Matrimonio: dos definiciones

El asunto de la familia y matrimonio. El cómo se entiende y aplica. Es algo casi imposible de ser visto con sosiego. Intentémoslo, en una sola faceta del gran tema.

La faceta de su entendimiento, (1) el matrimonio como contrato de relación temporal, o (2) el matrimonio como compromiso de unión vitalicia. Quizá esos dos puntos de vista permitan mostrar el origen de los desacuerdos.

La comprensión tradicional es la de compromiso de unión vitalicia, entre un hombre y una mujer, para formar una familia con hijos y llevar una vida común de sus miembros. Una especie de célula que da vida a la sociedad con estabilidad, seguridad y entendimiento entre sus miembros.

Tiene el matrimonio, en esta comprensión, un carácter moral y sagrado, muchas veces con fuertes connotaciones religiosas. Es la creación de un lazo que une por decisión libre a dos personas. Tiene todas esas connotaciones de vinculación, alianza, promesa a las que da un carácter permanente.

Un compromiso mutuo de unión amorosa y que crea eso que se llama familia. Una especie de refugio personal que crea el ambiente que necesita la procreación y educación de los hijos (los humanos necesitamos muy largos períodos de protección infantil).

Del otro lado, está la visión que entiende al matrimonio como un contrato de relación temporal entre dos. Un convenio simple, o acuerdo legalizado de trato sin necesidad vitalicia. Un tipo de contrato legal entre otros muchos, no muy diferente a un tipo de contrato de negocios.

El convenio puede romperse con facilidad legal pues es solo un acuerdo acordado por leyes. No hay nada que incluya elementos sagrados, ni especiales, ni compromiso de por vida. Ignora a los hijos y su protección y admite variaciones potenciales.

Nada hay en esta visión que haga ver al matrimonio como una ceremonia que sucede una vez en la vida. No tiene rituales, ni apunta a quienes lo acuerdan que eso es un cambio total en su existencia; que ya no serán los mismos de antes.

Un contrato que se rige usualmente por el la obsesión igualitaria de nuestros días, estableciendo que cualquiera puede casarse pues es su derecho y no la aceptación de un compromiso más allá de lo legal. Es una pérdida del sentido real de la importancia que tiene el matrimonio.

Tanta importancia tiene que, como escribe R. Scruton, «es un asunto de metafísica, no de convención […] un sacramento y no puede ser hecho ni desecho por el Estado». Pérdida que se puede ver en los jóvenes que se casan sin otra ceremonia que una mudanza de pertenencias y, tal vez. una firma en un documento legal.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión es resaltar la reducción del significado del matrimonio. Está pasando de ser una nueva existencia de dos que se comprometen mutuamente y de por vida, y destinada a crear vida nueva, a convertirse en un contrato temporal de permiso genérico para una vida en común y el uso mutuo de genitales aprobado por la ley.

Esas dos maneras de comprender al matrimonio y su consecuencia, la familia, es una manifestación del abandono del sentido de lo espiritual, de lo inmaterial. Un resultado lógico del materialismo que crea el ansia de la satisfacción de corto plazo y odia lo que requiera esfuerzo para recompensas futuras.

Es, al final de cuentas, una degradación de la opinión que tiene el ser humano de sí mismo. Quien vea al matrimonio como un contrato de relación temporal, con validez legal, mucho me temo, sin quizá darse cuenta, se ha degradado a sí mismo.

Eso es curioso porque la soberbia que está implícita en la renuncia a lo sagrado, conduce a la pérdida de la dignidad propia. Cuanto más altanería se tiene, menos valor se concede a uno mismo.

En fin, solo intenté exponer dos formas de entender al matrimonio apuntando esa terrible pérdida del sentido de los sagrado, que es lo que sostiene al matrimonio como algo que es mucho, pero mucho más, que un contrato legal de unión.

Post Scriptum

La cita es de Scruton, Roger. How to be a conservative. Bloomsbury Publishing. Kindle Edition.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *