El nuevo Presidente mexicano reprueba al «neoliberalismo» y eso ha sido un tópico más o menos frecuente en los medios.

En pro y en contra de esa opinión del Presidente las opiniones han oscilado desde la más razonable hasta la más descabellada.

Un columnista con sentido común ha escrito algo que muestra las contradicciones que hay en esa postura política del López Obrador. 

Para todo propósito práctico, un neoliberal (o liberal que es lo mismo) no es nadie más que alguien que pide libertad económica y política, y apoya a un gobierno pequeño. Algo que hace suponer que el Presidente apoya la idea de un gobierno grande y un régimen con menos libertades económicas y políticas.

Otra forma de entender al neoliberalismo es usar al Consenso de Washington, usualmente reprobado por los enemigos del neoliberalismo. Ese consenso pide disciplina presupuestaria a los gobiernos y eso también quiere la nueva administración.

El consenso pide privatizaciones, pero la nueva administración no las quiere, al contrario. Y, en lo que se sabe o intuye, la nueva administración no ve con simpatía otros puntos del Consenso: desregulación financiera, impuestos reducidos, apertura comercial y a inversiones, desregulación del mercados.

Todo lo que podrá razonablemente concluirse de lo anterior es que el nuevo gobierno propone un régimen de alto intervencionismo; un gobierno mayor, con más funciones y responsabilidades, con menores libertades. Ninguna sorpresa hay aquí.

Pero queda una pregunta inocente. El presidente ha afirmado que «La política económica neoliberal ha sido un desastre, una calamidad para la vida pública del país».

Esa pregunta se dirige a la premisa de su aseveración. ¿Ha tenido realmente México una política económica liberal?

Para explorar una respuesta, puede usarse un estudio internacional y buscar la posición de México en su medición de libertad económica. Se esperaría que México, si ha sido neoliberal durante décadas, ocupara primeras posiciones en ese ranking, digamos el lugar 8, tal vez el 12 o el 15.

México, el 2018 ocupó el lugar 63 entre 180, una posición no realmente «neoliberal», con comercio libre como su único rasgo liberal notable. Y un lugar entre dos países que tampoco son reinos del neoliberalismo, Jordán y Eslovenia.

En otro índice de libertad, México se colocó en 2017 en el lugar 73 de 159, una posición difícilmente neoliberal, con amplias fallas en campos que el liberalismo enfatiza, como estado de derecho, sistema legal y derechos de propiedad.

En 2005, esta página publicó «México no es liberal», con información que lo demuestra. En 2006 en «Otra vez: México no es liberal» se analizó un documento que culpaba al neoliberalismo del fracaso mexicano.

Mucho me temo que, dado lo anterior, el análisis económico de la presidencia en México es erróneo: en México no ha existido nunca un régimen liberal económico. Por tanto el liberalismo no puede ser acusado ni de bien ni de mal en este país.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.