El origen último del progreso es la persona individual. Su talento, su inquietud, imaginación, habilidad y, al final, sus acciones.

Esto es lo que hace que exista prosperidad: una vida mejor general que sale de billones de esas acciones individuales. Eso tiene una conclusión obligada: vivimos mejor porque nos aprovechamos de los talentos de otros que viven ahora y que vivieron antes.

Esto es lo que ha llevado a decir a Steven. E. Landsburg, en uno de sus libros, que cuantas más personas existan más problemas serán resueltos gracias a su ingenio y mejor viviremos todos.

Podemos establecer sobre esas bases un principio general del que surjan otras ideas. La idea fuente es simple;

Cuantas más personas existan solucionado problemas e inventando cosas, más problemas serán solucionados y más inventos habrá, lo que permitirá aumentar el bienestar general.

Si lo anterior es cierto, las conclusiones siguientes son razonables:

• Vivirá mejor una sociedad que deje en libertad a las personas para estudiar, imaginar, inventar y actuar, que su opuesto, una sociedad que anule esa libertad de iniciativa.

Sobre esta base es posible hacer un pronóstico razonable: una sociedad bajo un sistema capitalista y liberal producirá consistentemente un progreso mayor y un bienestar más alto que una sociedad bajo un sistema socialista o intervencionista.

• Vivirá mejor un sociedad que promueva una educación de calidad que una sociedad en la que la educación sea mala. La educación de buena calidad dará a las personas bases más sólidas para encontrar soluciones a problemas y desarrollar inventos.

Otro pronóstico es posible de acuerdo con esto: según se midió la calidad de la educación en PISA, países como Singapur, Finlandia y Japón tenderán más adelantos y avances que países como Brasil y México.

Tenemos entonces dos claves de prosperidad: (1) libertad económica y (2) preparación educativa. Donde eso no suceda, las probabilidades de prosperidad general se reducen significativamente. No son conclusiones ideológicas, son simplemente cosas de sentido común.

La primera clave suele ser abandonada en demasiadas ocasiones, optando por sistemas gubernamentales que limitan a la libertad económica y de inventiva, y limitan la creación de riqueza y prosperidad. El porqué sucede eso es uno de los grandes misterios de nuestros tiempos.

Pero la segunda clave, la de la educación, es tomada como una obligación gubernamental, lo que usualmente produce sindicatos poderosos y alumnos ignorantes. O, también produce, una ambición obsesiva de educación superior indeterminada.

Esta es una variable que destaca T. Sowell: importa mucho lo que se estudie. En un país agrícola como Senegal, la Universidad de Dakar, 20 años después de su independencia, no ofrecía carreras relacionadas con la agricultura, solamente humanidades.

El punto de Sowell es que hay ciertas carreras profesionales que son menos exigentes que las ingenierías y similares, que crean una masa de estudiantes cuya esperanza de empleo es el gobierno. Me imagino que ellos serán los que después limiten la libertad de acción del resto.

Estas consideraciones de Sowell permiten añadir un calificativo a la educación en general: si ella se hace fácil y sin dificultad de aprendizaje, no tendrá éxito y el país  tendrá menos probabilidad de prosperar.

Puede concluirse que tenemos dos claves conocida de prosperidad: (1) libertad económica y (2) preparación educativa de alta calidad orientada a la curiosidad, la solución de problemas y la inventiva.

Y una cosa más…

El libro de Landsburg, Steven E (1997). Fair play : what your child can teach you about economics, values, and the meaning of life. New York. Free Press, chapter 13, People wanted, pp. 143-160.

El libro de Sowell, Thomas (1994). Race and culture : a world view. New York. Basic Books, pp 22-25 y 147-148

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.