Economía: sentido común

Cuando se dejen atrás las ideas simplistas acerca del funcionamiento de la economía, podrá comenzarse a tener un cierto sentido común económico —una manera de pensar que ayuda a entender la conducta humana.

En lo que sigue apunto algunas ideas que ejemplifican ese sentido común económico:

• Cuando las personas reciben los beneficios pero no pagan los costos, las acciones que realicen serán más numerosas.

Si alguien roba automóviles, los vende más tarde y tiene una escasa probabilidad de ser capturado, esa persona tenderá a realizar más robos que en el caso de que la probabilidad de captura suba significativamente.

• Algo importante sucedió en el siglo 18, a finales, que alteró la regla general de pobreza universal. Si los humanos aparecieron en el planeta hace 100,000 años, la regla general de pobreza universal existió durante el 99.8% de ese período.

La pobreza comenzó a disminuir y lo ha seguido haciendo. Sería de gran provecho que las personas examinaran ese extraordinario cambio tan reciente —y aprovecharan la experiencia derivada de allí.

• Quien usa recursos ajenos tiene menos incentivos para hacer bien las cosas que quienes usan sus propios recursos —por eso los gobernantes usan con descuido los fondos recolectados por medio de impuestos, porque que no les representó un esfuerzo el obtenerlos y no son suyos.

• El valor que el fabricante da a su producto es diferente al valor que al mismo producto da el comprador —y el que domina es el comprador, porque su valuación es lo que fija el precio, no el valor que el productor piensa que tiene su producto.

• La actividad económica para producir satisfactores de necesidades no es algo que se oponga a acciones caritativas —en realidad ambas actividades tienen el mismo objetivo, el ayudar a otros a tener una mejor vida.

• Existe una asociación muy cercana entre prosperidad y libertad económica —la libertad económica parece estar produciendo situaciones en las que la producción de riqueza es más probable que cuando esa libertad se restringe.

Como conclusión: si se desea producir prosperidad resulta más aconsejable implantar medidas liberales que medidas socialistas.

• Las opiniones personales tienen poco impacto en la realidad —la realidad no se transforma para coincidir con las ideas de nadie. La Economía intenta descubrir cómo funciona la conducta humana y ella no se acomoda a lo que piensa tal o cual gobernante o persona.

Por esto, cuando se implantan políticas económicas suelen tenerse efectos no intencionales —los que prueban que lo que pensaba quien las implantó era equivocado.

• Es de mero sentido común el afirmar que la pobreza no es igual a la desigualdad —puede tenerse una sociedad muy pobre y muy igualitaria; como también una sociedad muy desigual pero muy rica.

Intentar lograr la igualdad económica lleva a medidas muy distintas a las que conduciría el querer prosperidad —y muy probablemente conduciría a elevar la pobreza.

• El proteccionismo suele ser usado como un medio para la prosperidad nacional —dejar de comprar en el extranjero lo que allí es más barato; según esto, las personas mejorarán su vida comprando bienes más caros fabricados localmente.

Ese razonamiento, a todas luces erróneo, sin embargo fue, es y seguirá siendo una política económica sin sentido común económico —y muy popular.

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La anterior es una lista en extremo limitada de ocasiones en las que se muestra el sentido común económico o su opuesto —la que intenta persuadir al lector de un principio central de razonamiento que le haga escéptico de promesas políticas con ideas simples que no consideren costos ni efectos colaterales.

Un ejemplo claro: creer que el agua es un derecho que no debe tener costo.Tampoco tome como dogma lo que digan economistas consagrados— recuerde la predicción de Galbraith acerca de la buena situación económica de la URSS.

Addendum

Para esta columna me apoye en ideas sueltas de Landsburg, Steven E. More Sex Is Safer Sex: The Unconventional Wisdom of Economics. New York: Free Press, ©2007.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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