Libertad educativa 

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Una noticia reciente fue señalada por un amigo como un gran logro. Esa noticia se resumía en el siguiente texto.

«Finlandia suprimió la educación privada y con ello disminuyó las desigualdades. La política en materia educativa puesta en operación por Finlandia tuvo como objetivo disminuir las desigualdades entre sus habitantes. Finlandia es hoy una de las sociedades menos desiguales». eleconomista

Haya tenido o no logros en cuanto a la calidad educativa, lo que importa es su fondo: la prohibición de una actividad de iniciativa personal y la constitución de un monopolio educativo. Todo eso con la meta de lograr igualdad material.

¿Es eso un adelanto social? Aunque pueda mostrar resultados en algunos parámetros, las medidas tomadas son contrarias al valor mayor que pueda defenderse en una sociedad, la libertad.

Por un lado, en aras de la igualdad, se prohibe a los ciudadanos abrir escuelas de su propiedad. Aunque sea por vocación o por negocio, ya ninguna persona tendrá esa libertad de iniciativa personal. Una prohibición que no sería muy diferente a la de prohibir que las personas inventen sistemas operativos de computadora, o beban alcohol.

Otra nota al respecto señala que:

«Respecto a la cuestión de evitar la educación privada, el objetivo es que todos los niños tengan acceso a la educación y al mismo tiempo, que las escuelas sean financiadas por medio de la municipalidad[…] También se busca que la educación no sea un factor que aporte a la desigualdad». noticieros.televisa

No entiendo la lógica de educación para la igualdad, a menos que sea interpretada como oportunidad de estudio por carencia de medios económicos. Pero la educación es un sistema de premios al mérito, al saber, al conocimiento, al esfuerzo y, en eso, mucho siento afirmar que la realidad me da la razón: los humanos somos muy diferentes entre sí.

¿Se prohibiría que exista un Einstein o un Aristóteles?

Por el otro lado, en aras de la igualdad, se forma un monopolio que es celebrado; curiosa actitud que contrasta con la inmediata reprobación que causaría un monopolio empresarial, como a Google.

La educación como monopolio estatal es un rasgo de regímenes totalitarios, como Cuba. Por alta «calidad» que pueda tener esa educación, existe el riesgo de que ella sea usada por los gobiernos para el adoctrinamiento ideológico. Pero es más simple que eso: el monopolio viola la libertad educativa de los padres y atenta contra la familia.

Finalmente, lo que me sorprende es la admiración que esa noticia causa entre personas que no dejarían que su actividad o profesión fuera prohibida por el gobierno y convertida en monopolio estatal.

Digamos que usted es un experto en sistemas operativos de computadora, que crea apps y cosas similares. Si usted apoya al monopolio educativo, no veo razón por la que no apoye también el monopolio tecnológico y termine siendo un empleado del estado.

Y una cosa más…

Para quien quiera profundizar un poco: «El monopolio de la educación del estado aumenta los precios y destruye el derecho a elegir».

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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