responsabilidad social

Las dificultades de la justicia social y su aplicación en Economía. ¿Es ‘justicia social’ un concepto tan maravilloso como se suele creer? No, no es para tanto, al menos según Hayek. La justicia social no tiene lógica y es una idea peligrosa y rudimentaria.

Introducción

El primer punto de Hayek es afirmar que hoy existe una expresión muy popular y, al mismo tiempo, muy peligrosa.  El autor se refiere a la frase ‘justicia social’, y que tiene amplia aceptación.

Su sola mención es motivo suficiente para lograr apoyos ilimitados a acciones de gobierno. Se asegura que la justicia social es algo que distingue al hombre bueno y moral del hombre malo y perverso.

Hayek reta esa idea y la hace sujeto de una fuerte crítica. De principio, la considera una noción primitiva y a eso añade un análisis de las dificultades que presenta la justicia social.

El libro consultado para esta columna fue Hayek, Friedrich A. von (1984). The essence of Hayek.  (Kurt R. Leube, Chiaki Nishiyama, editors). Stanford, Calif. Hoover Institution Press, Stanford University, chapter 5, «Social or distributive justice», pp 62-78.

Significado de justicia social y sus dificultades

La justicia social es simplista y rudimentaria, no tiene lógica, afirma Hayek. Ella supone que la economía es dirigida explícitamente por alguien cuyo propósito es dañar a unos y beneficiar a otros.

Pero la economía no es dirigida por nadie en concreto y, por eso, no tiene aplicación en ella la justicia social. Los principios morales no pueden aplicarse a las cosas.

Un proceso espontáneo, como la economía, no puede ser evaluado por reglas éticas. Por tanto, no tiene lógica hablar de justicia social.

La justicia social no es aplicable en Economía

La economía es un proceso que nadie dirige conscientemente. Este proceso tiene resultados que no son previsibles, ni intencionales. Carece de sentido y tiene dificultades el hablar de justicia dentro de realidades en las que no hay responsables.

La justicia social es un concepto no aplicable a la economía. La economía es una serie enorme de actos que persiguen el mejoramiento de las posibilidades de satisfacer las necesidades de las personas.

No es posible concretar responsables específicos de los resultados de la economía. Donde no hay responsables concretos no puede aplicarse la idea de justicia.

Un enfoque colectivista

Más aún, el significado de la justicia social ha sido dirigido, no a la persona individual, sino  a la colectividad. El sujeto de la justicia social ya no es el individuo, sino el grupo.

Esto tiene una consecuencia grave, pues plantea la posibilidad de imponer sobre los ciudadanos, como grupo, un poder que les haga cumplir esa justicia.

Cuando el sujeto de la justicia no es la persona sino la sociedad, se acepta la idea de imponer limitaciones a la libertad de sus miembros. Otra de las severas dificultades y problemas de la justicia social, la pérdida de libertades.

De justicia individual a justicia colectiva

Antes de que la justicia social fuera un concepto popular, la idea de la justicia se aplicaba solo al individuo. Lo único que podía ser justo o injusto eran las acciones de las personas.

Pero, ahora, debido a la influencia de la idea de justicia social, creemos que debemos basar la justicia en las acciones del gobierno y no en las acciones de las personas.

Esas acciones de gobierno imponen a las personas deberes que se piensa son obligatorias por ser de justicia.

El punto de Hayek aquí es señalar un problema con el significado de la justicia social.

Ella provoca que desaparezca la idea de la moralidad personal y que la moralidad pase a depender del gobierno que obliga al ciudadano individual a realizar ciertos actos que se consideran de justicia.

La justicia social anula la responsabilidad personal y eleva el poder del gobierno sobre los ciudadanos.

El real significado de la justicia social

Al combinar las dos ideas anteriores se tiene un panorama completo del juicio de Hayek sobre las severas dificultades que presenta la justicia social.

Primero, popularidad

La justicia social es una idea muy popular aunque ello no sea una prueba de su validez. Cualquiera puede ver el uso frecuente de la expresión en gran cantidad de círculos sociales.

Es una expresión conocida y reconocida por todos. Y tiene una carga moral fuerte.

Segundo, aumenta el poder del gobierno

El efecto real de la justicia social es negativo. Ha tenido la consecuencia de dar poderes enormes al gobierno. Los gobiernos han aumentado su poder para poder implantar la justicia colectiva que se reclama.

Tercero, una mezcla fatal

La mezcla es explosiva, pues hay un reclamo popular y numeroso que exige dar mayores poderes a la autoridad sobre una justificación moral.

El gobierno acepta esos poderes adicionales y satisface los reclamos de justicia social en una realidad donde el concepto no es aplicable.

Los activistas ya saben el camino. Hay que gritar que algo es una cuestión de justicia social para lograr que el gobierno actúe con coerción para hacer lo que esas personas quieren.

Y es que la expresión justicia social contiene una gran carga emocional. Es una de las motivaciones más grandes para mover a la acción a gente de buena voluntad.

Justicia social, consecuencias

Hayek ha hecho un análisis de la justicia social. El análisis indica que la justicia social no es aplicable a un proceso en el que no existen responsables.

Peor aún, la justicia social tiene efectos no intencionales negativos, pues desaparece la moral personal.

Además, Hayek ha planteado la interrogante de la compatibilidad entre justicia social y libertad. La justicia social eleva el poder del gobierno sobre los ciudadanos y limita la libertad de estos.

Problemas de lógica

Y no solamente todo eso, la noción de justicia social tiene dificultades de lógica.

Si se toma un proceso económico libre será imposible precisar responsables de los resultados que en ese proceso obtiene cada persona.

En esa economía en ocasiones se falla y en otras se acierta. Ni en los fracasos, ni en los éxitos puede determinarse con exactitud un responsable del hecho.

Cuando cada persona actúa con libertad, usando sus habilidades y capacidades para lograr sus objetivos personales, no hay posibilidad de predecir los resultados relativos de cada persona en cada momento.

En ese proceso económico existen millones de iniciativas diarias personales cuyo resultado conjunto es imposible de predecir para cada individuo.

Justicia sí, pero no justicia social

Hayek no anula la idea de justicia. La justicia debe ser aplicada a nivel personal, en las acciones que tienen resultados intencionales y donde puede asignarse la responsabilidad sin duda alguna.

Pero la justicia no puede ser llevada al nivel de situaciones que no han sido creadas de manera intencional y deliberada.

La conducta de una persona en concreto puede o no ser justa. En el plano individual, pues, la justicia sí es aplicable. Pero cuando se habla de las consecuencias de actos individuales, la cuestión es otra.

Pueden existir conductas perfectamente justas que tengan consecuencias impredecibles en otras personas. Esos resultados y esas consecuencias no pueden ser vistos como justos, ni como injustos.

Sí, existen reglas de justicia en el nivel personal. Sabemos las reglas para actuar con justicia y sabemos cómo elevar el progreso. Pero en esas acciones puede haber consecuencias que produzcan riesgos y hasta fracasos que son inmerecidos en otros. Allí no tiene aplicación la justicia.

Dentro de un proceso espontáneo hay imprevistos. En ese mercado libre, cada persona decide su trabajo y los ingresos que espera corresponden al valor que otros asignan a su trabajo. Ese valor puede ser independiente de los méritos personales y de las necesidades individuales.

Las buenas intenciones personales no son de beneficio propio, pues lo que asegura el ingreso es el valor que los demás ponen en la persona. Las personas gozan de ingresos de acuerdo al valor que otros dan a los servicios que ellas ofrecen.

Por eso es que puede explicarse que un futbolista gane más dinero que un violinista. Pero el punto es el de las consecuencias imprevistas de actos correctos.

Casos concretos

  • ¿Quién es el culpable del despido de trabajadores de una fábrica cuyos productos ya no son preferidos por millones?
  • ¿Hay injusticia en la invención de un mejor freno para autos que hace cerrar la fábrica de una de las partes usadas en los frenos anteriores?
  • ¿Hay injusticia para el resto en la búsqueda del proveedor más accesible y de mayor calidad?
  • ¿Hay injusticia para otros al encontrar al mejor candidato para un cierto puesto?

La justicia social es, dadas sus dificultades, algo sin sentido, es como hablar de una piedra moral.

Y unas cosas más…

Conviene ver Definiendo a la justicia social y Significado de igualdad de oportunidad.

Las dificultades que la justicia social ha introducido en el entendimiento de la realidad pueden ser vistas en esto:

«Justicia social e igualdad: principios claves que deben guiar la acción en favor del derecho a la educación. “La preocupación sobre el incremento de las desigualdades en el mundo es ampliamente compartida hoy día, no solo entre las naciones, sino también dentro de los propios países”, indica el Sr. Kishore Singh, quien fue Relator Especial sobre el derecho a la educación de las Naciones Unidas. Con motivo del 70° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos(link is external) el Sr. Singh evocó junto a la UNESCO la situación del derecho a la educación. En todas las partes del mundo, las diferencias entre los ricos y los pobres generadas por una economía neoliberal descontrolada ha alcanzado proporciones aterradoras y su impacto en los sistemas educativos y en el derecho a la educación es muy grave, ya que acentúa las desigualdades y la iniquidad en el ámbito de la educación”, afirmó». es.unesco.org

Más sobre los problemas y las dificultades que se presentan con la popularidad de la justicia social.

Justicia social, como el corno inglés

Por Eduardo García Gaspar

Dentro de las orquestas sinfónicas está el corno inglés, uno de los instrumentos de viento, usado desde mediados del siglo 18. Se reconoce que tal instrumento no es un corno ni es inglés.

Algo similar pasa con la justicia social, que es obligada en el hablar de muchos, pero que no es ni justicia, ni social.

Concepto multiuso

No creo que haya muchos reclamos y peticiones que sean rechazados cuando son justificados por ser una cuestión de justicia social. Usted y yo los hemos escuchado.

Recuerdo a una persona que hace tiempo proponía cerrar las fronteras al comercio exterior como una cuestión de justicia social. Otro dijo que el banco central debía ser menos estricto en el combate a la inflación por mera justicia social.

Es una expresión multiuso muy eficiente. Se puede emplear para casi todo. Fácilmente veremos que un gobernante justifica mayores impuestos (o menores) por motivos de justicia social, o que se valida la educación pública (o la privada) por ser de justicia social.

Haga usted la prueba y verá que funciona. Muy pocos irán en contra de lo que diga, aunque sea absurdo, si usted afirma que es una cuestión de justicia social.

Sujetos colectivos

El problema de la justicia social es uno claro, el sujeto de tal justicia es una entidad colectiva, la sociedad. Pero la justicia es un valor netamente individual, no puede ser colectivo.

La justicia se aplica a acciones personales, no a acciones colectivas. Usted puede declarar culpable del robo de un coche a una persona, pero no a una ciudad.

Los méritos y las faltas son solo posibles de encontrar en personas concretas, una por una. No es posible cometer un error de inclusión total para asignar a un grupo entero una falta o un mérito.

Eso es lo que intenta hacer la justicia social y está equivocada. El mérito de una buena acción es imputable a una persona, no a un grupo vago, lo mismo que una mala acción.

No puede ser «social»

Lo que intento demostrar es que la justicia no puede ser social, porque ella es personal solamente. No puede ser social, porque lo social es un cúmulo de acciones individuales únicas, a veces justas a veces injustas.

La sociedad no existe como un ente separado de sus miembros. La sociedad no puede actuar con justicia, ni sin ella, pero sus miembros sí.

La distorsión que se presenta quizá sea debido a una mala lógica. Cuando en una nación, por ejemplo, se observan situaciones indeseables, como un gran índice de pobreza, suele decirse que esa situación es injusta.

Y si se usa ese calificativo, entonces será fácil comenzar a hablar de una nación justa, o de una sociedad justa, definiéndola como aquella en la que la gente vive bien.

La verdad es que usar la palabra justicia en esos casos es una extensión indebida. Podrá hablarse de una situación indeseable, de una que debe corregirse, pero no de una situación justa o injusta.

El mismo error se comete al hablar, como se hace con frecuencia, de salarios justos y precios justos que cada quien interpreta como quiere.

Para el productor, un precio justo es uno alto que le permite tener beneficios. Para un consumidor, un precio justo es el más bajo posible.

La única manera de solucionar esto es decir que lo justo es lo que ambos acuerden como precio del intercambio que realizan mientras sea voluntario. Las cosas, como los precios, no pueden ser justos ni injustos.

Lo único que puede serlo es la conducta personal humana. Nada más. Ni las cosas, ni las colectividades pueden ser sujetas de justicia y si acaso se intenta, sucede algo muy desagradable.

Cuando alguien habla de justicia social implica que necesariamente deben realizarse algunas acciones, como el ayudar a los más pobres. Pero como el sujeto es la sociedad entera, el único camino que queda es el de que el gobierno realice esas medidas.

Lo que digo es que gracias a la justicia social, el gobernante encuentra un gran pretexto para acumular más poder y anularlo a usted y su libertad.

Y esta es quizá la más seria de las dificultades que trae consigo la popularidad de la justicia social. La da una credencial moral al intervencionismo de cualquier tipo.

[La columna fue revisada en 2019-06]