¿Por qué? ¿Qué sucedió que causara todo eso? Todo ese crecimiento de lo que se mide como PIB —el que a partir del siglo 19 inició un crecimiento vertiginoso en el mundo después de siglos de permanecer constante y reducido.

El fenómeno puede verse en algo que se ha llamado «el gráfico más importante del mundo» —y que presenta en su inicio esa pregunta: ¿qué hizo posible crear riqueza a partir del siglo 19?

Aunque existe una pregunta menos obvia, la de qué sucedió tiempo antes del siglo 19 que sirvió de cimiento sobre lo que se construyó ese crecimiento —seguramente, una serie de ideas creadas paulatinamente que produjeron esa excepción a la regla histórica de la pobreza.

Sea lo que sea que haya sucedido, resultaría una buena idea el conocerlo y aplicarlo en donde sea que esa riqueza no haya crecido como en otras partes —ya que ese crecimiento no fue similar en todas partes sino primeramente en Europa Occidental, EEUU y Japón y después en Europa Oriental, China e India, pero no en otras partes, sería lógico que en estas últimas se hiciera lo mismo que en las anteriores.

El porqué no se ha hecho —por ejemplo en América Latina— resulta una de las incógnitas más curiosas de la historia moderna.

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Retorno al tema de qué fue lo que sucedió que permitió crear riqueza y convertir a la pobreza en la excepción dejando de ser la regla.

Una explicación es muy clara:

«Solo desde que la libertad industrial abrió el camino al uso libre de nuevo conocimiento, solo desde que todo podía ser intentado —si pudiese encontrarse a quien lo respaldara bajo su propio riesgo— […] la ciencia ha dado grandes pasos los que en los últimos 150 años han cambiado la cara del mundo» F. A. Hayek, The Road to Serfdom.

Es el resultado de la combinación de dos elementos —el conocimiento que tienen las personas y la libertad que tienen para poder usar ese conocimiento— y que se alimentan uno a otro produciendo riqueza.

Algo que puede ser comprendido como la cantidad de conocimiento y talento en uso, en un momento dado, y que permite una conclusión: a mayor talento aprovechado mayores logros posibles.

Esto puede ser comprendido por medio de dos escenario extremos:

• Un país T, con 100 millones de habitantes y un gobierno que concentra el poder económico por medio de métodos de planeación central —la economía es manejada por los gobernantes, el único talento y conocimiento utilizado.

• Un país L, con 100 millones de habitantes y un gobierno que fomenta y hace respetar a los mercados libres —la economía es manejada por esos 100 millones, cuyos talentos y conocimientos son utilizados.

Es obvio que el país T tiene una desventaja notable frente al país L, pues en T se desperdician los talentos y conocimientos de sus habitantes —a quienes solo se pide que sigan las instrucciones que ordena su gobierno, mientras que en L se aprovechan los talentos y conocimientos de todos.

Es por esto que resulta extraordinario que aún hoy en día se insista en desaprovechar los talentos y conocimientos de los ciudadanos proponiendo opciones políticas de manejo estatal de la economía —como Podemos en España, o MORENA en México; como lo hizo Bernie Sanders en los EEUU, o lo implantó H. Chávez en Venezuela.

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La idea pueda quizá ser mejor comprendida si se añade a la exposición la idea de los recursos naturales.

Es una idea común el concluir que un país rico es aquel que posee una gran cantidad de recursos naturales: petróleo, metales, ríos y lagos, tierras fértiles, costas —todo eso que la naturaleza ha colocado en el territorio del país y que hace destacar a países como Brasil, Rusia, Venezuela, EEUU, Canadá, China, Irán y otros más.

La suposición es que esa riqueza natural debía traducirse en riqueza para sus habitantes —lo que en México, por ejemplo, se convirtió en un clisé de país con grandes recursos materiales y que es rico.

La atención en los recursos territoriales de riqueza produce miopía porque pone de lado al recurso real humano —talentos, habilidades, capacidades y conocimientos de las personas —ante el que los recursos naturales tienen una importancia rotundamente secundaria.

Querer producir riqueza nacional sin dejar libre el uso del recurso humano —que es lo que sostiene el socialismo— es querer ganar una carrera de autos sin auto. Solamente dejando en libertad a las personas para que ellas utilicen sus talentos y conocimientos, bajo su propia responsabilidad y dejando que ellas gocen de los frutos de sus trabajos.

Lo que digo es claro: el socialismo y sus variaciones fracasarán en la medida en la que dejen de aprovechar el talento y el conocimiento de las personas —y tendrán éxito en la medida de que abandonen su intervencionismo económico y acepten a la libertad económica.

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