La narrativa laboral 

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Los trabajadores contra el capitalismo. El gobierno como héroe salvador. La lucha activista para lograr mejores condiciones laborales.

Son esos elementos de una narrativa laboral frecuente y que encontré en la sección de cartas del lector en un periódico mexicano. La historia está bien expresada en esta redacción que bien merece una segunda opinión.

«Un legítimo reclamo social recorre todos los continentes de la tierra: “somos trabajadores no esclavos”. En este Primero de Mayo los trabajadores salieron de nuevo a las calles de las principales ciudades del mundo a exigir mejores condiciones laborales y más altos niveles de vida. Su reclamo es justo y debe ser atendido por los gobiernos quienes deberían modificar las leyes para detener al capitalismo salvaje y especulativo que se ha puesto de moda y que amenaza la paz social porque olvida que la economía es una ciencia social que busca el mayor bien para el mayor número en el menor tiempo».

La narrativa es, primeramente, frecuente. En mi experiencia la he encontrado en muchas partes y durante largo tiempo. No es algo nuevo, inventado ayer.

Segundo, la estructura de la narrativa muestra una estructura muy digna de examinar detenidamente y que puede ser vista en sus elementos centrales:

A. Los trabajadores u obreros. Ellos salen a las calles. Ellos protestan. Exigen ganar más, mejoras laborales. Es un reclamo justo se dice.

B. El capitalismo o empresarios. Ellos impiden que los obreros ganen más, que tengan mejoras laborales. Por inferencia son injustos.

C. El gobierno. Tiene él la obligación de modificar leyes, emitir disposiciones que permitan mejoras laborales e ingresos mayores para los trabajadores y que detengan al capitalismo.

El mecanismo sugerido es simple: el gobierno interviene y decreta cosas como salarios mayores y similares, entonces el asunto queda resuelto y los trabajadores vivirán con enorme gran bienestar.

Este mecanismo suplica una pregunta obvia. ¿Si eso se puede, porqué no se ha hecho hace siglos y todos los que trabajamos estaríamos viviendo mejor? No es una interrogante vana. Tiene su fondo y debe ser respondida por quien expresa esa narrativa.

La carta que he citado contiene una respuesta indirecta en la última parte, cuando define a la Economía como:

«[…] una ciencia social que busca el mayor bien para el mayor número en el menor tiempo».

¿Lo es? Realmente no. Ella es una ciencia eso sí, pero no tiene otro objetivo que el de ampliar nuestro conocimiento acerca de cómo funciona la actividad económica, eso de compra, venta, producción, inversión, costos, recursos escasos y demás.

Y tiene una aplicación muy útil, la de proveernos con el conocimiento de los resultados de nuestras acciones en ese campo. Por ejemplo, lo que sucedería si el gobierno aumenta salarios por decreto, o qué pasa cuando se elevan o bajan los impuestos, o qué es lo que produce cambios en los precios.

Ella no tiene, mucho me temo, ese objetivo del mayor bien para el mayor número en el menor tiempo. Eso es iluso. Pero podemos usar a la Economía y sus conocimientos para crecer y progresar. Por ejemplo, sabemos que conforme haya más libertad económica se progresará más y lo contrario.

En fin, esa narrativa laboral que pide la acción gubernamental para mejorar condiciones laborales cometerá serios errores si ignora el conocimiento económico. Sí, pueden mejorarse esas condiciones laborales, pero mucho me temo que no sea por la vía de decretos directos que aumenten salarios o reduzcan jornadas.

¿Quiere alguien mejorar condiciones de todos no solo de los trabajadores? La Economía nos lo indica con poca duda: deje en libertad el talento de las personas para crear, fundar, abrir y cerrar empresas y verá lo que mejora la vida de todos.

Y una cosa más…

La meta del mayor bien para el mayor número en el menor tiempo es llamativa porque ignora el largo plazo y justificaría, por ejemplo, duplicar la oferta monetaria mañana. Eso cumpliría con esas condiciones que impone el lector de mayor bien para el mayor número en el menor tiempo. Ignorar la inflación posterior es una equivocación mayúscula.

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