Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El atractivo del promedio
Eduardo García Gaspar
14 febrero 2018
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Es un asunto de polos de atracción. De ejes que gravitación. De centros alrededor de lo que nos interesa y cautiva.

En nuestra vida existe siempre descontento y eso es lo que nos mueve a mejorarla de acuerdo con algún ideal: una especie de meta general a la que aspiramos. O, al menos, admiramos.

Como una fuerza que nos atrae y que, me parece, es algo que ha cambiado notable, espectacularmente. Si antes sentíamos atracción hacia lo superior y comprendíamos que se necesitaba esfuerzo para ir hacia allá, esa aspiración ha cambiado.

A lo que ahora se aspira no es a eso alto y que necesitaba vigor para llegar allá. La pretensión actual ha sido reducida, ambicionando ahora ser simplemente común, promedio, corriente y ordinario. Un escritor lo ha expresado así:

«El proceso gradual en el que las aspiraciones superiores fueron reemplazadas por las inferiores nos dice, sin duda, algo sobre la naturaleza humana: a saber, que a menos que se encuentre con una fuerte resistencia o una atractiva inspiración muestra una poderosa tendencia a ser atraído por lo común y mediocre. “Común”, de hecho, ha dejado de ser una palabra de desaprobación en una retórica progresista-democrática, o mejor dicho, ha dejado de usarse en absoluto». Legutko, Ryszard. The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies (p. 31). Encounter Books. Kindle Edition.

Es esa «poderosa tendencia a ser atraído por lo común y mediocre» lo que apunta a un signo de nuestros tiempos. Algo bien ilustrado en el cambio: si lo común y ordinario tenía una connotación reprobatoria ahora la tiene aprobatoria.

Piense usted, por ejemplo, en la idea de dignidad personal, eso que se asocia con las ideas de decencia, honestidad, honra y pundonor. No son cosas gratuitas, son algo que se gana por merecimientos que son reconocidos por otros. Y que puede perderse.

Lo que ahora prevalece es una de esas partes, la dignidad personal, pero en ese sentido particular que la aísla del merecimiento. Se reclama ser sujeto de reconocimiento sin necesidad de mostrar méritos. Es el caso de quien exige entrar a una universidad a pesar de no demostrar que lo merece.

Piense usted, por ejemplo, en el significado de esto:

«Los Derechos Económicos Sociales y Culturales (DESC) son los derechos humanos relativos a las condiciones sociales y económicas básicas necesarias para una vida en dignidad y libertad, y hablan de cuestiones tan básicas como el trabajo, la seguridad social, la salud, la educación, la alimentación, el agua, la vivienda, un medio ambiente adecuado y la cultura». escr-net.org

¿No tendría acaso algún sentido añadir la idea de merecer todo eso? Vea esto:

«Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas». unidosporlosderechoshumanos.mx

¿No ha acaso un olvido significativo al dejar de mencionar la atrevida idea de que obtener algo implica merecerlo? Merecerlo por esfuerzo, trabajo, disciplina, respeto a la ley, conducta moral, o lo que a usted se le ocurra.

En su fondo, el problema es que la idea de dignidad no es ya un asunto de merecimiento por responsabilidades aceptadas y realizadas, sino una declaración arbitraria que legaliza reclamos y demandas mas allá de lo razonable.

Tiene sentido, por ejemplo, presuponer una dignidad básica igual para todos por el simple hecho de nacer y que ella lleve a aceptar libertad igual para todos. Pero de allí a aceptar que se posee una dignidad merecedora de todo sin esfuerzo, hay un paso demasiado grande.

«La nueva dignidad no obligaba a las personas a luchar por los méritos […]; les permitió presentar cualquier reclamo que quisieran, y justificar estas afirmaciones refiriéndose a la dignidad que poseían por el mero hecho de haber nacido sin ningún logro moral o esfuerzo». Legutko, Ryszard. The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies (p. 33). Encounter Books. Kindle Edition.

Y eso es lo que ha producido el polo de atracción a lo común, a lo promedio. Armados con los derechos como instrumentos de reclamos y demandas, sin necesidad de merecimientos, las aspiraciones altas, las metas superiores y el esfuerzo excepcional no tiene ya sentido para ellos.

Post Scriptum

El libro dos veces citado es el de Legutko, Ryszard. The Demon in Democracy: Totalitarian Temptations in Free Societies. Encounter Books. Kindle Edition.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “El atractivo del promedio”
  1. Heriberto Bejar Pérez Dijo:

    Excelente ensayo . Es conveniente formar de nuevo con nuestros actos la meritocracia, los derechos y obligaciones siempre son correlativos.
    Las grandes montañas no regalan sus cimas a los escursionistas, es preciso jadear y hacer un esfuerzo para lograr llegar arriba. Como me decian en mi adolescencia: “Las tortas estan arriba”.
    Me toco vivir el gran cambio del “pague ahora, viaje despues” al “viaje ahora, pague despues”, creo que el credito en cualquiera de sus formas tiende a disminuir la voluntad y el sentido de merecimiento que se forma cuando uno se esfuerza.
    Le agradezco la “luz” de su conocimiento.





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