El tirano tipo M 

Los dos son tiranos, pero uno de ellos es el más peligroso. Son dos tipos de tiranía, pero una de ellas la más destructiva.

La distinción es vital y un libro reciente la trata muy bien. E. Krauze al inicio de su obra habla de ello. Primero, el tirano abierto y conocido, tan repudiado como reconocido. Es ese de quien no se tiene duda, es un dictador, un tirano.

Segundo, el otro tipo de dictador es el disfrazado, mimetizado y oculto. Krauze lo explica así:

«Pero en el siglo XX los [tiranos] más letales han sido los otros, los dictadores a quienes rodea un aura de legitimidad proveniente de ideologías, costumbres, tradiciones o del propio carisma del líder». Krauze, Enrique. El pueblo soy yo (Spanish Edition) (Kindle Locations 32-33). Penguin Random House Grupo Editorial México. Kindle Edition.

Usted puede nombrar a los obvios, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Mussolini, Hitler. Son nombres de tiranos pero que caen en una categoría diferente de la misma especie, distinta a esa en la que está Mugabe, Idi Amin, Mobutu Sese Seko, los Duvalier.

Digamos que hay un tipo de dictadura abierta y reconocida, como Somoza en Nicaragua hace ya tiempo, digamos tipo A de abierta.

Pero hay otro tipo de dictadura, la tipo M, que se mimetiza de buen gobierno y que se diferencia de la anterior en eso precisamente: permanece oculta, disfrazada y es admirada incluso por los mismos ciudadanos. Tome usted a Perón, por ejemplo, en Argentina.

Por supuesto, los dos tipos no son «limpios» totalmente. Las personas varían en sus percepciones. Para unos el régimen cubano es el tipo M, es decir, una dictadura real pero mimetizada de buen gobierno a la que no reconocen como tal. Para otros, Corea del Norte es también tipo M, tan mimetizada que no la reconocen como tal aunque lo sea.

Las dos, tipo A y tipo M, tienen el común tres características:

1. El poder se ha concentrado en una persona.

2. La ley y el estado de derecho han sido sustituidas por la voluntad de esa persona.

3. Todas las acciones de esa persona están dirigidas a la conservación de su posición de poder absoluto.

Pero entre esos dos tipos de dictaduras hay una diferencia notable. Mientras que la dictadura tipo A es tan reconocida como repudiada por todos o casi todos, la dictadura tipo M es escasamente reconocida como tal y logra aprobación importante porque se le ve como un buen gobierno legítimo.

Los inicios de H. Chávez en Venezuela son un ejemplo de esta dictadura tipo M, un régimen dictatorial de facto y sin embargo admirada. La mimetización funcionó bien, al menos un tiempo.

La pregunta que sigue es la de por qué sucede eso de una dictadura que para todos sería clara (las tres características anteriores), pero que para muchos pasa por ser un régimen admirado y deseable. La reprobación general de Pinochet en Chile y la admiración general de F. Castro en Cuba son un ejemplo de esa situación fuera de lógica.

Explorar esto va mucho más allá de una columna como esta. Sin embargo creo que hay algunos indicios en estos elementos:

1. La búsqueda de un líder carismático por encima del respeto a un régimen de leyes y estado de derechos. El que una vez encontrado embruja a un número importante de personas quienes lo elevan al nivel de iluminado.

2. La credulidad ingenua de que es posible tener una utopía social y que solamente ese líder puede alcanzar bajo la condición de darle todo el poder sin limitación. El iluminado ha seducido a la población la que lo acepta como el guía que los llevará al paraíso que ha prometido.

3. El surgimiento de personas que se ven a sí mismas como obradoras de milagros terrenales y que tienen la capacidad para crearse un aura carismática que el resto admira sin condición. Son los optimistas sin escrúpulos, como los llamó R. Scruton.

4. La reducción de la capacidad de razonar del ciudadano cuando entra en terrenos políticos y que le hace presa inmediata de falacias continuamente usadas por el líder. Un buen número de personas ha sido seducidas por el líder y han dejado de recelar del poder.

Y una cosa más…

Buena parte del engaño del líder que toma el poder en una dictadura tipo M es la simplificación de la historia creando una narrativa en la que él es convertido en un mesías salvador.

Hablo de la dictadura mimetizada que se llega a confundir con los regímenes republicanos y democráticos, como un animal depredador cuya arma de ataque es el no dejarse ver como realmente es.

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