Más monedas más inflación 

Europa se hizo rica porque se llevó oro y plata de América. Esta es la usual narrativa de explotación imperialista, y tiene datos duros.

«Así, entre 1580 y 1626 más de 11 millones de kilos de metales preciosos [de América] fueron importados a Sevilla; 2,5 millones de kilos llegaron a los Países Bajos y 800,000 fueron a Italia». Thomas, Hugh. World Without End: Spain, Philip II, and the First Global Empire (Kindle Locations 4115-4116). Random House Publishing Group. Mi traducción. 

Es un buen caso de datos fuertes y ciertos. Las cantidades son impresionantes y alimentan una idea económica obvia: el país al que se llevan esos metales se convierte en rico y el otro en pobre. Muy mercantilista el argumento, pero atractivo y posible de entender por parte de cualquiera.

Pero falta algo. Falta ver el efecto de esa llegada de metales preciosos. Decir que España se volvió rica es algo demasiado vago y poco útil. Afortunadamente, tenemos evidencias del efecto de ese traslado de riquezas.

«En 1937, el historiador económico italiano Luigi Einaudi realizó el asombroso cálculo de que alrededor del 300% del aumento total de los precios del 627% entre 1571 y 1598 podría atribuirse a la llegada de metales preciosos». Ibídem, (Kindle Locations 4160-4162).

Hubo en el siglo 16 un aumento general de precios, eso que conocemos como inflación y que afectó a todos los países con los que España tenía contacto. Buena parte de esa inflación fue causada por el aumento de la cantidad de metales preciosos disponibles. Un aumento de la demanda sin el correspondiente aumento de la oferta.

En el libro citado, se mencionan personas que en ese tiempo apuntaron a esa explicación; más otro libro, el de Earl J. Hamilton de 1934, American Treasure and the Price Revolution in Spain, 1501–1650.

El asunto se ve ahora más claro. 

Primero, la impresión inmediata es muy llamativa, millones de kilos de oro y plata van de un lugar a otro creando la ilusión de una consecuencia inmediata. El lugar que recibe esos metales es ahora rico y eso es bueno.

Segundo, la primera impresión es solo eso. El rico ya no es tan rico como se pensaba. Sufre inflación y contagia la inflación a otros. Su riqueza fue solo momentánea y la situación que se pensaba era ideal no lo es tanto en realidad.

Con un dato adicional fascinante. Las deudas de Carlos V sumaban 7 millones de ducados en 1558, pero para 1574 Felipe II tenía deudas por 80 millones, mucho de ello causado por los salarios de funcionarios. Los metales preciosos, en otras palabras, no eran suficientes y se contrató deuda adicional.

La lección es obvia. Tener más dinero en el bolsillo es bueno, al menos en una primera impresión. Y lo es realmente, mientras los precios no se eleven. Si usted tiene 100% más de dinero y los precios suben 100%, usted estará en la misma posición anterior.

Tener más monedas de oro y plata crea una percepción de riqueza. Y pensará ser aún más rico si como paso siguiente se rebaja la cantidad de oro o de plata que tengan las monedas. O, en tiempos modernos, imprimir más billetes o crear más depósitos en bancos, es lo mismo. Se llama elevar la oferta monetaria. Y causa inflación.

Piense usted en términos más sencillos. Si la pobreza pudiera ser remediada con un aumento de dinero en manos de la gente, hace muchos siglos la pobreza habría sido resuelta y todos viviríamos espléndidamente.

Y una cosa más…

Piense en la serie de películas de The Hobbit (2) y en el tesoro acumulado en la montaña. Hay un cálculo, imagino que muy inexacto, pero que da idea para el ejercicio mental del lector: si ese tesoro saliera al mercado en el universo creado por Tolkien, qué sucedería.

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