Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Indolencia como cultura
Eduardo García Gaspar
29 enero 2018
Sección: LIBERTAD CULTURAL, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
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Es un tema de apatía y dejadez. De desidia y negligencia. De indiferencia y pereza.

Y todo eso mezclado con la cultura, eso que define una forma de ser, colectiva y reconocible.

¿Qué sucede cuando la cultura pide ser indolente? ¿Cuando la cultura exalta la apatía mental?

Me refiero a la consecuencia lógica de la exaltación de la tolerancia, definida como aprobación indiscriminada de cualquier acción que se considere como ‘diversidad’. Esto, en pocas palabras, es una solicitud real de renuncia al juicio y a la crítica de todo (excepto de esa solicitud).

«Solamente si enseñamos a los jóvenes a criticar les ofrecemos realmente cultura. De otra forma, lo que llamamos cultura es una indolencia mental colectiva» Roger Scruton.

Es la petición de la indolencia mental, es decir, el mandato de suspensión de juicios y discernimiento; el abandono de la sensatez y la razón. Es, en otras palabras, la exaltación de la abulia mental. Dejar de pensar se ha convertido en parte central de la cultura deseada.

La promesa es la natural. Se nos dice que así viviremos mejor, en paz y sin violencia.

«La comprensión, reconocimiento de la diversidad cultural por parte de los miembros de una sociedad lleva a un enriquecimiento cultural, respeto mutuo y mejor convivencia social». significados.com

Muchas veces, todo envuelto en un lenguaje especial, como este, que tiene cualidades de misterios ocultos dando la impresión de que se ha razonado porque se es incomprensible:

«Indagamos las narrativas y representaciones sociales sobre la seguridad pública y la ciudadanía presentes en la Televisión abierta uruguaya. A través de la subsunción de la diversidad cultural a la figura de un Otro-enemigo, la Televisión abierta, en tanto superficie de inscripción, resume performáticamente la fascinación tanática del límite de ese frágil “nosotros-ciudadanos” en relación a una alteridad monstruosa y radical». academia.edu

El fenómeno está bien ilustrado en las modificaciones curriculares de estudios. Se descarta el sistema anterior que exigía pensar y emitir juicios, para dar entrada a un sistema nuevo que exige lo opuesto, dejar de pensar y exige celebrar todo, así sea lo más descabellado.

Para dejar las cosas claras. Poco a poco, paso a paso, hasta lograr costumbre y aprobación incondicional, se ha llegado al punto en el que el valor más cotizado en la persona es la anulación de su capacidad racional y, como consecuencia, el dar su aprobación implícita a todo.

En su comienzo lógico, las peticiones de tolerancia y respeto a la diversidad étnica no son nada más allá de lo obvio: respeto a la persona y su dignidad, con una condición recíproca, la de que la persona que pide sea respetada su diversidad respete también la del resto.

Pero en su degradación posterior, las peticiones de tolerancia y respeto a la diversidad se refieren no solo a lo étnico, sino a cualquier conducta personal, y sin la condición de reciprocidad. Quien pide respeto hacia su modo de vida y creencias no se siente obligado a respetar el modo de vida y las creencias del otro.

Ese respeto original fue llamado tolerancia y esta se convirtió a esa petición formal de indolencia mental: no juzgues, no enjuicies; aprueba, consiente y da por bueno a todo. Una petición que tiene como hipótesis evidente que no existe la verdad. El efecto neto es la idiotización masiva.

Ahora el asunto es si esa cultura que exalta a la indolencia mental puede tener oportunidad de mantenerse en el plazo largo. ¿Puede sobrevivirse a la negación de la verdad, de la autoridad, del significado de la vida? Mucho me temo que no.

Su supervivencia dependerá de esos que vayan contracorriente y mantengan vivas a las ideas de verdad y objetividad, de autoridad y legitimidad, de razón y sensatez. Y eso incluye a quienes mantengan vivas a las ideas de lo sagrado y lo trascendental.

Todos esos a quienes curiosamente se enjuicia en medio de una cultura que pide no enjuiciar a nadie.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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