Intervencionismo: propuestas absurdas

Abundan las propuestas irracionales de manejo estatal de la economía —especialmente durante las campañas electorales, cuando los candidatos proponen ideas que mejorarán a las economías de sus países

Esto tienen críticas usuales de optimismo inconsciente, ignorancia económica y otras más —pero hay una que quiero destacar:

«¿Si eres tan listo en cosas de inversiones, por qué no vas tú mismo y ganas algún dinero invirtiendo?» Don Lavoie, National Economic Planning: What Is Left? Cambridge, Mass.: Ballinger Pub. Co., 1985, p. 200.

Más en general, la pregunta es si tanto presume saber de economía un gobernante, ¿cómo es que no aprovecha ese conocimiento para tener un provecho personal invirtiendo él mismo su patrimonio en las ideas que propone?

• Si, por ejemplo, propone que todo mejorará sembrado árboles  que sustituyan importación de papel —tendría que verse si él realmente invertiría su dinero sembrando esos árboles y compitiendo con las importaciones.

• Si acaso cree que el país prosperará invirtiendo dinero público en refinerías  —tendría que verse si él usaría su dinero propio para invertir en esas refinerías y producir gasolina a precios siquiera similares a los de la competencia.

• Si piensa que aumentado tarifas de importación al acero su país mejorará —tendría que verse si él usaría su dinero para invertir en empresas que ahora comprarán el acero a precios más altos, como fábricas de automóviles.

• Si piensa que el campo necesita precios de garantía para prosperar —tendría que verse si él usaría su dinero para comprar productos agrícolas a ese precio de garantía y tener utilidades.

Los ejemplos son abundantes y muestran que los gobernantes usarían recursos públicos copiosos en propuestas extravagantes y ridículas, sin garantía alguna de éxito —pero no usarían sus propios recursos en esas mismas propuestas.

Cuando se añade el realismo de colocar al gobernante en la posición de si usaría sus propios recursos en las propuestas que propone, entonces podrá entenderse una ley de política económica:

Las propuestas de manejo estatal de la economía son absurdas e ilógicas en la proporción en la que el gobernante no sea personalmente lastimado en su patrimonio por su fracaso —y serán realizadas en la medida en la que él tenga un beneficio oculto y le produzcan popularidad y votos.

Nota del Editor

Véase Estado de Bienestar, para un análisis de los tipos de gasto que pueden existir y cómo el comportamiento varía dependiendo de quién es el propietario del dinero usado y a quién se dirige el gasto.

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