguna magia legal será posible la mejora de la vida de todos, de que unas palabras en una Constitución tienen ellas solas el poder de crear los medios para satisfacer aspiraciones de mejor vida.

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