Monopolio moral, no

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Las normas morales y las normas legales son distintas. Pero eso no significa que sean independientes unas de otras. Este es un gran tema de nuestros días.

Lo trató un columnista excelente hace poco, Sergio Sarmiento (22 febrero 2018 Reforma, «Legislar la moral»)

• Apunta el columnista que las leyes implican coerción. Se usa la fuerza para hacerlas respetar y «Por eso deben crearse con precaución y aplicarse sólo en aquellos casos estrictos en los que la falta puede provocar daños a terceros».

Además, dice, que «Las decisiones éticas sólo afectan a quien las toma y no pueden ni deben ser obligatorias». Por tanto, no es papel del gobierno emitir normas morales.

¿Es cierto eso? Seguramente no. Una razón para negarlo es la siguiente.

Según Sarmiento las leyes son normas que se aplican a casos extremos de daños a terceros y la moral se aplica a casos de daño personal (no a terceros se implica). Sin embargo, la moral no se especializa en daños a uno mismo, dejando a la ley el normar daños graves a terceros.

Si una ley castiga al asesinato eso coincide con una norma moral que reprueba el quitar la vida a un tercero, al igual que reprueba hurtar sus propiedades y penaliza al robo. Las normas morales también se aplican a las relaciones con otros y dejan a la ley conductas reprobables de fuerte daño.

Y, me parece lógica otra cosa: la coincidencia entre la mayoría de las normas morales y las legales, castigando cosas como fraudes, incumplimiento de contratos, abusos severos, robos, daños a propiedades, a personas…

• En otra parte de su columna, el columnista apunta un principio sano, el de la separación iglesia-gobierno. Escribe que,

«[…] el régimen liberal de Benito Juárez [en México], que tanto dice admirar López Obrador, separó la Iglesia católica del Estado lo que significó apartar la ley de la moral. Juárez en lo personal era católico, pero no dejó que sus convicciones influyeran sobre su trabajo político».

¿Separar a la iglesia del gobierno es apartar a las normas legales de las normas morales? Realmente no es una separación.

Quiérase o no, las leyes siguen teniendo como fuente principios morales que coinciden con principios religiosos, especialmente cristianos. Trate usted de tener leyes totalmente diferentes de normas morales y cristianas y verá que es imposible.

Puede usted, correctamente, no convertir en ley el mandamiento religioso de ir a misa los domingos, pero no podrá tener leyes independientes de mandatos como no robar, no matar y no mentir. Y menos aún, volver ley a la prohibición de la libertad humana, que es un mandato cristiano central.

Simplemente hay mandatos morales y religiosos que coinciden admirablemente con las normas legales y que demuestran la profunda relación que existe entre todas las normas y que aplican a relaciones con otros, pero también a las conductas con uno mismo.

• Sarmiento trata correctamente su preocupación, derivada de la propuesta de López Obrador en México de crear una constitución moral:

« Es importante que no permitamos a ningún político establecer un monopolio ético. La moral sólo es moral cuando es libre. López Obrador tiene derecho a sus convicciones conservadoras. Los demás también tenemos derecho a las nuestras».

La constitución moral a la que se refiere haría del gobierno un emisor de normas morales. Esto sería una centralización indebida de poder en cualquier gobierno. Y, crearía un gobierno totalitario.

Lo más fascinante de todo es la razón por la que las normas legales y las morales tienen tantos puntos de coincidencia. Creo que eso se debe a que parten de una idea acerca de la naturaleza humana y de lo que es congruente con ella.

De allí salen las nociones de libertad, dignidad, justicia y de ellas surgen normas generales como no robar. Pero cuando usted cambia la idea cerca de la naturaleza humana, entonces se alteran también las normas que de ella surgen.

Por lo menos una idea es clara: que un gobierno emita una constitución de normas morales es una acción disparatada de muy graves y profundas consecuencias.

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