Intervencionismo imperfecto

Si el mercado libre no es perfecto, por la misma razón tampoco puede ser perfecto el intervencionismo económico —para demostrar esto, me remito al principio de la competencia perfecta.

La competencia perfecta es un estado de cosas que supone un gran número de personas —compradores y vendedores—, tantas que ello tiene un efecto bien explicado en esto:

«La competencia perfecta en un mercado significa que ninguno de los agentes puede influir en el precio del bien o servicio, es decir, tanto los vendedores como compradores son precio-aceptantes». economipedia.com

Para que exista competencia perfecta se necesitan ciertas condiciones: libre competencia, productos homogéneos, información perfecta y entrada y salida ilimitada del mercado.

La competencia perfecta es un concepto teórico de utilidad para el análisis —y que no se espera que sea una posibilidad real. En realidad, la imperfección humana la hace imposible: la actividad económica se verá afectada por actos humanos que no son siempre los mejores.

En la economía influirán las conductas de las empresas, las acciones de los sindicatos, las decisiones de los gobiernos —actuando todos ellos con motivaciones positivas y negativas, en una mezcla imperfecta de influencia.

No es sorpresa alguna que las empresas buscarán proteger sus mercados de la competencia y sus ganancias, no siempre por medios legítimos. La misma conducta que tendrán los sindicatos buscando elevar su poder y proteger sus ingresos.

Pero también actuará así el gobierno, motivado por intereses no siempre nobles, donde la corrupción suele tener un papel central. Esa realidad es lo que imposibilita que la imperfección de la economía de libre mercado sea corregida por la intervención estatal en la economía.

Esto lleva a la conclusión que he mencionado en el principio: el libre mercado no puede ser perfecto y tampoco puede ser perfecto el intervencionismo económico —la razón de esto es la propia naturaleza humana, que no es perfecta: las personas cometen errores y acciones reprobables. 

Es común escuchar la argumentación que sostiene, en su base no implícita, que la imperfección del mercado libre se corrige con la perfección del intervencionismo estatal para lograr un estado ideal de cosas —lo que puede verse esquemáticamente:

  • • Supuesto 1: el mercado libre es imperfecto, tiene fallas.
  • • Supuesto 2: el intervencionismo económico es perfecto, no tiene fallas cuando corrige las fallas del mercado libre.
  • • Conclusión: el gobierno debe intervenir en la economía para corregir las fallas que este presente.

Aunque la conclusión es lógicamente correcta, ella debe rechazarse porque el supuesto 2 es falso —el intervencionismo económico también tiene fallas y, por tanto, pensar que el intervencionismo económico es el remedio a las fallas del mercado libre es erróneo.

Esto ha sido reconocido:

«La falacia del Nirvana es un término acuñado por el economista de la Escuela de Chicago Harold Demsetz, para referirse al error lógico consistente en comparar situaciones reales contra situaciones utópicas, irrealizables e idealizadas. El peligro de este error es que cuando se presenta en el campo argumentativo, viene disfrazado como un enfoque comparativo. En materia económica la falacia del Nirvana se presenta constantemente y es quizás la principal herramienta para justificar la intervención del Estado». Guillermo Cabieses

En resumen, sí el mercado libre es imperfecto y también lo es el intervencionismo económico —por lo que las ensoñaciones políticas que prometen que el gobierno logrará un progreso garantizado son falsas.

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