Será la cuarta gran transformación mexicana. Eso ha prometido el nuevo gobierno mexicano.

Ya que no hay manera racional de saber qué es lo que eso realmente significa, especularé acerca de dos posibles interpretaciones.

1. Aumento de la calidad del gobierno. Se creará un buen gobierno, lo que equivale a elevar la calidad de las funciones que desempeña. Esto sería una gran transformación en nuestra historia mexicana, tan plagada de gobiernos de mala calidad.

Esto equivale a resolver problemas como la inseguridad, la impunidad, la corrupción, el sistema policial, el sistema judicial… en fin todas esas cosas que forman el meollo del papel de cualquier gobierno.

Es hacer lo que un gobierno debe hacer y hacerlo bien, tan bien como se pueda y medirse con resultados reales, como el aumento de los resultados en los exámenes de PISA.

Esta cuarta transformación sería extraordinariamente bienvenida y un cambio radical en comparación al pasado. Sería la transformación de la calidad del gobierno y una gran noticia.

2. Cambio de régimen. Se creará un sistema de gobierno diferente al actual. No es un aumento de su calidad propiamente, sino un cambio del sistema, del modo de gobernar.

Sería una transformación también, pero muy distinta a la interpretación anterior. De esta transformación se tienen ciertos indicios, como el regreso al presidencialismo y cámaras legislativas dominadas por el ejecutivo. Muy similar al período del PRI, con política económica intervencionista y similares.

Esto sería una transformación de un tipo diferente, como un cambio de sistema operativo de su computadora, por el que usted cambia del sistema 2.0 al sistema 1.0, prefiriendo el sistema anterior por la razón que sea.

O bien, puede ser una transformación más radical, como un cambio a un régimen socialista abierto con la implantación del estado de bienestar y el aumento significativo de los poderes gubernamentales. 

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Entonces, la cuarta transformación prometida es algo sin significado realmente y, como toda promesa de campaña, algo que suena bien y cada quien interpreta como se le da en gana.

Lo que sé al respecto me inclina a suponer que las elecciones fueron ganadas por las promesas de la transformación que significa elevar la calidad del gobierno, pero que lo que el nuevo gobierno realmente buscará es la transformación que significa cambio de régimen (de uno relativamente abierto a uno cerrado, con concentración de poder).

En fin, mucho me temo que se trate de un simple crecimiento estatal, con más funciones, más recursos, más burocracia y eso no permitirá solucionar el problema de mala calidad de gobierno.

Y una cosa más…

La cuarta transformación ha sido colocada como la siguiente gran celebración mexicana, después de la Independencia, la Reforma y la Revolución. Se le han añadido expresiones como «refundación del Estado mexicano» que se describe como cambios profundos que de manera pacífica erradicarán la corrupción y la injusticia, haciendo que la soberanía vuelva a radicar en el pueblo. 

La dimensión de esa transformación no es algo humilde y moderado.

«La cuarta transformación ha sido una promesa vaga, pero ambiciosa. En sus palabras, “no hay un movimiento en el mundo como el que estamos impulsando, que busque una transformación por la vía pacífica, con tanta gente”». elpais.com

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