¿Para qué sirve un partido político?

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¿Cuál es la utilidad de un partido político? La pregunta del propósito de un partido político debe responderse comenzando con un antecedente —su definición:

Un partido político es una asociación formal y reconocida legalmente bajo la que se agrupan personas que quieren participar en política, es decir, en el gobierno. Y están unidas alrededor de algún pensamiento ideológico.

La razón de su existencia es la obtención del poder —el llegar a las posiciones de gobierno mediante elecciones y en competencia con otros partidos políticos.

Todos ellos existen formalmente justificados por su contribución al bienestar del país que buscan gobernar —este es el gran propósito general que todo partido esgrime en defensa de su existencia y su búsqueda de poder: gobernarán para el bien del país.

Las realidades de todo sistema de partidos políticos muestra —con intensidades variables— que existen amplias diferencias entre los partidos. Su gran propósito general los une en lo alto, pero sus distintas mentalidades los separa en lo bajo de la realidad diaria.

Las diferencias entre ellos se dan en dos niveles muy claros que tienen un origen doctrinario —que depende de la ideología de cada partido.

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• Diferencias en niveles específicos, en asuntos concretos y problemas prácticos —por ejemplo, construcciones de infraestructura, subsidios agrícolas, tasas de interés, presupuesto educativo, posición internacional, tarifas de libre comercio y en general la agenda diaria de todo gobierno.

Estas diferencias pueden o no ser solucionadas dependiendo de la «personalidad de partido».

Si la personalidad del partido es negociadora y muestra apertura a escuchar y ser escuchado, los partidos políticos serán de ayuda —ya que este proceso permiten tomar decisiones sobre bases menos erróneas, más acertadas.

Los partidos comienzan a perder utilidad pública conforme adoptan una personalidad intransigente —negándose a escuchar y cerrándose a su posición. Esto anula el proceso de análisis de la toma de decisiones.

• Diferencias doctrinarias, las que suelen ilustrarse en los niveles específicos pero que pueden convertirse en personalidad intransigente —cuando el partido se cierra a todo lo que no sea una oportunidad para implantar el modelo de sociedad que supone es el mejor.

La ideología partidaria existe y es de utilidad mientras exista disposición de apertura a la negociación para lograr mejorar las decisiones —orientadas por el objetivo mayor de beneficiar al país. 

Pero cuando la ideología partidaria se convierte en terquedad ciega, los partidos dejan de tener utilidad —y se convierten en fuerzas que luchan sin cuartel que dañan a todos.

Los partidos políticos dejan de tener utilidad también cuando se asumen defensores de una parte de la ciudadanía —no viéndose a sí mismo como gobernantes de todos.

Los partidos políticos son de utilidad y beneficio para evitar la concentración del poder por medio de elecciones periódicas, cuando al menos entienden y actúan reconociendo que la democracia tiene los siguientes supuestos:

1. La verdad existe y es el criterio central de las argumentaciones que solucionan discusiones —sin aceptar esto, los partidos dejarán de ser benéficos.

2. Es requisito indispensable que para ser de beneficio los gobiernos actúen como oposición leal entre ellos.

3. Los partidos políticos, para servir al país, necesitan aceptar la imperfección humana —esto equivale a dejar de lado la creencia en la infalibilidad de sus doctrinas.

4. Los partidos políticos sirven de poco cuando adoptan la creencia de la voluntad mayoritaria —la que conduce al despotismo.

Addendum

La última parte de la columna la tomé de una idea de M. Novak en Democracia: necesidades básicas.

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