Pobreza, intenciones, medios

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Primero, la intención y el propósito —ayudar a los pobres, especialmente a los más miserables, es encomiable. Muy pocos estarían en desacuerdo con ese empeño.

En sí misma, la intención compasiva contienen un elemento que merece ser destacado. Asume que hay bondad en los bienes materiales y que ellos no son inherentemente malos, pues la pobreza es entendida como carencia de esos bienes materiales.

Como corolario de la intención de ayudar a los pobres debe entenderse que es válido el hacer posible que quienes ahora son pobres dejen de estar en esa condición —por medio de una solución genérica que consiste en la posesión de bienes materiales.

La intención y el propósito: ayudar a los pobres a remediar su situación por medio de bienes materiales —lo que, en otras palabras, se entiende como elevación del estándar de vida, o la posibilidad de una existencia digna.

Esta es la primera parte de lo que quiero exponer —el entendimiento de la pobreza como un problema que necesita ser atendido y que suscita la determinación de ayudar a los pobres.

La intención que detona el necesario paso siguiente —el de los medios para alcanzar esa meta.

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Segundo, los métodos y vías —todos esos mecanismos, fórmulas, modos y maneras es las que es posible alcanzar la meta de ayudar a los pobres a remediar su situación.

El procedimiento amplio y genérico es conocido: si la pobreza es la carencia de bienes materiales, entonces ella se resuelve con esos bienes —quien los posea más allá de un cierto límite, deja de ser pobre.

El asunto, por lógica innegable, es resolver una incógnita —la de qué tipo de medios y maneras son los que resuelven la situación de mejor manera y con mayor eficiencia y solidez en el tiempo. Se trata de caridad inteligente, de compasión racional.

Lo que sigue es una lista de lo que pienso son los principales criterios con los que deben cumplir los medios empleados para resolver situaciones de pobreza.

Largo plazo. Los mejores medios para ayudar a los pobres son los que permitan que esas personas por sí mismas resuelvan su situación —es decir, una ayuda indirecta que permita en el tiempo autosuficiencia personal y sin dependencia externa.

Por ende, los peores medios son los que colocan al plazo corto como su medición central —por lo general basándose en transferencias temporales de recursos que remedian situaciones de inmediatez pero no de períodos sostenidos.

Libertad personal. Los mejores medios son los que incentivan el uso de los talentos y las habilidades personales para realizar sus propias iniciativas —lo que aumenta las posibilidades de autosuficiencia personal y su cimiento de largo plazo.

Por ende, los peores medios con los que obstaculizan el aprovechamiento de los talentos personales aprovechados en iniciativas individuales —lo que produciría dependencia.

Sustentabilidad. Los mejores medios son los que permiten la creación permanente de riqueza material —no los que frenan la producción de riqueza y así limitan la disponibilidad general de recursos en uso.

Por ende, los peores medios con aquellos que descuidan como prioridad a la creación de recursos —los que habitualmente subrayan solo prácticas redistributivas.

Seguridad personal. Los mejores medios incluyen una situación política de imperio de la ley —un estado de derecho sólido con buenos sistemas judiciales, legales y policiacos.

Por ende, los peores medios son los que descuidan la importancia del estado de derecho —y que por eso, abren la puerta a oportunidades de ingresos por la vía criminal.

Cultura moral. Los mejores medios para ayudar los pobres están cimentados en principios morales que premian el trabajo, el esfuerzo, el ahorro, la previsión y la responsabilidad personal —para lograr la creencia en la capacidad propia para mejorar individualmente.

Por ende, los peores medios con los que debilitan creencias morales que asocian a esfuerzos personales con mejora individual —los que, por lo general, son socavados por prácticas de estado de bienestar.

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Sostengo que la principal causa por la que se implantan medidas incorrectas para ayudar a los pobres a salir de su condición es una peculiaridad merecedora de ser realzada abiertamente —porque ella es con asiduidad totalmente ignorada.

Esa peculiaridad es la consideración única de las intenciones de ayuda a los pobres —una actitud de piedad, misericordia y conmiseración tan extrema que omite tomar en consideración a los medios y su evaluación.

Esto es lo que produce la implantación sólida de medios ineficientes y contraproducentes, casi siempre construidos sobre la idea de una política monotemática de redistribuciones de recursos por la vía gubernamental.

«El modelo económico actual debe recomponerse; el mercado no reparte la riqueza y tiene que ser el gobierno quien lo haga, dijo Aquiles Córdova Morán, Secretario General del Movimiento Antorchista […] quien tiene la obligación de arreglar lo que está mal, es el gobierno, ellos tienen que repartir la riqueza […] » diariomomento.com

Mi tesis es cristalina: una gran proporción de los fracasos de las políticas de ayuda a los pobres es debida al error de dejar que las emociones de las buenas intenciones impidan el análisis de los mejores instrumentos para hacerlo —y se implanten medidas toscas y burdas que proponen redistribuciones de riqueza por la vía estatal.

Lo que intenté hacer es un análisis de las intenciones de ayuda a los pobres, los medios que serán efectivos para hacerlo y los que no lo serán —apuntando especialmente el problema de las solas buenas intenciones. Hablo de caridad inteligente, de compasión racional.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.

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