La idea humana

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Una idea acerca de qué somos, de cuál es la esencia humana. Una creencia acerca de la naturaleza humana. Una imagen de lo que somos. Un juicio moral de quiénes somos

Es la idea anterior, consciente o no, cuando se habla de temas como libertad, igualdad, democracia, moral, derechos, mercados libres, elecciones y similares. Si alguien dice que las personas tenemos derechos necesariamente presupone una idea acerca de lo que somos los humanos.

Cuando alguien defiende a la libertad económica, o a la libertad política, aunque no se dé cuenta de ello, tiene una idea previa, una visión de la naturaleza humana.

Para irme a extremos que facilitan la compresión: la idea acerca de los humanos que tenían Marx y Engels era muy diferente a la idea que tuvieron A. Smith y A. Tocqueville. La idea que J. Stalin y A. Hitler tuvieron de la persona humana fue muy diferente a la que tuvo S. Juan Pablo II.

Esto es lo que creo que bien vale una segunda opinión: toda creencia política, moral, social, económica es en realidad una derivación de otra creencia previa acerca de nuestra naturaleza.

Quien, por ejemplo, defiende libertad económica o política, tiene una idea acerca del ser humano que es muy distinta de la de quien apoya regímenes que anulan esas libertades. Un estado de derecho, el imperio de la ley, es un arreglo político que tiene cierta idea acerca de la persona humana, y que es muy distinta a la idea que tiene un sistema dictatorial o totalitario.

Esa idea anterior a toda creencia de naturaleza política, moral, económica o social no suele ser claramente reconocida por quienes expresan esas creencias. Más aún, la idea anterior acerca de la naturaleza humana puede estar oculta y carecer de formalidad, pudiendo ser simplemente algo vago tomado como un supuesto profundo y oculto que se vuelve una forma de pensar, una identidad cultural.

Benedicto XVI lo ha explicado bien:

«[…] establecer por escrito el valor y la dignidad del hombre, de la libertad, la igualdad y la solidaridad, junto con las declaraciones fundamentales de la democracia y de un estado gobernado por la ley, implica una imagen del hombre, una opción moral y un concepto de ley que de ninguna manera son obvios, pero en realidad son factores fundamentales en la identidad de Europa». Ratzinger, Joseph Cardinal. Europe Today And Tomorrow (p. 31). Ignatius Press. Mi traducción.

La idea anterior, esa «imagen del hombre» no es algo obvio que pueda ser percibido y comprendido claramente por todos; y, más aún, es algo que define a la cultura y a la identidad cultural.

Si nos movemos en el plano de la idea anterior de la naturaleza humana podremos entender, por ejemplo, que la naturaleza humana según el marxismo es totalmente materialista y que por eso conduce a caminos políticos y sociales muy distintos a los que lleva las ideas cristianas y sus derivados.

Para el cristianismo el ser humano es digno en sí mismo y esa dignidad le ha sido otorgada por Dios. Ningún ser humano puede retirar a otro esa dignidad, como tampoco otorgársela. Esa idea anterior lleva a caminos que chocan, por ejemplo, contra el camino marxista de pensar en los seres humanos agrupados en clases sociales de valor variable.

Las confrontaciones actuales de fondo, eso que ha sido llamado guerras culturales, pueden llevarse hasta este origen, de una imagen humana distinta en cada bando. Entre quienes defienden el aborto y quienes lo reprueban. entre quienes defienden a la libertad económica y quienes la reprueban; entre quienes defienden al matrimonio homosexual y quienes lo reprueban.

En fin, todo lo que he querido apuntar es que cuando se tienen grandes e irreconciliables diferencias de opinión muy probablemente ellas tengan su origen en maneras muy diferentes de comprender a la naturaleza humana.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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