Odio requerido

En la acumulación de poder —a la que todo gobierno tiende— los gobernantes encuentran un obstáculo significativo en la actividad económica: las empresas, especialmente las mayores.

El poder económico, localizado en el total de empresas, es un obstáculo para la acumulación del poder total en el gobierno —político y económico. La situación ideal para el gobernante, la que más ambiciona, es esa en la que el controla a la economía también.

Por esta razón en la que existe una costumbre arraigada en muchos gobiernos —la de satanizar a la iniciativa privada económica creándole una imagen negativa que reclama la intervención estatal.

El tono usual de la satanización es la fundada en el egoísmo y la carencia de sentido social —lo que sea que eso signifique, pero que lleva a la percepción general de que es necesario que el gobierno intervenga en la economía para evitar abusos empresariales.

Esa intervención gubernamental toma muchas formas de muchos tipos, como las siguientes:

  • • Regulaciones económicas de todo tipo.
  • • Elevación de impuestos a las utilidades o beneficios.
  • • Envío de inspectores in situ, que buscan hostigar y multar por cualquier motivo.
  • • Creación de trámites complejos, tardado y caros para solicitud de permisos y licencias de actividad económica.
  • • Presiones sindicales, desde sindicatos controlados por el gobierno, que creen conflictos y dificultades de operación.
  • • Planes económicos que limitan libertad de maniobra operativa y opciones de decisión financiera.
  • • Amenaza de expropiación y la expropiación misma.

Estas medidas y otras como ellas persiguen aumentar el poder del gobierno —acumulando el poder económico al poder político del que ya disponen.

El efecto totalizado de ese espíritu que ataca a la actividad económica privada es la reducción de la inversión —menor inversión que provoca una contracción económica y la reducción de empleos, lo que altera el bienestar y, paradójicamente, eleva la emisión de medidas de intervención económica que empeorarán las cosas aún más.

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Lo que he querido resaltar con lo anterior es la inercia natural que tiene todo gobierno a acumular poder y el choque que existe entre esa inercia y la libertad económica —la que es un freno poderoso para la ambición gubernamental.

Sabido esto, resulta más fácil comprender que toda doctrina que se sustente en la acumulación de poder en el gobierno —como el socialismo— tenga como pilar necesario el desprestigio del sector económico privado y lo acuse de cuanto mal puede encontrarse.

Esta es la razón que provoca que todo socialista y comunista, por ejemplo, tenga una opinión negativa inapelable de la actividad económica privada —a la que por costumbre arraigada acusará de monopólica y egoísta, lo que le hace solicitar a la intervención para corregir esos defectos suponiendo que ella no los tiene.

Es el odio requerido dirigido a la actividad económica privada y que sirve para acumular poder en el gobierno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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