Igualdad legal, material

Aplicar la ley a todos por igual es un principio contra el que creo que existe poca oposición. 

Es lo que pide el ciudadano que ve a gobernantes que en poco tiempo logran fortunas descomunales —y le indigna que la ley sea aplicada a otros ciudadanos, pero no a los gobernantes corruptos.

Es la noción central que solicita que la ley sea aplicada sin excepción a todos, sin que en ello influya la condición particular de cada uno.

«La igualdad ante la ley es principio jurídico que se deriva del reconocimiento de la persona como criatura dotada de unas cualidades esenciales -comunes a todo el género humano- que le confieren dignidad en sí misma, con independencia de factores accidentales […]» gerencie.com

Lo que suele pasarse por alto es lo que está incluido en esa cita, pero no tan explícito como debiera: se demanda que la ley sea aplicada igual a todos porque se acepta que entre ellos hay diferencias.

Si todas las personas fuesen iguales, la demanda de igualdad ante la ley no tendría sentido. Es precisamente porque se reconocen diferencias entre las personas que se reclama igualdad ante la ley: ninguna persona debe ser tratada de manera distinta a otras por la misma ley.

Los aficionados a los deportes comprenderán esto con rapidez usando el caso de un deporte cualquiera, por ejemplo, el futbol —en el que las reglas de aplican igual para todos los jugadores, sin que considerar estatura, peso, habilidad, nada; el reglamento aplica igual al más célebre jugador y también al más torpe de ellos.

La petición de igualdad ante la ley de personas que —iguales en su dignidad— son muy diferentes en lo demás, tiene secuelas y desenlaces que también deben hacerse explícitos.

• Las personas son diferentes; no son iguales entre sí, excepto por su dignidad. Presentan una enorme variedad de diferencias —tantas que cada persona es en realidad única.

• La dignidad personal igual para todos fundamenta el reclamo de un trato igual ante la ley, con independencia de las amplias diferencias entre ellas —una noción de justicia que es aceptada universalmente.

Un efecto que sigue necesariamente al reclamo de igualdad legal es la desigualdad de la situación de cada persona —es el efecto que tiene un reglamento de futbol con reglas iguales para todos: algunos jugadores manifestarán tal calidad que se colocarán entre los más buscados y de mayores ingresos, mientras que otros podrán estar en posiciones en las que ningún equipo se interese en ellos.

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He hecho explícitas dos cuestiones que pasan desapercibidas.

• Reclamar la igualdad de todos ante la ley implica reconocer las amplias diferencias entre las personas.

• Reclamar la igualdad ante la ley tiene la consecuencia de crear posiciones diferentes entre las personas —una consecuencia de desigualdad no legal.

Esto resulta aberrante para los obsesionados con la igualdad de situaciones personales, pues una demanda de igualdad ante la ley les provoca eso que es odioso para ellos, la desigualdad de resultados o posiciones personales.

Si los obsesionados con la igualdad material quisieran lograrla, tendrían que hacer que la ley fuera aplicada de manera diferente a cada persona.

«La igualdad ante la ley y la igualdad material son por tanto no solamente diferentes, también están en conflicto una con otra; y podemos lograr una o la otra, pero no las dos al mismo tiempo». The Essence of Hayek

El respeto a la dignidad personal que lleva a la libertad individual y reclama la igualdad ante la ley lleva a la desigualdad material —a la colocación de personas, cada una, en posiciones diversas y dispares. 

De lo que puede concluirse que para lograr la igualdad o la similitud de condiciones o posiciones personales, la coerción gubernamental se usará, no para aplicar a la ley de manera igual para todos, sino para aplicar a la ley de manera desigual —lo que es un ataque a la dignidad y a la libertad.

Siguiendo el símil del futbol, el anhelo de igualdad de resultados entre los jugadores obligaría a aplicar el reglamento de manera diferente a cada jugador —podría ser que la regla de fuera de lugar no se aplicara a los jugadores que anotan menos goles, o que los equipos más poderosos jugaran con nueve jugadores contra los once de los equipos más débiles. 

Mi propósito último fue señalar esa colisión entre la igualdad legal y la material —no pueden alcanzarse las dos al mismo tiempo: es preciso seleccionar una o la otra, sabiendo que la igualdad legal respeta a la dignidad y a la libertad, y que la otra igualdad las ataca.

Addendum

Claramente defiendo a la igualdad ante la ley y me opongo a su aplicación desigual para lograr igualdad material —lo que me puede hacer receptor de ser insensible ante los pobres. Por lo que aclaro que desigualdad material no es igual a pobreza.

«Una sociedad puede ser muy igualitaria y muy pobre o bastante desigualitaria y rica: Albania, Bielorrusia, Irak, Kazajistán, Kosovo, Moldavia, Tayikistán o Ucrania son sociedades con una distribución de la renta bastante más igualitaria que la de España, pero en cambio son mucho más pobres. En cambio, Singapur es una sociedad mucho más desigual que España, pero con una renta per cápita mayor para todos los quintiles de la distribución de la renta». blogselconfidencial.com

Nota del Editor

La obra de Kurt Vonnegut, Harrison Bergeron (1961), en la que en 2081 en los EEUU se garantiza la total igualdad de la gente y para que todos lo sean, el gobierno crea dispositivos para que los más capaces no puedan aprovecharse de sus habilidades.

El libro inicia así:

«El año era 2081, y todos eran, por fin, iguales. No sólo eran iguales ante Dios y ante la ley. Eran iguales en todas las maneras posibles. Nadie era más inteligente que los demás. Nadie lucía mejor que los demás. Nadie era más fuerte o más veloz que los demás. Toda esta igualdad era gracias a las Enmiendas Constitucionales número 211, 212 y 213, y a la incesante vigilancia de los agentes de la Directora General de Impedidos de los Estados Unidos».

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